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Gran Vía de Madrid (archivo).
Gran Vía de Madrid (archivo).

La crisis pulveriza la evolución de la población madrileña

viernes 24 de abril de 2015, 07:30h
La crisis económica ha supuesto un punto de inflexión en la dinámica demográfica y en la ordenación territorial de la Comunidad de Madrid. La población cayó en 2014 por debajo de niveles de 2010, principalmente afectada por el regreso de los inmigrantes a sus lugares de origen y por el traslado al extranjero de 120.000 madrileños. Las ciudades intermedias se han convertido en la nueva 'tierra prometida' para los que se instalan en la región, en detrimento de la capital y los pueblos pequeños.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística, la Comunidad de Madrid cerró 2014 con 6,454 millones de habitantes, acumulando tres años de descenso (el pico máximo de población se dio en 2012, con 6,49 millones de habitantes) y hundiéndose por debajo de los niveles de 2010 (en el caso de la población femenina, la situación es aún más grave porque la tendencia baja más allá de los ratios de 2009). Solo en el último año se perdieron 41.000 habitantes.

En los últimos 20 años creció la población de la Comunidad de Madrid en 1,43 millones de personas aunque, desde 2008, se produjo una fortísima deceleración poblacional, pasando de crecer en 189.949 habitantes a perder 41.111. El Gobierno regional ha argumentado en varias ocasiones que este descenso se ha debido al abandono del país por parte de los inmigrantes por la crisis económica. Desde 2008, los inmigrantes en la región se han reducido de 1,085 millones a 876.000, lo que ha trastocado el saldo migratorio (que incluye movimientos interiores de población en la región y desde y hacia otras comunidades en relación con Madrid, además de los foráneos). Pues, si bien desde 1996 a 2013 creció su número en 1,084 millones de personas, desde la crisis solo se ha incrementado en 66.982, perdiendo incluso población en 2011 y 2013 (salvo los chinos, que crecieron). Al saldo negativo también afectó la migración masiva de madrileños al extranjero. Desde 2009 han aumentado los madrileños que han hecho las maletas en 120.000 personas.

La crisis también quebró la dinámica demográfica de nacimientos y matrimonios, mientras que las defunciones mantuvieron su crecimiento ordinario. Según datos del Instituto de Estadística de la Comunidad de Madrid, entre 1996 y 2013 se produjeron 1.163.918 nacimientos y 717.611 defunciones, marcándose un crecimiento natural de 446.307 personas. Los nacimientos de madres no casadas se multiplicaron por cuatro desde 1996 (de 5.800 a 24.400), mientras que los de madres casadas se estancaron (de 41.200 a 40.900). El regreso de los inmigrantes marcó la pauta de los nacimientos. Al comienzo de la crisis, en 2008, los nacimientos de madre extranjera llegaron a su punto álgido, al representar el 27,06 por ciento del total. En 2014, representaron el 19,4 por ciento. Es decir, los alumbramientos de madres foráneas se han reducido un 30,87 por ciento durante la crisis, el triple que los de las españolas (- 11,87 por ciento). Los matrimonios se redujeron de 1996 a 2010 de 22.707 a 20.139. En ese período, los religiosos cayeron a menos de la mitad (16.071 a 7.213) y los civiles se duplicaron (de 6.636 a 12.331).

Los movimientos de población también afectaron a la estructura territorial de la Comunidad. Madrid aumentó su población desde 1996 un 28,5 por ciento, hasta los 3,16 millones de habitantes. No obstante, desde 2008, se produjo, al igual que en el resto de la región una fuerte deceleración poblacional que dejó el saldo demográfico en un crecimiento acumulado de apenas 40.000 habitantes. Esto implica que la capital crece a la mitad de ritmo que el resto de la región, ya que apenas aportó un 24,35 por ciento del incremento de la población en la región.

Crecimiento a pesar de la crisis

Al contrario que la capital, destaca el crecimiento brutal de los grandes municipios metropolitanos de la región, incluso durante la crisis. Probablemente, aprovechando la 'huida' de población desde Madrid para encontrar zonas más baratas para vivir. Aumentaron su población un 50 por ciento en este período, al igual que aquellos con rangos de población a partir de 10.000 vecinos. Rivas Vaciamadrid creció un 255 por ciento desde 1996; Valdemoro, un 240 por ciento; o Las Rozas, un 104 por ciento. El resto de los 20 primeros municipios creció una media de un 40 por ciento. Esta tendencia aumenta en los municipios medianos y pequeños, fijándose el crecimiento en la duplicación efectiva de la población, aunque existen significativas excepciones como Arroyomolinos, que multiplicó por 9,3 su población; Casarrubuelos, que la multiplicó por cinco; Cubas de la Sagra, Fresno de Torote, Serranillos del Valle y Daganzo de Arriba, que lo multiplicó por cuatro. En general, los municipios pequeños mantuvieron el tipo y la segunda corona metropolitana se convirtió en el nuevo territorio de crecimiento potencial para el futuro.

En cuanto a los municipios de menos de 101 habitantes, hubo un movimiento pendular. Los pueblos más pequeños de la región se habían reducido de 14 a 4 entre 1999 y 2002. Sin embargo, entre 2008 y 2015 este tipo de pueblos se ha duplicado (de 4 a 9), en detrimento de los pueblos de hasta 500 habitantes. Hubo municipios como Valdaracete, Somosierra, Robregordo y La Hiruela que perdieron población.

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