www.madridiario.es

11-M: Nuestro recuerdo sigue vivo

jueves 11 de marzo de 2021, 08:04h

Madrid enmudeció durante semanas tras el estruendo de aquel horror. Madrid entró en estado de shock. Desde los bombardeos fascistas de la guerra civil, la ciudad no había vivido una masacre tan espantosa. Son ya 17 años, aunque es tramposa la memoria y nos asalta como si aquel día fuese el presente.

Hace 17 años Madrid quedó herida en el alma. Madrid, ciudad bulliciosa, entró en depresión colectiva durante semanas. Había silencio en las calles. La desgana, hija de la tristeza, se cebó con cines, teatros, restaurantes… Madrid, ciudad solidaria de nacimiento, se volcó en ayudar: donaciones de sangre, traslado a hospitales. Madrid, acostumbrada a la violencia terrorista, reaccionó con esa solidaridad que es acto reflejo en su genética.

En aquellos vagones, en aquellas vías y andenes dejaron su vida estudiantes y trabajadores, fundamentalmente trabajadoras, de lugares tan alejados pero unidos en nuestra ciudad como Rumanía, Ecuador, Bulgaria, Polonia, Perú, Colombia, República Dominicana, Honduras, Marruecos, Ucrania, Francia, Brasil, Chile, Cuba, Filipinas, Senegal y Guinea-Bissau.

No todos viajábamos en esos trenes entre las 7:46 y las 7:40 de la mañana. Sólo quienes murieron, sólo sus familiares y amigos; sólo las cerca de 2.000 personas heridas y quienes sobrevivieron a las diez explosiones saben lo que es el dolor. El dolor es un sentimiento íntimo que colectivamente intentamos cada año reparar con nuestra solidaridad.

Las víctimas lo fueron por partida doble: incomprensión, maltrato, insultos, manipulaciones, insistentes amenazas lanzadas desde el PP y sus voceros mediáticos más radicales. Enfrente, y como respuesta se encontraron la dignidad y la decencia. Una dignidad que se ha impuesto, aislando a los manipuladores.

Fue la dignidad de una ciudad entera y, en contraposición, la calumnia de unos gobernantes inmorales. El 11 de marzo de 2004 son también recuerdos de muerte, dolor, caos y mentiras propiciadas por José María Aznar, quien, desde luego, ya tiene su sitio en el más despreciable de los rincones de la Historia.

José María Aznar sigue sin pedir perdón por mentir. Sigue sin pedir perdón por meter a España en las guerras de Irak y Afganistán. Sigue sin pedir perdón por formar parte del vergonzoso “trío de las Azores” que propició que el 18 de octubre de 2003 Bin Laden amenazara directamente a nuestro país como un objetivo yihadista.

Aquellas jornadas dejaron también como lección que la demagogia no es la solución ante momentos de crisis como el que vivimos hoy a causa de la pandemia. Entonces, como ahora, son necesarias razón, temple y solidez de Estado; no mentiras, enfrentamiento e intereses espurios. El Consejo de Europa decidió que el 11 de marzo sea el Día Europeo de las víctimas del terrorismo, por haber sido aquellos atentados los más terribles sufridos en el suelo de la UE.

El terrorismo fundamentalista religioso tiene claro su leit motiv: reprimir la libertad, imponer su credo y su forma de vida reprimida y sangrienta. Las Comisiones Obreras rechazamos radicalmente el terrorismo y las doctrinas fundamentalistas que lo promueven y organizan. Pero también denunciamos las causas que siembran el campo donde germina el terror.

Porque también es terror el que sufren los inmigrantes que diariamente se ven forzados, por un sistema capitalista salvaje, a jugarse la vida cruzando el Mediterráneo para buscar un trabajo, para buscar una oportunidad de vida huyendo de la miseria o de la persecución política o religiosa. Por ello, recordamos y manifestamos un anhelo de paz y justicia para los millones de trabajadores y trabajadoras de los países árabes que luchan por la libertad, la dignidad y la justicia, enfrentados a las dictaduras y a los integrismos religiosos. Compartimos los anhelos del pueblo saharaui, pero también los de aquellos marroquíes que buscan una mejor forma de vida en España o en Europa; denunciamos la actitud del Gobierno de Israel hacia el pueblo palestino y denigramos el renacer de discursos nazis contra los judíos.

El pasado año, la prevención ante la epidemia por el coronavirus nos llevó a suspender el acto conmemorativo que cada año realizamos CCOO de Madrid junto a UGT, la Asociación 11-M Afectados del Terrorismo y la Unión de Actores. Este año, la experiencia y la responsabilidad nos lleva a realizarlo con todas las medidas de seguridad. Sea como sea, la ausencia de reencuentro y acompañamiento a todas las familias de las víctimas no es óbice para que nuestro recuerdo siga vivo, para que Madrid no olvide.

Frente a una presidenta regional, que no sé si sigue siéndolo cuando estas líneas vean la luz, capaz de hacer cualquier cosa por acaparar el poder, de una forma humilde y sencilla han vuelto la dignidad y la decencia a la estación de Atocha. Como cada 11 de marzo.

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
0 comentarios