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Naves del Matadero de Madrid. Entrada a la plaza central.
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Naves del Matadero de Madrid. Entrada a la plaza central. (Foto: Kike Rincón)

Matadero Madrid: un foco cultural junto a Madrid Río

viernes 10 de julio de 2015, 08:29h

Su arquitectura neomudéjar ha sido escenario de películas, conciertos de pop, rock y música clásica, proyecciones, exposiciones, representaciones teatrales, cursos o charlas. Cada año se celebran casi 2.500 actividades y pasan más de medio millón de personas. Matadero Madrid está hoy, sorprendentemente más vivo que cuando en 1924 se convirtió en el principal centro de distribución cárnica de una capital que llevaba 400 años sufriendo las incomodidades derivada del sacrificio de animales.

  • Naves del Matadero de Madrid. Terraza de la cafetería.

    Naves del Matadero de Madrid. Terraza de la cafetería.
    Kike Rincón

  • Naves del Matadero de Madrid. Paseo central.

    Naves del Matadero de Madrid. Paseo central.
    Kike Rincón

  • Naves del Matadero de Madrid. Entrada a la plaza central.

    Naves del Matadero de Madrid. Entrada a la plaza central.
    Kike Rincón

A los madrileños siempre les ha gustado comer bien y ello hizo necesario, ya desde el siglo XV, no solo el establecimiento de unos canales de distribución adecuados al hecho de ser sede de la Corte sino la creación de unas infraestructuras adecuadas. A finales de ese siglo existía ya un matadero en la calle Toledo muy cerca del actual mercado de la Cebada que fue trasladado cuando en 1499 Francisco Ramírez, secretario de los Reyes Católicos, pidió permiso para construir un hospital. Por entonces, Ramírez ya estaba casado con Beatriz Galindo, que era camarera de la reina y que, por su conocimiento del latín, era llamada "la latina', razón por la que el hospital sería llamado con este apodo. Lógicamente el hospital no podía estar junto a un matadero por lo que éste fue trasladado en 1502 a un solar situado fuera de la primitiva puerta de Toledo, cercano al actual Campillo del Mundo Nuevo. A partir de ese momento allí fueron llevadas las reses para ser degolladas.

Cuando en el siglo XVII la población de Madrid creció hubo que construir un segundo matadero, este solo para carneros, en un edificio levantado sobre un cerrillo que por el rastro dejado por los animales pasó a llamarse así, del Rastro, dando nombre a toda la zona en tanto las calles cercanas pasaban a ser designadas como Ribera de Curtidores, Carnero, Cabestreros y Velas. Este matadero se dedicó en el siglo XIX al sacrificio de cerdos cuando el edificio en el que se realizaba esta actividad, situado en un edificio proyectado por Ventura Rodríguez en la plaza de Santa Bárbara, pasó a ser Cárcel de Villa.

Los carneros, por su parte, ante la falta de capacidad de la instalación, pasaron a ser sacrificados al matadero de la calle Toledo que en 1855, siendo alcalde de Madrid, Valentín Ferraz, había ampliado sus instalaciones con una gran nave. La idea de los responsables municipales era sacrificar en este matadero a todos los animales pero, aunque se compraron varios solares y casas colindantes, el proyecto municipal se quedó como tantos en el tintero, razón por la que en el siglo XIX aún seguían pasando cerdos por la calle Peñón, hoy Carlos Arniches.

La zona también albergaba desde 1869 un mercado de ganados en el que se vendían ovejas, cabras, cerdos, asnos, caballos y mulos. Las críticas que suscitaba la concentración de animales cerca de las casas hicieron que las autoridades se plantearan en 1899 construir un mercado para ganado en la dehesa de la Arganzuela. Aunque el concurso para prroyectar los edificios fue ganado por el arquitecto Joaquín Saldaña no se contruyeron. La razón fue que el Ayuntamiento se planteó entonces levantar conjuntamente el mercado de ganados junto a un nuevo matadero, pero, aunque era muy necesario, los debates sobre qué zona era mejor para construir el complejo retrasaron su edificación pues la dehesa de la Arganzuela no ofrecía la suficiente pendiente para los desagües, razón por la que se estudió un solar cercano a la estación de Delicias y otro situado en la confluencia del paseo de Yeserías y Santa María de la Cabeza.

Por fin, en 1909 y tras los cambios realizados en la canalización del río Manzanares, se encargó al arquitecto Luis Bellido el diseño de los edificios de administración y bolsa, un restaurante, un puesto de incendios, laboratorios, garaje, naves de degüello, mondonguerías, corrales, establos, naves de exposición, muelles y cuadras. Sobre una parcela de 165.000 metros cuadrados, se levantaron, en estilo neomudéjar, 48 edificios con una edificabilidad de 227.000 metros cuadrados y un coste de 8.264.000 pesetas (59.564 euros). Cuando en 1924 se terminó el complejo, cerraron los dos mataderos existentes. Sobre el del Rastro se levantó en 1932 la tenencia de alcaldía del distrito de Arganzuela, con proyecto de Francisco Javier Ferrero, arquitecto a quien se le encargó también el proyecto del mercado de Pescados que terminó de levantarse en 1934 sobre el solar del matadero de la calle Toledo. Años más tarde, junto a los edificios del nuevo Matadero, se construyó, tras resolver problemas técnicos, un depósito de agua de 17 metros de altura y una capacidad de 800 metros cúbicos. Por último, tras la guerra civil, se construyó una nave para la venta de patatas en los terrenos del establo de ganados

Abandono del Matadero

El Matadero de Arganzuela cubrió las necesidades cárnicas de Madrid hasta mediados de los años ochenta del siglo XX. La regularización de los canales alternativos que permitía a los minoristas adquirir carne sin pasar por el mercado central hizo que el volumen de comercialización en 1984 se redujera a la mitad. Ello hizo que se dejaran de utilizar los edificios existentes entre Santa María de la Cabeza y la Casa del Reloj, donde estaba la dirección del Matadero, y que en 1982 se había convertido en la sede de la Junta Municipal del distrito de Arganzuela. En 1991, la nave de patatas fue convertida en un invernadero con más de 9.000 plantas de 800 especies tropicales y subtropicales y, poco después, los establos de vacuno se cedieron a la Compañía Nacional de Danza y el Ballet Nacional de España.

También en 1982 acabó la incertidumbre sobre el futuro del Matadero. En 1967, las Cortes habían aprobado la ley Arganzuela por la que el Estado cedía al Ayuntamiento los terrenos que no habían sido utilizados por Canalización del Manzanares, una sociedad estatal que se había encargado de canalizar el río gracias a la comercialización de sus márgenes. La condición que fijaron las Cortes era que los terrenos habían de ser destinados, como pedía el Ayuntamiento, a zona verde y que ésta, en un plazo de diez años, debía ser ampliada mediante el derribo del Matadero y del Mercado de Frutas y Verduras que se había levantado, en 1931, con proyecto de Francisco Javier Ferrero, al otro lado de Legazpi. En caso contrario revertirían al Estado. En 1967, las Cortes concedieron una prórroga de cinco años que fue vital para salvar el Matadero de la piqueta, pues en esos años, los primeros de la democracia, el nuevo Ayuntamiento presidido por Enrique Tierno solicitó y obtuvo un cambio de la ley para dedicar los terrenos a zona verde, equipamientos y servicios generales para la ciudad.

El Matadero estuvo en servicio hasta el 2 de enero de 1996, aunque en los últimos años tuvo que hacer fuertes inversiones para cumplir las normas europeas. A pesar de ello las continuas condiciones sanitarias y medioambientales que se exigían terminaron por obligar a cerrar. Al año siguiente, la Corporación municipal, para preservar el conjunto, incluyó el Matadero en el Catálogo de Edificios Protegidos de Madrid con protección estructural.

Tras permanecer cerrado varios años, el Ayuntamiento decidió en 2005 convertir el complejo en un centro cultural bajo la dirección de la delegación de Las Artes. La idea era buscar a patrocinadores que se ocuparan de restaurar las naves y las mantuvieran abiertas. Se barajaron varios proyectos como un museo de arquitectura, una biblioteca, unos multicines, un centro comercial, unos estudios de Telemadrid, una sede de la UNED, una Ciudad de la Cultura, el Ocio y la Tecnología, y hasta un museo con la colección permanente de la Fundación Arco.

Finalmente, en 2007 la mayor parte de la quincena de edificios de Matadero Madrid, comenzó a abrir sus puertas tras unas obras de recuperación en las que se procuró preservar los elementos originales y armonizarlos con un tratamiento arquitectónico vanguardista en su interior, lo que ha permitido a algunos de los arquitectos que han participado en la rehabilitación obtener premios nacionales e internacionales. En total, en el Matadero se invirtieron entre 1003 y 2011 casi 77 millones de euros, de los que el Ayuntamiento puso más de 42 millones y el resto procedió de fondos estatales. A esas cantidades habría que sumar la aportada por los patrocinadores privados en la reforma de sus naves.

Hoy, en los 148.300 metros que forman el conjunto, el Ayuntamiento cuenta con 5.900 metros, repartidos en dos espacios escénicos, bajo la denominación de las Naves del Español; un café teatro; una cineteca que reparte sus 2.600 metros en dos salas de cine (una de ellas dedicada a Rafael Azcona), un plató de rodaje, el archivo Documenta, una cantina y una terraza para realizar proyecciones cinematográficas en verano; una oficina de coordinación; una sala de exposiciones con el nombre de Abierto x Obras; la nave 16, un espacio polivalente de 4.000 metros dedicado a exposiciones, y el espacio Intermediae dedicado a actividades del barrio o la ciudad.

Junto a estas instalaciones municipales han sido abiertas las cedidas a cinco instituciones: la Central de Diseño, promovida por la Fundación Diseño de Madrid; la Fundación Germán Sánchez Ruipérez que cuenta en el Matadero con una sede además de la Casa del Lector en cuyos 8.000 metros se realizan exposiciones, talleres y cursos relacionados con el libro y de la lectura; Extensión AVAM, un espacio gestionado por los Artistas Asociados de Madrid, y el Red Bull Studio, gestionado por el Ayuntamiento y la Red Bull Music Academy que ocupa la llamada Nave de Música en la que se pueden encontrar un estudio de radio y de grabación, un escenario para conciertos de reducidas dimensiones y nueve salas de ensayo.

"Matadero Madrid ha sido desde su apertura un centro de creación contemporánea en todas sus manifestaciones", afirme Carlota Álvarez Basso, directora de este complejo que busca ahora hacerse más generalista, llegar más a la calle, gracias a la utilización de la plaza y la calle del matadero que fueron abiertas en 2011 con proyecto de los mismos arquitectos de Madrid Rio. "El otro objetivo que tenemos es conseguir una mayor implicación del Matadero con las redes artísticas nacionales e internacionales. De hecho, para la programación de 2014, el Ayuntamiento y los otros ocho socios que participan en Matadero Madrid estamos buscando copatrocinadores para todas las actividades, incluidas las teatrales ya que, en 2014, vamos a tener muchas coproducciones", asegura la directora quien añade que la inversión en programación de todos los socios del Matadero, excluido el teatro Español, ha ascendido este año a 1,6 millones de euros.

Además de estos objetivos culturales y empresariales, el Ayuntamiento pretende que 2014 sea el de la integración del Matadero en Madrid Río. "De hecho se está terminando la urbanización de la plaza y su conexión con el río con dos nuevos accesos", dice la directora que, entre los planes inmediatos, incluye la urbanización de la calle existente entre las Naves del Español y las Naves 8 y 9, únicas que aún permanecen vacías, y la urbanización de la entrada al complejo por la plaza de Legazpi, junto al depósito de agua. "La intención es completar la urbanización de esa esquina y construir un aparcamiento en superficie, con capacidad para unos 150 vehículos, en el que se aplicarán las tarifas municipales, con el fin de que quienes acudan a una de las muchas actividades de Matadero pueda aparcar sin dificultad", asegura Alvarez Basso. Y es que, en 2012, pasaron por Matadero 544.000 personas que participaron en alguna de las 2.400 actividades que se programaron, una cifra que se espera superar este año.

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