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Carlos Llés
Carlos Llés

Llés: "El rol de la calle Montera está cambiando"

viernes 11 de octubre de 2013, 09:35h
Seis años de trabajo de campo han hecho del sociólogo urbano Carlos Llés un auténtico experto en la calle Montera, vía que tras una época de auge en el siglo XVIII y XIX sufrió un profundo declive del que, según afirma, está renaciendo. Llés está convencido de que gracias al aumento de tráfico peatonal, la instalación de terrazas y el cambio de los comercios la calle puede cambiar su degradada imagen tradicional

Carlos Llés, profesor de Sociología Urbana en la Universidad Carlos III hasta 2010; premio nacional de Investigación sobre Bienestar Social; director de 400 investigaciones, estudios aplicados y planes de intervención centrados en la ciudad, la participación ciudadana y el uso y diseño de los espacios públicos y los equipamientos colectivos, y miembro de los equipos que han dirigido la redacción de 60 planes territoriales, urbanísticos, estratégicos y de rehabilitación en una veintena de ciudades españolas, comenzó hace seis años su particular estudio sobre la calle Montera. "El estudio de esta zona me apasiona. Hay que tener en cuenta que ya había estudiado para el Ayuntamiento el uso público de plazas como Tirso de Molina o La Remonta, como parte de mi colaboración en el Plan Director de Paisaje Urbano de la ciudad de Madrid y, también por encargo del Ayuntamiento, en 2008 y 2012 realicé el estudio previo y posterior de evaluación de la peatonalización de la calle Fuencarral y que puso de manifiesto una expectativa comercial muy fuerte, pero también una gran demanda de espacios donde encontrarse. Con estos antecedentes no es extraño que un día, hace ya seis años, me planteara analizar sociológicamente la calle Montera ya que, además, es la calle en la que vivo desde 2006".

Llés inició entonces un proceso en el que hizo inventario de todos los comercios y los catalogó en función a su actividad; acudió al catastro y analizó edificio por edificio, atendiendo a su uso y superficie; revisó el padrón para hacerse una foto fija de los vecinos de la calle, e hizo conteos de viandantes y observó el uso que éstos hacían de la calle. Asimismo comprobó los efectos en la calle de los cambios urbanísticos habidos en la zona. "Dado lo prolongado del estudio he podido comprobar los efectos que han tenido en la calle el cierre al tráfico de Fuencarral, la peatonalización de Montera, las obras de Sol y la campaña de Gallardón en su segundo mandato para acabar con la prostitución con la compra del edificio Montesol, la colocación de videocámaras, la apertura de las oficinas de Policía Municipal, la programación de teatro en la calle o de títeres en la Red de San Luis, respondiendo a las presiones de comerciantes y vecinos que, incluso, llegaron a ser multados por Protección de Datos por colgar vídeos de las prostitutas".

El estudio realizado, cuya publicación prepara, le llevó a analizar el desarrollo urbanístico y sociológico de la calle desde el siglo XV, el papel que jugó esta calle que tuvo su auge en los siglos XVIII y XIX y, por extensión la geografía de la prostitución. "Ya en el siglo XVII, y a pesar de que Felipe IV había prohibido las mancebías -salvo la de la Puerta del Sol -, se ubicaban en la Red de San Luis lugares de ocio nocturno. La prostitución siempre ha coexistido con otras actividades. El problema se disparó hace unos años cuando esta actividad, llegó a ser hegemónica y generaba una apropiación excluyente del espacio público. Hoy, sin embargo, comparte la calle con otros usos y actividades mucho más diversificadas".

Ello se debe a que, según Llés, desde hace tres años se está produciendo un renacer de la calle. "La razón fundamental ha sido el tráfico peatonal que va de Sol a Fuencarral y viceversa. Hace años cuando Montera estaba totalmente degradada pasaba poca gente y la que lo hacía iba, en gran medida, a lo que iba. Desde que se peatonalizaron Montera y Fuencarral y se abrió la estación de Cercanías de Sol se ha más que duplicado el número de viandantes ya que Montera ha actuado como grapa en este corredor Norte-Sur. Ello ha hecho que cambie la actividad comercial de la calle. Primero fueron las terrazas que hicieron moverse la prostitución pues causaban incomodidad a los que contratan y venden sexo. Por último ha habido una diversificación de las actividades comerciales con el fin de atender a una demanda cuantitativa y cualitativa distinta. De hecho, en los últimos cuatro años ha cambiado un 30 por ciento de los 81 locales existentes en la calle y los cambios siguen. Se ha pasado de comercios antiguos de ropa, o sex shops a negocios de restauración y orientados al turismo. La modificación de la oferta comercial va a cambiar el rol de la calle".

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