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Voluntarios de la asociación Alma Latina preparan cestas de comida.
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Voluntarios de la asociación Alma Latina preparan cestas de comida. (Foto: Chema Barroso)

PREMIO MADRID A LA MEJOR INICIATIVA SOCIAL | Las despensas solidarias, el freno pasado y presente a la emergencia alimentaria

Por MDO
miércoles 09 de junio de 2021, 07:42h

Las despensas solidarias nacieron para "parar el golpe", no para perdurar. Sin embargo, una treintena de ellas encadena ya 15 meses ejerciendo de soporte alimentario de los barrios madrileños. Cuando la curva de la pandemia alcanzaba su cota máxima llegaron a contabilizarse hasta 63 redes vecinales activas en la capital, a las que se sumaban más de una docena en los municipios madrileños. Este lunes, la Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (Fravm) recoge en nombre de los cientos de voluntarios que las componen el Premio Madrid 2021 a la Iniciativa Social.

"Este premio es consuelo, de alguna manera, de un trabajo sacrificado y bien hecho que a veces no se ve", expresa el presidente de la Fravm, Quique Villalobos, sobre la distinción. El Servicio de Dinamización Vecinal de la organización que lidera supuso el punto de partida para que se articulasen los bancos de alimentos que paliaron las colas del hambre. Una imagen imborrable, la de cientos de familias en Aluche esperando para llenar sus neveras con víveres donados por ciudadanos particulares y empresas en mayo de 2020. Escena que se repetía en barrios como Villaverde Bajo, Lavapiés, Quintana, Bellas Vistas o San Diego.

Colas del hambre en Aluche.

La emergencia alimentaria desbordó a las administraciones y la respuesta inmediata de los vecinos resultó determinante para atajarla. "Nos dejó muy soprendidos la reacción tan rápida de la gente, pero no podíamos andar con zarandajos de enseñar papeles cuando alguien en tu escalera lo estaba pasando mal", cuenta Villalobos. Esta celeridad aún sigue sorprendiendo a Marimar Amoedo, portavoz de Somos Tribu VK, la red que gestiona cinco despensas solidarias en Puente de Vallecas galardonada con el Premio Ciudadano Europeo 2020. "Pedías a alguien que entregara una caja con comida y en 10 minutos lo había hecho", relata.

No es un caso aislado. Recuerda otras anécdotas similares, como una madre de cinco hijos que necesitaba un carrito gemelar para transportar a los dos pequeños. "Nos lo dijo a las 11 de la mañana y como a las cinco de la tarde ya lo tenía en casa". Detalles que, como apunta, han provocado que "se me salten muchas lágrimas pensando cómo hay gente tan espectacular".

En el momento más álgido de la pandemia, Somos Tribu aglutinaba a 800 voluntarios que atendían a 3.500 unidades familiares, unas 7.000 personas. "Llamabas al 010 y nadie lo cogía e intentar hablar con Servicios Sociales era una yincana", traslada. Cuando la asociación logró contactar con ellos, acordaron que esta enviaría un email con los casos que requerían una intervención social integral urgente. "Incluimos 900 familias".

El primer fin de semana de actividad de la despensa de la AVA de Aluche congregó a 280 personas. La segunda, a 400, y la tercera superó las 700. En total, 3.000 adultos y 900 niños, entre ellos 80 bebés, precisaron de su amparo los primeros meses de la crisis sanitaria. La CuBa, en Lavapiés, asumió la alimentación de hasta 700 familias, así como la de 400 personas en situación de calle. La Asociación Vecinal Cuatro Caminos-Tetuán, por su parte, atendió a cerca de 500 hogares, más de 2.000 personas. Y así, un largo etcétera.

El Consistorio capitalino aportó ayudas a la alimentación a más de 220.000 personas entre el 13 de marzo y el 31 de agosto de 2020. Cifras dramáticas, que se complementan con las más de 45.000 personas a las que proporcionaban sustento las redes vecinales, según datos del mes de mayo de la Fravm. Su perfil, no solo el de familias vulnerables bajo el radar de los Servicios Sociales, sino hogares donde antes no se registraban dificultades para llegar a fin de mes.

Voluntarios de Somos Tribu recogen alimentos a la puerta de supermercados.

Despensas sin fecha de caducidad

Somos Tribu define como "positiva" su experiencia particular con los Servicios Sociales y la Junta Municipal del Distrito, aunque es consciente de que "en otros sitios les han puesto piedras en el camino". Quique Villalobos, por su parte, representa el sentir de muchas despensas solidarias de la ciudad cuando afirma que "daba la sensación de que estábamos solos". La demanda creció de tal forma en junio del año pasado que se hiceron cargo de "un tercio de lo que atendía el Ayuntamiento a nivel oficial, pero nosotros sin medios".

Villalobos comprende que el Gobierno municipal "hizo lo que estaba en su capacidad en el sentido de la organización humana, porque es muy difícil mandar a toda tu plantilla a trabajar a casa". Sin embargo, los responsabiliza de no haber propiciado una mayor coordinación con el tejido asociativo. "Tenían medios de distribución y solo necesitaban coordinarse con la gente, pero no se dio", explica. La farragosa burocracia tampoco facilitaba las cosas. "El estómago de una persona no puede esperar una cita para que le tramiten una ayuda cuatro meses después", enfatiza.

El área de Familias, Igualdad y Bienestar Social del Ayuntamiento lanzó el pasado mes de septiembre la Tarjeta Familias, con la que sufraga la adquisición de productos de primera necesidad de familias en una situación socioeconómica precaria. Pese a su lento despegue, parece que en los dos últimos meses se ha agilizado su entrega y más de 5.600 solicitantes ya se benefician de ella. Otras tantas ya se han concedido y se suministrarán en breve. El objetivo es dar cobertura alimentaria a 27.000 núcleos familiares.

Banco de Alimentos del Barrio en Lavapiés.

Pese a esto, continúan operativas una treintena de redes vecinales. En Somos Tribu, por ejemplo, aún reparten 340 cestas de comida cada semana. No bajan la guardia, conscientes de que el verano trae consigo un problema añadido: los colegios cierran y la Comunidad de Madrid no ha previsto un servicio sustitutorio a los comedores para los menores.

La sociedad sigue demandando la ayuda de las despensas solidarias y no encontrarán un portazo por su parte, pese a que "duele que nos llamen estercoleros multiculturales o mantenidos", lamenta Marimar Amoedo. Un alarmante porcentaje de la población madrileña "está alojada en la pobreza severa", denuncia Quique Villalobos y, mientras esto no cambie, los bancos de alimentos no echarán el cierre. Cuando Somos Tribu recogió el galardón a Ciudadano Europeo del Año señaló que ese reconocimiento es "de cualquier vecino que esté ayudando a otro vecino". Este Premio Madrid 2021 a la Iniciativa Social va para todos ellos.

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