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Un pequeño pero importante paso en la recuperación del río Guadarrama

viernes 06 de marzo de 2020, 09:00h

Ponemos la mirada en Móstoles para hablar de las medidas que se pretenden adoptar en pro del río Guadarrama y de aquellas ya en marcha contra la oruga procesionaria.

Por fin parece que el Ayuntamiento de Móstoles ha tomado conciencia de la gravedad de los vertidos que sufre el río Guadarrama desde hace años. La semana pasada, el Consistorio aprobó, por unanimidad de los partidos políticos con representación en el Pleno Municipal, una declaración institucional que busca promover la creación de una mesa entorno a la cual se sienten todas las administraciones competentes en la recuperación medioambiental del Parque Regional del Curso Medio del Río Guadarrama.

¿Llega tarde esta proposición? Puede que no, aunque desde luego sí que se ha demorado mucho. De todos modos está por ver si la petición llega a buen puerto. Tendremos que esperar para comprobar si la Comunidad de Madrid, la Confederación Hidrográfica del Tajo y los distintos ayuntamientos afectados, son capaces de aunar esfuerzos y poner remedio a una situación que puede catalogarse de atentado ecológico en toda regla.

Aquí, en esta columna medioambiental, hemos puesto el foco en repetidas ocasiones sobre el estado de conservación del río Guadarrama en el suroeste de la Comunidad de Madrid, pero la acumulación de basuras y los vertidos de aguas residuales sin depurar, hace muchos años que se vienen produciendo. Parece que por fin la gravedad de la situación ha calado en el estamento político. De todos modos, debería haber sido el Gobierno regional el que impulsara la creación de esa mesa de coordinación entre las administraciones.

¿Y qué es lo que propone el Ayuntamiento de Móstoles? El consistorio madrileño, según la información publicada por la agencia EFE la semana pasada, tiene en mente una hoja de ruta para la limpieza definitiva de los vertidos ilegales basada en un acuerdo integral entre todas las administraciones competentes que tendría como principal medida el incremento de la vigilancia en la zona por medio de los agentes forestales y la policía local de los diferentes municipios implicados.

Precisamente, el pasado 19 de febrero la policía de Móstoles denunció a un hombre que pretendía arrojar al río Guadarrama ni más ni menos que 25 sacos de residuos sólidos de construcción y demolición de obra. Lo cierto es que cosas como esta dejan claro que también hace falta acompañar las acciones que se pongan en marcha con una campaña de educación y concienciación ambiental entre la ciudadanía. No es normal que todavía haya personas que vean el río Guadarrama, o cualquier otro espacio natural, como un vertedero.

Y cerramos la sección de esta semana hablando de las labores que se están llevando a cabo en Móstoles con el objetivo de eliminar los nidos de la oruga procesionaria aparecidos en el municipio. Para ello, los métodos utilizados por el Consistorio han sido la fumigación y endoterapia. Dejando a un lado lo respetuosos que pueden ser estos métodos con el entorno, sorprende que todavía no se apueste por el mejor de los sistemas de lucha contra esta oruga tan famosa.

Me estoy refiriendo, por supuesto, a los pájaros. Potenciar la presencia de aves insectívoras como herrerillos, carboneros, mirlos, cucos, abubillas, etc., es apostar por el control biológico ideal de la procesionaria. Lo que hay que hacer es instalar cajas nido y garantizar las condiciones ambientales idóneas para que estas aves puedan medrar en el medio urbano. A la larga, mucho más barato y sin lugar a dudas más ecológico que cualquier otra medida.

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