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Pongamos que se habla de Madrid

jueves 18 de marzo de 2021, 08:56h

Hace una semana recordaba en este mismo espacio los terribles atentados que Madrid sufrió hace ya 17 años. Ese asunto, como tantos, quedaron relegados por la abrupta e interesada ruptura de Ayuso con sus socios de Ciudadanos y la convocatoria de elecciones en la Comunidad de Madrid.

Y con ello, coinciden mis últimos cuatros años de mandato como secretario general de CCOO de Madrid con cuatro presidentes, uno por año de media. Es decir, cuatro años de inestabilidad y bloqueo político. Los madrileños y las madrileñas tenemos que poner fin a esta vergüenza de corrupción económica y política. Dar una oportunidad al cambio, a que se gobierne la región de otra forma.

Desde el momento de la convocatoria, la maquinaria de la derecha arrancó dando por hecho una victoria absoluta del PP con Ayuso a la cabeza (sin dejar demasiado claro que esa victoria requiere del apoyo de Vox). Luego vinieron más sobresaltos como la decisión del vicepresidente del Gobierno de España a presentarse a las autonómicas madrileñas, la denuncia del PP a esta decisión… Es decir, llevamos una semana de aperitivo con lo que todo apunta será un mes y medio de más bronca y más crispación alentada por el PP y Vox, que es el ambiente en el que mejor se mueven y el que más réditos suele darles.

La ciudadanía de Madrid es quien más está pagando la irresponsabilidad de su presidenta. Madrid está agotada tras un año de pandemia de olas, de zonas básicas de salud inservibles, de llevar la contraria en todo a todo el mundo, de seguir batiendo récords de muerte y colapso hospitalario.

Y en ese agotamiento, Ayuso plantea unas elecciones con aspecto plebiscitario, en el que seguirá criticando al Gobierno de España. El ruego, la necesidad imperiosa es, medio citando a Joaquín Sabina, que se hable de Madrid.

Pongamos que se habla de Madrid en esta precampaña y campaña, porque ahora que más que nunca “la muerte pasa en ambulancias blancas”; ahora que más que nunca “nos estamos dejando la vida en sus rincones; ahora que “hasta los pájaros visitan al psiquiatra”, o mejor, como denunciaba Iñigo Errejón, no pueden porque también los servicios de salud mental públicos están desbordados a causa de la pandemia.

Isabel Díaz Ayuso ha tomado el camino de la sinceridad cuando afirma que “si te llaman fascista es que lo estás haciendo bien”. Eso dice la presidenta de la región que más padeció la guerra y la postguerra por culpa del fascismo franquista. Lo dice el mismo día que el presidente de Francia, Manuel Macron, un hombre de derechas, agradece a los españoles republicanos su lucha contra el fascismo durante la Segunda Guerra Mundial. Lo dice la pelota de monarcas, quizá sin saber que Felipe VI fue invitado en su día a la capital francesa a inaugurar el “Jardín de los combatientes de La Nueve”, ese puñado de republicanos españoles que tras luchar contra Franco estuvieron en la vanguardia de la liberación de París del nazismo.

Mientras el mundo alaga a los españoles que lucharon contra franquismo, el fascismo y el nazismo, que el mismo monstruo son, en el Madrid del PP, Vox y el traicionado Ciudadanos intentan borrar de la memoria los nombres de Francisco Largo Caballero, de Indalecio Prieto o de tantas personas fusiladas por Franco haciendo desaparecer el Memorial del Cementerio del Este (o La Almudena).

Los símbolos tienen más relevancia de la que debieran y la derecha es especialista en robarlos, en apropiarse los que son de todos o borrar aquellos que son de las izquierdas. Es especialista en remover estereotipos para agitar la vida. ¿Qué fue de las iglesias que iban a arder tras la victoria del PSOE en las elecciones generales? Desea el PP entero que la campaña de Madrid se centre en “socialismo o libertad” y “comunismo o libertad” porque no quieren hablar de la Cañada Real, de las colas del hambre, del escándalo de muerte en las residencias, de los menús con pizza y cocacola para niños en exclusión, de sus desescaladas suicidas, del hospital Isabel Zendal, de la inexistente actuación ante el temporal de nieve…, de un listado interminable con auténticas barrabasadas y un oscurantismo permanente.

La cuestión es que más que nunca, en Madrid hay que hablar de Madrid. Aquí “donde se cruzan los caminos”, la región más rica de España, es donde más desigualdad social existe. En casi dos años Ayuso ha sido incapaz de aprobar unos presupuestos, de acometer la aplicación del Plan Industrial o de llevar a la práctica el Plan de Reconstrucción aprobado por los representantes de todos los grupos políticos.

Este último hecho es muy relevante porque políticos, expertos y tejido social estuvimos meses hablando sobre el camino necesario para reconstruir esta región. Finalmente hubo acuerdo entre todos los grupos parlamentarios excepto VOX. Incluso habiendo acuerdos, Ayuso decide tomar el camino de la discordia.

En este tiempo de Gobierno PP y Cs sólo se han aprobado dos leyes que nos retrotraen a los tiempos de Esperanza Aguirre, ultraliberalismo y siembra de corrupción: La Ley del suelo que alienta el pelotazo urbanístico como nunca, está en el Tribunal Constitucional y el nacimiento de una nueva Universidad privada. Ayuso quiere amarrarse al poder como sea porque entre junio y julio empezarán a fluir los fondos europeos. Madrid junto con Cataluña fue la región que más “transferencias no condicionadas” del Gobierno de España recibió en 2020, cuyo monto total ascendía a 16.000 millones de euros.

Mientras el Gobierno de España acaba de aprobar nuevas ayudas de entre 3.000 y 200.000 euros para empresarios y autónomos, la Comunidad de Madrid improvisa un fondo sin dar detalles para ayudas a aquellas empresas no contemplada en aquellas. Después de un año sin emplear un duro en ayudas ni a empresas ni a trabajadores en ERTE, tan solo propaganda con las restricciones débiles temerarias para convertirse en la abanderada de hosteleros y hacer una especie de “efecto llamada” a irresponsables europeos. Una nueva iniciativa pensada más para confrontar que para complementar las ayudas a las empresas que lo necesitan. A pesar de todo, exigiremos a ambos gobiernos que sean efectivas y cuanto antes.

Aquí, “donde el mar no se puede concebir”, el 4 de mayo hay que ir a votar por Madrid, por su futuro y detener la ola ultraderechista. La izquierda y su pluralidad están representadas en diversas opciones. Exijamos responsabilidad para que se hable de Madrid, para desatascar una región rica enlodada desde hace ya 26 años.

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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