Parejo promete un "relanzamiento" de esta Universidad mediante la cooperación de todos en la formulación de un programa "propio e integrador" desde el respeto a las peculiaridades de los distintos campos científicos y con objetivos "exigentes e innovadores", que responda a las necesidades de la ciencia, la cultura, la sociedad y la empresa de hoy.
Así, se compromete a la internacionalización de la Carlos III, una evaluación continuada, plural y externa de la actividad, apoyo a la formación continua de los investigadores con criterios decalidad y excelencia y ayuda a la profesionalización de los jóvenes investigadores y la mujer investigadora, mantener la actual oferta educativa, sin perjuicio de su gradual adaptación a las demandas sociales y culturales, entre otras cuestiones.
Por su parte, Peña apuesta por una Universidad "europea de excelencia e innovadora", resaltando que las mejores a nivel mundial tienen tres características comunes: son centros de creación de conocimiento y de formación de investigadores; proporcionan una formación que demanda la sociedad y utilizan "con eficacia" los recursos disponibles y buscan su incremento.
Así, aboga por líneas estratégicas de crecimiento de la Universidad mediante nuevas titulaciones y de contratación de profesores y de personal de administración y servicios, además de aprovechar la "flexibilidad" de la reforma de la Ley Orgánica de Universidades (LOU) en la oferta de titulaciones y en la política de profesorado para adaptar la estructura docente y políticas internas hacia el futuro.