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La escuela de la mentira

viernes 27 de diciembre de 2019, 19:09h
Hay una encuesta que es muy utilizada por los americanos cuando llegan las elecciones para la Presidencia de los Estados Unidos, donde se pregunta sobre a qué candidato le compraría un coche usado. Esta curiosa pregunta quiere medir la credibilidad y la aptitud ética de los candidatos, porque necesitamos que los gestores de “lo público” sean personas de fiar, a las que les vamos a pagar nuestros impuestos, para que funcione nuestra sanidad, nuestra educación, en definitiva, nuestro bienestar, y para todo esto es vital que haya un vínculo de confianza.

La política española no vive sus mejores momentos por culpa de algunos que se han querido aprovechar de los demás, pero todos los que nos dedicamos a esta labor de servicio público debemos trabajar con nuestros hechos, y también con nuestras palabras, para recuperar la confianza perdida y que tan necesaria es para el funcionamiento de la democracia.

Para que logremos esa confianza es vital que no exista el engaño y la mentira, pero este socialismo de Sánchez se ha convertido en una fábrica de mentiras. La semana pasada conocíamos como Ximo Puig mintió a todos los valencianos cuando desde las Cortes alardeaba que un medio como “The Guardian” se había interesado por su figura como presidente de la Comunidad Valenciana en 2016.

El prestigioso diario británico informó a ABC que de entrevista, nada de nada, que fue todo una campaña publicitaria al más puro estilo Iván Redondo, por la que pagaron 43.000 euros de todos los valencianos para mayor gloria del ego de su presidente.

El gasto, que ya en sí mismo es un despropósito, pudiera gustar más o menos a la sociedad valenciana, pero la desfachatez llega cuando Puig, en sede parlamentaria miente sin ruborizarse negando la evidencia que ya hoy conocemos.

Este socialismo mentiroso tiene en Pedro Sánchez al gran maestro de una escuela de mentiras nunca antes vista en la política española. Mentiras de las que tenemos ejemplo cada vez que vemos una foto con Bildu, cada vez que pensamos en Cataluña o Navarra, o cada vez que recordamos alguna de sus frases como el “convocaré elecciones lo antes posible”, “El final del populismo es la Venezuela de Chávez, la pobreza, las cartillas de racionamiento, la falta de democracia y, sobre todo, la desigualdad”, “El Gobierno socialista aprobó la Ley del Divorcio”, “No pactaré con independentistas”, “Aquéllos que ensalzan a Otegi y le llaman hombre de paz”, “Si alguien crea una sociedad interpuesta para pagar menos impuestos, estará fuera de mi gobierno”, “Ni antes ni después, el PSOE va a pactar con el populismo”, o aquella otra gloriosa en la que se volvía autoenmendar diciendo lo de “Lo que hay en Europa son gobiernos en los que, como ha ocurrido en Alemania, las personas con responsabilidades ministeriales a las que se ha descubierto plagiando tesis han dimitido”.

En alguna de las paredes de Ferráz deberían colgar un cuadro con la frase del socialista Alfredo Pérez Rubalcaba en la que aclamaba lo de“no nos merecemos un gobierno que nos mienta”, para que los socialistas de bien recuerden que este socialismo de Sánchez no es de fiar, es mentiroso, falaz, ruin y lo peor de todo es que ya no sorprende ni a los socialistas ni a los españoles cada vez que, sin arrugar un ápice de su cara, nos regala una nueva mentira.

José Antonio Sánchez

Diputado del Grupo Parlamentario Popular en Asamblea de Madrid

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