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Una casa para la paz

Una casa para la paz

sábado 23 de agosto de 2008, 00:00h
Los niños procedentes de países en conflicto tienen en Madrid un refugio. Mensajeros de la paz ha abierto una casa en Mirasierra para atenderlos junto a sus familiares mientras duran los tratamientos médicos que reciben en el sistema de salud madrileño.
“En esta casa convivimos personas muy diferentes, de distintos países y distintas culturas pero siempre intentamos que todos se sientan como en su propia casa”, explica Adrián Gutiérrez, director de la Casa de la Paz, y también residente de la misma.

El director del proyecto explica que la idea de crear la Casa de la Paz surgió porque durante los trabajos cooperación internacional y ayuda humanitaria urgente que desarrollan en zonas de conflicto se percataron de las "gravísimas  tragedias" en el terreno de la salud que vive la población en algunos países, que especialmente sufren los más vulnerables, los niños. "Las  heridas o enfermedades que sufren son casi siempre  imposibles de tratar en sus países de origen”, señala.

Ahmed, iraquí de seis años de edad, es uno de los 200 niños que ha atendido en los últimos cinco años la organización en diferentes provincias españolas. Tiene una deformación en el aparato urinario y ya lleva cinco meses en España. Ha sido operado con éxito una primera vez y ahora espera una segunda intervención en quirófano para que le reconstruyan dicho aparato. Junto a él se encuentra Khudir, su abuelo, que es quien le ha acompañado en este viaje tan importante y crucial para su vida futura.

"Llevamos aquí mucho tiempo y no tengo ninguna queja de nada. La casa está bien, la comida es maravillosa y el trato tremendamente humano, pero es inevitable echar de menos a la familia y a las costumbres de nuestro país", relata Khudir. Asegura, además, que le gustaría tener la posibilidad de hablar más con sus familiares que se han quedado en Irak y televisión por satélite para sentirse menos aislado.

La Casa de la Paz es un recurso social, un proyecto muy necesario en los casos de tratamientos que requieren estrecho seguimiento sin hospitalización o en otros que, tras el alta hospitalaria, requieren largas estancias hasta el alta definitiva, por ejemplo en procesos de rehabilitación traumatológica o de quemados o en complicadas cirugías que requieren intervenciones sucesivas.

Los niños y sus acompañantes no sólo reciben alojamiento y manutención sino también cobertura de otras necesidades materiales, que van desde facilitarles la comunicación con sus familias en su país de origen a proporcionarles ropa de abrigo a los que llegan de zonas tropicales.

Cuando es posible y en casos en los que está previsto que el niño permanezca mucho tiempo en nuestro país, los niños acuden regularmente al colegio de la zona. De hecho, el próximo curso van a intentar escolarizar a Ahmed porque ven que su estancia se alarga.

“Además de dirigir la Casa de la Paz, soy psicólogo y  me gusta ayudarles a superar cuadros de estrés, desánimo, cansancio, impotencia o rabia, y a afrontar los cambios que el problema sanitario del niño pueda suponer, tanto a los padres o acompañantes, como al propio menor”, añade Gutiérrez.

También se les presta un continuo apoyo en todos los aspectos relacionados con el tratamiento médico de los niños: control de medicación, calendario de citas médicas, transporte y acompañamiento en las consultas y dictámenes médicos, compañía, consejos, así como servicio continuo de traductor en el caso de que sea necesario.

Yoana, de 20 años y natural de Bogotá, lleva un mes y medio con sus dos hijos en la Casa de la Paz. “Mi bebé Nicolai nació con el síndrome de Proteus, pero como no tenía con quien dejar a mi otro hijo nos vinimos los tres a España. En mi país la única solución que me ofrecían era la amputación de ambas manos y en cambio aquí solo le quitarán algunos dedos. Por eso decidí venir, porque pensé que aquí me ofrecían una opción mejor para mi hijo”, añade Yoana.

Mensajeros de la Paz afronta todos los gastos que suponen el viaje y la estancia de los niños y sus familiares, gracias a las donaciones de donaciones de empresas o particulares. También reciben el apoyo de los hospitales madrileños, que realizan las operaciones de forma gratuita, y el apoyo de la Administración española en el exterior para la obtención de visados de viaje y estancia en España. "Una ayuda imprescindible", indica el director de la Casa de la Paz.
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