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Este año la Campaña contra del Frío cuenta con tres nuevos centros, más de cien nuevas plazas y un incremento en su presupuesto del 6,5 por ciento

Un cobijo contra el frío

Un cobijo contra el frío

viernes 26 de enero de 2007, 00:00h
El primer autobús ya ha llegado y unas cincuenta personas hacen cola ante la puerta. Junto a la entrada muestran unas tarjetas frías sostenidas por unas manos frías. Sus portadores, tan pronto como se encuentren en el interior, se verán recompensados con un café caliente, un bocadillo, una ducha y algo de conversación en el centro que el Samur Social ha construido con módulos prefabricados en Vallecas para cobijar del frío a las personas sin hogar que viven en las calles de la Comunidad.
Dos autobuses, uno a las nueve de la noche y otro a las nueve y media, llevan desde las cercanías de la estación de Atocha a todos aquellos que necesitan pasar la noche en un lugar cálido, a todos aquellos que quieren huir del frío que recorre estos días las noches de las calles madrileñas. Españoles, italianos, franceses, rumanos, magrebíes, brasileños, hasta 130 personas de todo el mundo dan un ejemplo de convivencia cada noche en este centro. “En el tiempo que la Campaña contra el Frío lleva funcionando aún no hemos tenido ningún problema”, comenta, no sin cierta satisfacción, Darío Pérez, Jefe del Samur Social encargado de este dispositivo de acogida.

En el centro, además de Darío, otros siete trabajadores sociales  y una enfermera se encargan de que todo funcione correctamente. David Blanco, el organizador de trabajadores sociales, está muy satisfecho con el trabajo que llevan a cabo. “Tenemos plazas y medios suficientes, tanto materiales como personales. En los dos años que lleva abierto el centro hemos facilitado comida, aseo, cama e incluso servicio de consigna a todo el que se ha acercado hasta aquí, y, cuando estamos completos, trasladamos a las personas que no podemos acoger a otros centros que cuentan con plazas disponibles”, afirma.

Además de estas ayudas, las personas que llegan hasta este módulo de Vallecas hablan cada quince días con un trabajador social que trata de mejorar su situación. “Ahora estoy intentando arreglar los papeles que necesito para que me concedan la renta mínima”, comenta Amalio, una de las personas sin hogar que pasarán la noche en el centro. “Un par de amigos y yo queremos formar un grupo de música, así que volveremos a vernos, pero será cuando os conceda una entrevista”, dice sonriendo.

No es la única persona que espera que su situación mejore pronto. Aitor, un joven de veinticinco años, está buscando trabajo. “No estoy preocupado, sé que esto es sólo una fase más de mi vida”, asegura. Con la convicción y la tranquilidad con la que lo dice seguro que le irá bien. Petru, de nacionalidad rumana, también mantiene la esperanza y para ello se aferra a sus raídos papeles para tratar de lograr trabajo como vigilante de seguridad, que era a lo que se dedicaba antes de encontrarse en esta situación. “Sólo necesito un trabajo, nada más, con eso todo me irá bien”, afirma.

Y es que las historias que han llevado hasta el centro a todas estas personas podrían ocurrirle a cualquiera. Alguien viene a España en busca de trabajo, le roban el equipaje y de repente se encuentra sin nada. Este es el caso de un brasileño que asegura que  “el miércoles voy a comenzar a trabajar y cuando tenga dinero suficiente volveré a Brasil para comprarme una casa y vivir con mi mujer y mi hija de ocho meses”, comenta.

David, que ya lleva doce años como trabajador social, conoce muchas de estas historias. “Hay que desterrar la idea de que hay gente que vive en la calle porque quiere. La calle es dura y pasar tres o cuatro años en ella te cambia, y, aunque parezca mentira, es algo que puede pasarnos a cualquiera de nosotros”, asegura convencido. En este centro se hace todo lo posible por ayudarles a salir de las calles. “Sin duda todo esto es mejorable, como todo en la vida, pero creo que se está logrando hacer un gran trabajo”, dice convencido.

La Campaña contra el Frío puesta en marcha por el Ayuntamiento de Madrid el pasado 24 de noviembre, y que continuará hasta el próximo 30 de marzo, parece funcionar. Además, este año los medios disponibles han aumentado. Tres nuevos centros, 107 plazas más y un incremento del 6,5 por ciento en el presupuesto destinado a este dispositivo sin duda ayudan, pero no son lo más importante. “Son personas como David quien realmente saca todo esto adelante”, asegura con orgullo Dario.
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