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Una segunda oportunidad

Una segunda oportunidad

jueves 15 de mayo de 2008, 00:00h
En Majadahonda se imparten talleres prelaborales para personas que han sufrido un accidente
Cuando decimos que a una persona la vida le da una segunda oportunidad tras sufrir un accidente, no nos paramos a pensar lo duro que es volver a ponerse de pie, a caminar, a cocinar o a trabajar. Muchas de estas personas, tras un accidente grave, quedan incapacitadas para volver a su antiguo trabajo. Y es verdad que la vida les brinda una segunda oportunidad, pero lo cierto es que tienen que aprender desde cero un nuevo oficio.

Gracias a los talleres de formación laboral que se imparten en la sede de Fremap de Majadahonda, todas estas personas recuperan la posibilidad de volver a empezar. "Antes de tener el accidente yo era gruista y nunca había cogido un libro ni me había puesto frente a un ordenador. Manejar una máquina como esta me parecía imposible y, ahora, cada día estoy más segurode mí mismo. Lo mejor es que disfruto aprendiendo informática”, afirma Luis, alumno del curso de Formación en Atención y Gestión Telefónica.

Este es un taller de empleo que ha salido adelante gracias a un convenio de colaboración entre la Fundación Mapfre, Fremap, la Fundación Konecta y la constructora OHL. Estas  entidades han promovido el curso a través de un convenio de colaboración y cada una colabora de manera diferente. “La idea surgió de forma conjunta, cuando uno de los directivos del Grupo Konecta visitaba nuestras instalaciones”, explica José Antonio Zarzuela, jefe del servicio de readaptación profesional de Fremap. “Quedó sorprendido con las instalaciones y con la manera en que tratábamos a los pacientes, así que pensamos en un proyecto común”, añade.

Así nació este taller de formación laboral. Mientras Fremap cede sus instalaciones, la constructora OHL financia el taller y el Grupo Konecta se encarga de impartir las clases, es decir, pone los formadores o profesores. Al final del taller, este grupo les incorpora a los procesos de selección para que puedan formar parte de la propia plantilla del grupo.

“Al principio llegan al curso muy desanimados. Son personas que, además de haber sufrido un accidente muy grave de coche, de moto o laboral, por lo que, además de afrontar una dura recuperación física, llegan muy tocados  psicológicamente. Hay que tener en cuenta que de pronto se les considera incapacitados y que ya no pueden desempeñar su trabajo anterior, sino que tienen que empezar de cero una nueva vida, comenzar a aprender un oficio totalmente distinto al que tenían antes de sufrir el accidente”, explica Arancha Ruano, formadora de Puntoform, la empresa de formación laboral del Grupo Konecta.

De este taller de Atención y Gestión Telefónica se pueden beneficiar tres tipos de personas, residentes o no en Madrid: los accidentados de la mutua Fremap que tras un accidente se encuentren incapacitados de forma permanente para volver a su trabajo habitual; personas que tengan el certificado de minusvalía y que hayan solicitado una beca a Mapfre; y personas y familiares de personas que trabajen en OHL. Los primeros podrán acceder al curso si han sufrido un accidente laboral y hayan quedado en paro a consecuencia del mismo y los segundos, los familiares de trabajadores de OHL, tendrán que presentar su certificado de minusvalía.

“Este curso, que consta de 623 horas lectivas, está dividido en tres partes: informática (210 horas), atención telefónica (112 horas) y prácticas reales (301 horas), que son realizadas desde la sede de Fremap de Majadahonda, pero que suponen un trabajo real para el Grupo Konecta”, declara Zarzuela.

Cada curso tiene un máximo de nueve usuarios y un mínimo de cuatro. El proceso de selección de estos alumnos lo llevan a cabo un equipo de evaluación y orientación profesional formado por médicos rehabilitados que evalúan la capacidad física residual para la nueva profesión; psicólogos que evalúan la estabilidad emocional; trabajadores sociales que hacen un estudio social y familiar del paciente; y técnicos en formación que estudian su formación académica y su trayectoria laboral hasta el momento del accidente.

“Lo que se pretende es que estas personas reciban una formación integral, desde el punto de vista de gestión administrativa y de atención telefónica, y que además complementen su aprendizaje teórico con dos meses de prácticas, que, aunque están supervisadas por los profesores, suponen un trabajo real para el Grupo Konecta”, añade Ruano.

“Al principio lo único que quería era recuperarme físicamente. Luego , como ya no podía volver a ser conductor, comencé a plantearme qué iba a ser de mi vida cuando me recuperara. Me sentía muy solo, pero luego decidí que tenía que dar un giro de 180 grados. Gracias a este curso seré capaz de darlo. Si alguien se encuentra en mi situación, le aconsejo que aprenda otro oficio y cuanto antes se lo plantee mejor”, aconseja Juan Ignacio, otro alumno del curso.
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