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¿Dónde están los profesionales de la reivindicación?

Por Ángel del Río
viernes 13 de agosto de 2021, 09:12h

Siendo España el país europeo de las movilizaciones, las reivindicaciones y todo tipo de protestas de carácter social, crea cierta alarma la calma chicha estival que en este sentido se percibe.

El precio de la luz está por encima de las nubes y ha llagado al infierno de las economías domésticas, de la agricultura, la ganadería, la hostelería y la industria en su conjunto. Ese artículo de lujo en que se ha convertido la energía eléctrica, escala cada semana cotas más altas. No le va a la zaga el precio de los combustibles, subiendo y subiendo en la época del año de mayor consumo. El paro juvenil alcanza el 37 por ciento, la tasa más alta de Europa.

Y ante esta situación, me pregunto, ¿dónde están los sindicatos?, ¿en que lugar se encuentran Podemos y otros socios de la izquierda radical?, ¿por dónde andan esos colectivos sociales, altamente reivindicativos en otros momentos de la política española?

Ni están, ni se les espera para mañana, aunque haya asuntos graves que exigen de su reconocido afán reivindicativo. Están desaparecidos del panorama social de una España que atraviesa momentos muy delicados, especialmente para la clase más desfavorecida. El recibo de la luz, el precio de los combustible, la brutal tasa de paro juvenil, el desconcierto en la crisis del covid-19, de cara al inicio del nuevo curso escolar…

Que nadie se alarme, porque unos y otros, no se han borrado de esa actividad que les mantiene económicamente vivos. Lo que pasa es que los sindicalistas de clase gozan de su merecido descanso veraniego, y los liberados sindicales también tienen derecho a disfrutar de vacaciones, no sé si merecidas, pero que, como a cualquier trabajador, les corresponden. Podemos y otros partidos afines de la izquierda radical, andan por espacios idílicos, recargando pilas, porque el otoño se presume caliente y es preciso enfriar los ánimos de la derecha, y de paso, el todos los ciudadanos quemados por los atropellos o la indiferencia de un gobierno que también disfruta de sus vacaciones, como si en la sociedad de los más necesitados no hubiera nubarrones amenanzantes.

Tengamos paciencia y démos tiempo al tiempo. Ya verán como en septiembre los sindicalistas justifican sus sueldos de liberados, convocando movilizaciones contra el desorbitado precio de la luz y de la gasolina, contra el lacerante paro juvenil o la pésima gestión de la crisis sanitaria. Y veremos a Podemos y asociados, a los anticasta, ahora encastados, a los profesionales de la manifestación y la protesta, volver al megáfono, a la pancarta y a la sentada. Tendrán que salir todos de las toperas de la miopía política, del absentismo reivindicativo, para demostrar que: cobran; luego, existen.

Ángel del Río
Cronista Oficial de Madrid y Getafe

Ángel del Río

Cronista Oficial de Madrid y Getafe

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