Ángel Garrido | Miércoles 09 de junio de 2010
Oigo con estupor, precisamente de boca de un amigo homosexual, que los organizadores del día del orgullo gay en Madrid han decidido excluir a los representantes gays de Israel en los actos convocados. La razón de tamaña estupidez es –pásmense- que el Ayuntamiento de Tel Aviv no ha condenado el ataque a la “flotilla” de los navajeros.
Podíamos intuir que los organizadores de este evento en Madrid resultaban mucho más identificables por su sectarismo que por su homosexualidad, pero nunca sospeché que se atrevieran a tanto.
Einstein ya dejó escrito que la diferencia entre la sabiduría y la estupidez es que la primera tiene límites y este episodio viene a confirmar dicha máxima.
Para empezar, distinguir a los gays por su filiación política o su nacionalidad es una nueva forma de homofobia hasta ahora desconocida y cuya patente hay que atribuir a los orgullosos organizadores, que suponíamos defensores de los derechos de los homosexuales.
En segundo lugar, nunca he escuchado que se haya vetado a los gays de Cuba porque su gobierno asesine disidentes o a los China porque sus dictadores realicen ejecuciones en masa; ni siquiera se ha vetado jamás a los gays de los países cuyas nacionalidades seguramente integraban mayoritariamente los “marineros” de la flotilla y que tienen la fea costumbre de ahorcar a los homosexuales en sus respectivas naciones.
Es más que probable que alguno de los islamistas radicales que clavaron sus cuchillos a los soldados israelíes que asaltaron el barco, hubiera aplaudido esos ahorcamientos; pero el sectarismo unido a la estupidez pasa por encima de esos pequeños detalles y prefiere excluir a los homosexuales del único país de la zona en donde se puede serlo sin que te lapiden.
Enorme el gesto de los organizadores, a la altura de los que no hace tanto gaseaban a los judíos por haber crucificado a Jesús. Les felicito por haber llevado los limites de la miseria humana a un nuevo record. Este año ya tienen algo más de lo que sentirse orgullosos.
P.D. Acuérdense de excluir a Bolivia mientras su –imagino- admirado Evo no rectifique eso de que los homosexuales lo son por comer pollo.
Ángel Garrido es Concejal Presidente de Villa de Vallecas
TEMAS RELACIONADOS: