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Sanidad privada: explotar trabajadores y no dar respuesta a la pandemia

jueves 22 de octubre de 2020, 08:34h

Las plantillas de los hospitales privados, concretamente sus enfermeros y enfermeras, padecen cargas de trabajo “insoportables”. Así lo califican quienes lo sufren, que lo argumentan con las cifras que hace pocos días hacía pública la Federación de Sanidad y Sectores Sociosanitarios de CCOO de Madrid en un amplio informe realizado inmediatamente antes de la pandemia, con lo que la situación es mucho peor.

Una sola enfermera del turno de noche en la sanidad privada llegaba a atender a 28 pacientes. Durante el día este número bajaba hasta los 14, siempre y cuando no se dieran bajas. Si sucedía esto, las obligaciones aumentaban. En las unidades de cuidados intensivos (UCI) la situación era aún peor. Ante este escenario afrontan la llegada del invierno y de las gripes, junto a la nueva ola de la COVID-19, al límite, con escasez de personal y una gran desmotivación, según lamentan las enfermeras.

Hace tres años, una enfermera de la sanidad privada denunciaba en Madrid Sindical que en la sanidad pública siempre están los sindicatos de clase defendiendo derechos laborales y ciudadanos. En la privada, hasta ahora, estaba instalado el miedo, pero ha empezado a perderse, también gracias a la organización en los sindicatos de clase y a la solidaridad generada a través de las mareas blancas.

También nos recordaba, que aunque suene a estereotipo, “la realidad es que lo que ofrece la sanidad privada es cierta suntuosidad, como habitaciones individuales, pero si la enfermedad se complica…, se acaba derivando a la pública”.

Mientras las plantillas de la sanidad privada trabajan sin descanso e incluso en peores condiciones que sus compañeros de la sanidad pública, los empresarios del “negocio de la salud” en plena pandemia empezaron a enviar mensajes al Gobierno de España pidiendo dinero. Eso sí, haciendo circunloquios, sin que se notara mucho para que no se viera afectada su reputación. Efectivamente, no generaría una buena imagen solicitar facturas mientras miles de españoles siguen muriendo por la pandemia.

Según el último Informe del Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (un lobby de sanidad privada) hay 464 hospitales privados en España. La facturación del sector supera los 6.400 millones de euros al año y los 13 principales agentes, aquellos que facturaron en 2018 más de 100 millones, concentran el 42 por ciento de los hospitales y el 56 por ciento de las camas. El líder es Quirón, con una facturación de 2.800 millones.

Son datos interesantes, al igual que saber que cada día de hospitalización de un enfermo de coronavirus cuesta 250 euros, cifra que sube hasta 700 en la UCI, según las estimaciones manejadas por el sector. La sanidad privada atendía a principio de abril a 5.200 hospitalizados con esta enfermedad, 610 en UCI. A veces no somos conscientes de la importancia de tener una sanidad pública, de ser solidarios y responsables.

Las empresas de la sanidad privada, que se sustentan en la explotación de sus trabajadores y trabajadoras no tienen capacidad para responder convenientemente a la pandemia pues sus recursos son insuficientes, De 6.000 camas en la Comunidad deMadrid, sólo se han podido poner al servicio, en el momento más crítico de la pandemia 2.000, mientras la sanidad pública se encontraba superada.

El estudio de las Comisiones Obreras está realizado sobre una muestra de 1.108 profesionales de la Enfermería (Diplomados Universitarios de Enfermería DUEs y Técnicos en Cuidados Auxiliares de Enfermería TCAEs) de la sanidad privada, a través de encuestas on-line y durante los meses de noviembre y diciembre de 2019 y enero de este año. No sólo abunda en condiciones salariales, también en condiciones laborales. Así, muestra que el 57% ha sufrido lesiones musculo-esqueléticas derivadas de su trabajo en los dos últimos años y el 24% ha tenido alguna baja física o psicológica que relaciona con el estrés laboral. Insisto, sin incluir la situación de pandemia.

El 82% del personal de enfermería de la sanidad privada considera que el número de profesionales no es suficiente para desarrollar un trabajo de calidad durante su jornada laboral, que no está compensado entre los distintos turnos de trabajo (74%), que no se refuerza la unidad cuando es necesario (80%) y que dedica demasiado tiempo al trabajo administrativo (55%).

Los equipos de enfermería de hospitales y centros sanitarios privados ganan entre un 20 y un 25% menos que la enfermería de la sanidad pública y atienden a una media de cinco pacientes más en su jornada laboral. Una de las principales consecuencias de esta carga excesiva de trabajo es el elevado número de lesiones musculo-esqueléticas y bajas por estrés laboral que soporta este colectivo.

Desde las Comisiones Obreras queremos agradecer el trabajo de quienes trabajan en la sanidad privada, con menos medios técnicos y humanos, pero con tanta vocación y profesional que sus compañeros y compañeras de la sanidad pública.

La pandemia nos reafirma en que hay que democratizar las empresas, también las sanitarias, y nos reafirma en que la sanidad no es un negocio es un derecho humano recogido en la Constitución.

Y, sobre todo, nos demuestra que las supuestas bondades de las externalizaciones de servicios y asistencia de la sanidad pública, sólo busca abaratar costes que se consiguen sobre las espaldas de las trabajadoras y trabajadores. Recortes salariales y de condiciones laborales que además tienen que generar pingües beneficios para sus empresarios.

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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