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8-M: Un movimiento imparable

jueves 04 de marzo de 2021, 08:49h

“Vivas, libres, unidas en acción y reivindicación” es el lema de este 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres y tal como se relata en Gaceta Sindical: “Vivas, porque los asesinatos y otras violencias machistas cercenan nuestro derecho a una vida plena y segura; libres porque reivindicamos el derecho a una vida con plena autonomía y unidas porque juntas somos más y más fuertes”.

A pesar de los intentos externos al feminismo y también a pesar de los debates internos, quizá muy viscerales y en grado sumo dependiente de partidos políticos en los últimos tiempos, el movimiento feminista es imparable. Puede y debe haber muchos debates de calado, pero el feminismo es en singular y aunque exista pluralidad debe haber un acuerdo básico: la autonomía y emancipación de todas las mujeres, la igualdad en derechos, deberes y oportunidades con los hombres. Este consenso es la argamasa fundamental del feminismo.

No está de más recordar que nunca en la historia de España la mujer avanzó tanto en derechos como durante la II República: derecho al sufragio; se reconoció a la mujer igualdad en derechos laborales y el igual acceso a empleos y cargos públicos; se aprobó la ley del Divorcio; también se reconocía igualdad de derechos a los hijos habidos dentro o fuera de un matrimonio, lo que ofrecía amparo a las madres solteras; en 1937 se aprobó el aborto, que llegó a aplicarse en Cataluña…

Franco, el franquismo, fueron además de asesinos, el peor monstruo patriarcal que ha conocido España para los derechos de las mujeres. Tan perverso y potente fue, que hoy día sigue deambulando el fantasma. Hace sólo un año, Ortega Smith declaraba que las Trece Rosas “lo que hacían era torturar, violar y asesinar vilmente”, cometer “crímenes brutales”. Esperemos que, en la Comunidad de Madrid, los cantos de sirena de la ultraderecha no lleguen a PP y Ciudadanos y el machismo de Vox no sea otro peaje impuesto para aprobar los presupuestos generales de la región.

En estos tiempos de pandemia, sí parece claro que, sanitariamente, la COVID ataca más a los hombres que a las mujeres porque éstas son más fuertes en su sistema inmunitario. Sin embargo, socialmente las mujeres son quienes más riesgos corren. Igualdad supone hablar de precariedad y de brechas cada vez más amplias.

En empleo, 10 puntos de brecha de género en la tasa de empleo, solo 4 de cada 10 trabajadoras trabaja a tiempo completo; 3 de cada 4 empleos a tiempo parcial los desempeñan mujeres; 9 de cada 10 nuevos contratos de mujeres son temporales. En salarios, las mujeres ganaron de media al año en 2018 unos seis mil euros (5.726) menos que los hombres por trabajos de igual valor; el porcentaje de mujeres con ingresos menores o iguales al SMI es más del doble que el de los hombres (20% mujeres, 8% hombres); entre las personas trabajadoras con ganancia baja (su ganancia por hora está por debajo de los dos tercios de la ganancia mediana), 7 de cada 10 son mujeres.

Brecha que llega hasta las pensiones, ya que entre quieres reciben pensiones contributivas de jubilación el 38,5% son mujeres; son 9 de cada 10 personas que reciben pensiones de viudedad; 7 de cada diez pensiones no contributivas las reciben mujeres, con cuantías que oscilan entre los 100,7 euros (mínima) y los 402,8 8 (máxima).

También son las mujeres quienes han tenido que ser protegidas por la herramienta de los ERTE, al trabajar mayoritariamente en sectores especialmente golpeados por la pandemia como son la hostelería, el comercio y el turismo.

Debe aplicarse la perspectiva de género en todos los ámbitos de la vida social y política. Debe trascender a los dirigentes políticos e implicar a toda la ciudadanía. La Revista 8 del Centro 8 Marzo, de la Fundación 1º de Mayo acaba de publicar un artículo de la directora del Instituto de Filosofía del CSIC, Concha Roldán Panadero en el que aseguraba que poco se podrá avanzar si no asumimos todas y todos nuestra cuota de responsabilidad: “mientras nos sigan (nos sigamos) educando y socializando de manera distinta a hombres y mujeres en las familias, en las escuelas, en las Universidades y, desde luego, en los medios de comunicación, tendremos que seguir entonando en las manifestaciones el “ni una más”, “las mujeres también piensan”, o el “se va a acabar la brecha salarial”.

La educación es imprescindible para acabar con el terrorismo machista. Y es que, como asegura Pilar Morales, secretaria de Mujeres de CCOO de Madrid, “sigue saliendo barato matar mujeres”. Los asesinatos machistas no disminuyen. Los confinamientos han vuelto a poner de manifiesto que muchas mujeres viven con sus peores enemigos. Los datos son escalofriantes y, el carácter internacionalista de CCOO no nos puede hacer olvidar la brutalidad que padecen tantas mujeres en todo el planeta, desde Oriente Medio hasta México.

En el ámbito estrictamente laboral de la región de Madrid hay que apuntar que el número de asalariadas supera al de asalariados. Esta evolución nos ha llevado a realizar un trabajo de igualdad real en las Comisiones Obreras, o como escribía Roldán, “hemos asumido nuestra cuota de responsabilidad”. Por eso, de una manera natural, sin postureos y sin forzar máquinas, todo apunta a que tras el XII Congreso, el peso de la Secretaría General de CCOO de Madrid recaerá sobre una mujer.

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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