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Protesta ante el Carlos III por el caso del ébola, miércoles 8 de octubre
Protesta ante el Carlos III por el caso del ébola, miércoles 8 de octubre

Ébola en Madrid: una cadena de despropósitos

jueves 09 de octubre de 2014, 17:00h
El caso del contagio de ébola de la auxiliar de enfermería del hospital Carlos III de Madrid ha dejado en evidencia una concatenación de hechos que están siendo denunciados por profesionales sanitarios, sindicatos y la sociedad en general. La indignación por la polémica gestión de la crisis crece y ha traspasado las fronteras de nuestro país. Madridiario resume las principales críticas registradas hasta el momento.

1. Los protocolos de prevención no fueron accesibles para todo el personal sanitario. Una buena parte los profesionales que atendieron a los religiosos enfermos han afirmado que ni siquiera los conocían. 

2. El personal no recibió suficiente formación. Personal del Carlos III ha revelado que la preparación para atender a los misioneros consistió en charlas de media hora sobre cómo ponerse un traje y consideran que el entrenamiento no fue suficiente. El consejero de Sanidad, Javier Rodríguez, ha declarado este jueves que "para explicarle a uno cómo se tiene que quitar y poner un traje no hace falta un máster".

3. Protocolo sin consenso. El ministerio de Sanidad no contó con organismos como el el Consejo General de Enfermería para la elaboración de los protocolos, aun cuando la propia legislación española establece que cualquier protocolo sanitario debe ser elaborado por todos aquellos agentes que han de proceder a su aplicación.

4. Medios escasos. Sindicatos y asociaciones de profesionales sanitarios han denunciado que el material utilizado no era adecuado (los trajes no eran de la máxima seguridad, por ejemplo) y aseguran que esta situación les ha dejado "en situación de indefensión".

5. Contagio. La auxiliar de clínica Teresa Romero, que atendió a Manuel García Viejo, misionero trasladado desde Sierra Leona y fallecido en el Carlos III, no descarta haberse contagiado al quitarse el traje y, quizá, tocarse la cara. El protocolo indica que la retirada de los trajes ha de realizarse con una supervisión que, de existir, no funcionó.

6. El servicio de riesgos laborales deriva a Teresa Romero a su centro de Atención Primaria. La contagiada, con unas décimas de fiebre y sintiéndose débil, llamó al servicio de riesgos laborales del hospital, donde le indicaron que acudiera a su centro de atención primaria en Alcorcón.

7. Teresa Romero no informó a su doctora de que había estado atendiendo a enfermos de ébola. Tal y como ella misma ha reconocido, cuando acudió a su doctora de cabecera no le comunicó que había estado en contacto con los misioneros afectados. "Nunca piensas que va a ser ébola", dijo en una entrevista en Cuatro.

8. Traslado sin protección del domicilio al hospital de Alcorcón. Romero llamó a Urgencias y dijo que tenía ébola. Un médico acudió al domicilio y descartó que fuera ébola por no tener la fiebre alta, según informó el diario 'El País'. Posteriormente, como seguía con fiebre, se envió una ambulancia sin preparación 'anticontagio'. El camillero, advertido por la enferma de que podía tratarse de ébola, se protegió con "unos guantes, una mascarilla y una bata de papel".

9. No hubo descontaminación. La ambulancia que se utilizó para el traslado de la auxiliar, tras dejarla en Alcorcón, realizó seis servicios más sin que se desinfectara.

10. Trajes inadecuados. La auxiliar contagiada fue atendida en una sala aislada del hospital de Alcorcón donde fue atendida por él médico Juan Manuel Parra, que tuvo que usar un traje que le quedaba corto de mangas.

11. Enterarse por la prensa del resultado positivo del contagio. Tanto Teresa Romero como el doctor Juan Manuel Parra han declarado que se enteraron por la prensa de los resultados positivos para ébola de la paciente.

12. Demora de cinco horas. Según el relato de los hechos del doctor Parra, desde que se supo que las pruebas habían dado positivo, la ambulancia que trasladó a la auxiliar de enfermería afectada por ébola al hospital Carlos III tardó cinco horas en llegar.

13. Sacrificio del perro Excálibur. El caso de contagio ha supuesto el sacrificio del perro de la dueña. La movilización (que comenzó a raíz de un llamamiento de Javier Limón, el marido de la enferma) contra esta decisión de las autoridades sanitarias hizo que más de 400.000 personas firmaran una petición para que el animal quedara en cuarentena. Sanidad justificó la decisión alegando que el perro estaba en la vivienda en "estrecho y permanente" contacto con la paciente afectada por el virus y, "de acuerdo con los hallazgos científicos disponibles, supone un posible riesgo de transmisión de la enfermedad al hombre".

14. Sensación de improvisación. Las apariciones públicas de los responsables políticos para la gestión de este caso han sido hasta el momento desafortunadas y han dado la sensación de desconcierto sobre las medidas a adoptar, limitándose a decir que se estaban cumpliendo los protocolos.

15. La crisis ha tenido lugar en pleno proceso de desmantelamiento del hospital Carlos III como centro de referencia de enfermedades infecciosas. La transformación del hospital Carlos III en un centro de media y larga estancia comenzó con el exconsejero de Sanidad Javier Fernández-Lasquetty. Se acordó que La Paz asumiría sus "servicios punteros" y el Carlos III sería "centro de apoyo". La Comunidad nunca explicó con detalle el porqué de esta decisión. En repetidas ocasiones los titulares de Sanidad han manifestado su interés en que existiera un hospital monográfico de media y larga estancia en la capital, es decir, un hospital de titularidad pública especializado en geriatría, postoperatorios que necesitan rehabilitación, neurológicos y cuidados paliativos. Lo que no se ha aclarado es por qué se eligió para este propósito precisamente el Carlos III, que era referente nacional en el tratamiento de enfermedades infecciosas. En los dos últimos años el hospital ha sido escenario de encierros y manifestaciones protagonizados por trabajadores y usuarios de la sanidad pública madrileña que rechazan su desmantelamiento. La crisis del ébola en España ha tenido lugar justo antes de que comenzaran las obras. De hecho, la planta donde se atendió a los dos misioneros hasta su muerte llevaba dos meses cerrada a la espera de su reconversión.

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