Granados, "El Piraña"', añadió que nunca transportó explosivos a Madrid y que cree que en esta causa le están confundiendo con otro Iván también imputado (Antonio Iván Reis Palicio). Granados está acusado de los delitos de asociación ilícita y de suministro de explosivos, por los que la Fiscalía pide en su caso un total de 8 años de prisión. Según considera acreditado la fiscal Olga Sánchez, colaboró en el robo de la dinamita utilizada en los atentados del 11 de marzo de 2004, desde Asturias hasta Madrid. En su escrito, la Fiscalía incluye indicios que apuntan a que Granados acompañó, en una ocasión a Suárez Trashorras a Mina Conchita donde éste último cogió explosivos mientras el acusado vigilaba.
Al igual que otros miembros de la denominada "trama asturiana", Granados se negó a contestar a las preguntas que le formuló la fiscal y el resto de las partes, y sólo permitió ser interrogado por su abogado defensor, Miguel García Pajuelo. A preguntas de éste, relató que se había negado a realizar el transporte para Suárez Trashorras que era vecino de su barrio y con quien solía salir de copas. El ex minero le comentó entonces que le iba a proponer el transporte a Gabriel Montoya, "El Gitanillo", lo que Granados vio muy mal porque se trataba de un menor.
A partir de ese momento, según este procesado, Suárez Trashorras dejó de hablarle y le "apartó de su lado". Días más tarde, Montoya confirmó a Granados que el ex minero le había hecho el encargo a cambio de 1.200 euros y que él había aceptado, si bien él le conminó a que no lo hiciera. El menor también relató a Granados que "unos moros " habían ido a ver Mina Conchita una noche, pero se perdieron y no pudieron llegar a la explotación. Más tarde, se enteró por la madre de Montoya de que el menor había tenido un accidente cuando regresaba de su viaje a Madrid conduciendo un vehículo, por lo que se trasladó a la capital para visitarle en el hospital junto a la familia de Montoya.
Además, Granados denunció que, una vez detenido los agentes le pidieron que implicara en los hechos a un minero de Mina Conchita llamado Raúl González, alias "Rulo", a cambio de una pizza y de irse a casa. El procesado reconoció que en ocasiones prestaba su teléfono móvil a Trashorras, y que él no conoce a ninguna persona llamada Jamal Ahmidan "El Chino", uno de los siete terroristas que se suicidaron en Leganés (Madrid), el 3 de abril de 2004.
Granados se confesó ser consumidor de cocaína de "fin de semana", y negó haber acompañado jamás a Suárez Trashorras a un centro comercial a comprar mochilas que, según las investigación, fueron utilizadas para sacar explosivos de la mina. Sin embargo, ante la Guardia Civil si reconoció que había acompañado a su amigo para hacer esta compra.