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Chile y la crisis del capitalismo

jueves 12 de diciembre de 2019, 10:46h

Desigualdad social e involución política se dan la mano para ahogar las esperanzas que supuso la extensión de la democracia a la mayor parte de la región de América Latina. La presencia cada vez más visible de las Fuerzas Armadas y los comportamientos autoritarios alientan una movilización social, con escaso control, que es difícil saber adónde conduce”. Esta es la conclusión de los catedráticos de Historia Contemporánea de la UAM, Álvaro Soto Carmona y Pedro A. Martínez Lillo en su artículo Desigualdad e Involución.

Más allá del debate sobre si vivimos una ola de movilizaciones e inestabilidad social, política y económica en América Latina (Ecuador, Chile, Colombia, Venezuela, Bolivia, Brasil, México, Uruguay, Nicaragua…); en grandes ciudades (Santiago de Chile, París, Hong Kong…); o mundial (Líbano, Irán, Iraq…), es evidente que lo que existe es una grave crisis del capitalismo tal como se ha venido entendiendo en los últimos años de pujanza neoliberal.

Especialmente sintomática fue la reunión que mantuvo el pasado mes de agosto la Business Roundtable. Esta poderosa organización reúne a los presidentes ejecutivos de 181 de las mayores corporaciones de Estados Unidos, desde Amazon hasta Xerox, pasando por las mayores empresas de comercio minorista (Walmart), tecnología (Apple), energía (Exxon Mobil), telecomunicaciones (AT&T), automóviles (Ford), finanzas (JP Morgan Chase), entre muchas otras.

Son compañías que cuentan con más de 15 millones de empleados y unos ingresos anuales superiores a los siete billones de dólares. Pues bien, la Business Roundtable concluyó que hay que redefinir las reglas del capitalismo y que siguiendo las investigaciones de científicos economistas el neoliberalismo de Milton Friedman ha muerto.

Días antes de que estallara la crisis internacional del petróleo, el 11 de septiembre de 1973 triunfaba en Chile el Golpe de Estado, alentado por el Gobierno de EEUU, y que puso a Augusto Pinochet en la presidencia del país. Militar traidor entre los traidores, sólo es equiparable Pinochet a su admirado Francisco Franco. Al igual que Queipo de Llano en 1936, su primera medida fue contra el sindicalismo de clase. Un decreto del 17 de septiembre canceló la personalidad jurídica de la Central Única de Trabajadores (CUT) para semanas después asumir el control de la actividad sindical, tal como relata Mario Amorós en su magnífica obra de reciente aparición: Pinochet, biografía militar y política.

La legalidad, representada por el presidente socialista, Salvador Allende, resistió en el Palacio de la Moneda con un grupo de leales hasta que determinó quitarse la vida. A golpe de represión, tortura, asesinatos, sangre, desapariciones, persecución incluso más allá de las fronteras chilenas, la dictadura pudo asentarse también gracias a la complicidad internacional. A pesar de ello, los primeros pasos económicos de la dictadura fueron un desastre incalificable que podían poner en riesgo los intereses espurios sobre los que se asentaba.

Así, el 21 de abril de 1975 Pinochet tendrá una reunión fundamental. Mientras las calles de las ciudades chilenas brotaban sangre, el dictador se reunía con el economista Milton Friedman, quien vio la oportunidad de experimentar sus teorías ultraliberales en ese páramo en que se había convertido nuestro país hermano. Un grupo de estudiantes de Economía de la Universidad de Chicago, donde Friedman ejercía, se hace cargo de las cuentas de chilenas, los chicago boys.

Poco después ya acuñan el término milagro chilenoen contraposición al “milagro económico alemán”, surgido tras la Segunda Guerra Mundial, por la rápida reconstrucción del país y la consolidación de una economía social de mercado basada en un estado de bienestar con incentivos para el pleno empleo y asistencia social.

La antítesis neoliberal se experimenta en Chile encogiendo al Estado. Los chicago boys se encargan de reducir el gasto público, rebajas fiscales, privatizar empresas estatales estratégicas, eliminar cualquier obstáculo para la libre empresa… Este tratamiento de shock comienza a posibilitar buenas cifras macroeconómicas al tiempo que inicia el camino de la desigualdad desorbitada.

Algo que quizá no ha trascendido demasiado es el derrumbe del “milagro” en 1982. Inspirado por la Virgen del Carmen, patrona de Chile y sus Ejércitos, Pinochet decide devaluar el peso respecto al dólar. Un año antes, la dictadura privatizó el sistema de pensiones, en lo que George W. Bush llamó un “ejemplo a seguir” y recientemente el New York Times lo califica como “sistema que se desmorona”. En ese paquete neoliberal, además, prácticamente se acaba con la educación pública, los universitarios tienen que endeudarse para pagar los estudios, el mismo camino lleva la sanidad con unos medicamentos extremadamente caros en un país en que el 70 por ciento de la población cobra menos de 689 dólares mensuales.

La desigualdad crece y crece. Una mujer que hoy resida en una de las zonas menos favorecidas de Santiago de Chile vivirá 18 años menos que otra, en la misma ciudad, pero de un barrio pudiente. Mientras, diez chilenos engrosan la lista de millonarios de Forbes, que incluye a quienes poseen más de mil millones de dólares. Estos diez chilenos acumulan 40.000 millones de dólares, el 16 por ciento del PIB. Una auténtica barbaridad. ¿Quién se puede extrañar de que haya explotado Chile con la chispa que ha supuesto la subida del precio del Metro?

En CCOO de Madrid vivimos como propia la lucha de Chile. Por ello en diferentes actos hemos contado con Mario Amorós, periodista e historiador experto en este país; con el representante del Partido Comunista de Chile, Marcos Suzarte, Pato; y con Nolberto Díaz, secretario general de la CUT. Díaz nos recordó que el modelo neoliberal heredado de la dictadura ha causado 27 muertes, cientos de heridos y miles de detenidos por lo que en relación a la Cumbre Climática realizada en Madrid, proclamó que “un gobierno que no cuida a sus compatriotas no puede presidir una cumbre internacional para cuidar el clima”.

Murió el dictador, pero la dictadura dejó un sistema ultraliberal atado y bien atado, muy complicado de desmontar. Tal como nos explicaba Díaz, de nada sirve reformar la Constitución si no se cambia el sistema económico. En la Comunidad de Madrid hemos visto como el PP, encabezado por Esperanza Aguirre ha intentado poner en marcha la hoja de ruta más ultraliberal y pinochetista. Los sindicatos con buena parte del tejido social conseguimos parar la mayoría de su afán privatizador.

El problema madrileño y español es que ahora resurge el franquismo con ínfulas renovadas y Vox presenta un programa en el que asegura que privatizará pensiones o legalizará el despido libre. Se hace obligatorio seguir el ejemplo europeo. El neoliberalismo nada a contracorriente y su vertiente política fascista debe ser sometida a un profundo cordón sanitario. Chile fue el laboratorio y es el ejemplo.

Jaime Cedrún
Secretario general de CCOO de Madrid.

Jaime Cedrún

Secretario general de CCOO Madrid

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