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El balón intragástrico: el tratamiento más demandado para perder peso (también entre los famosos)

viernes 08 de noviembre de 2019, 12:55h
Los españoles estamos pasados de peso. Quizás no seamos un país en el que sea muy común ver a personas con obesidad morbida, pero sí que, por lo general, una gran mayoría de la población sufre de sobrepeso. Algo que por supuesto no quiere decir que haya gente que se encuentre en su peso ideal, pues la dieta mediterránea aún está arraigada en nuestra cultura.
El balón intragástrico: el tratamiento más demandado para perder peso (también entre los famosos)
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Según datos del Institut Hospital del Mar d´Investigacions Mèdiques (IMIM) 21 millones de españoles padecen sobrepeso u obesidad; el 70% de la población adulta del país. El estudio pronostica que para el año 2030 la cifra aumentará hasta llegar a los 24 millones de personas. Y a pesar de estos datos, el problema no parece tan grave como en otros países. A todos se nos viene a la cabeza el ejemplo de los Estados Unidos, que encabeza la clasificación mundial de porcentaje de población con obesidad –obesidad, no sobrepeso- con algo más del 38% de su población. España, que roza el 17%, se sitúa ligeramente por debajo de la media.

La obesidad es en gran medida un problema educacional porque es una consecuencia directa de los malo hábitos de vida de los ciudadanos como el consumo de alimentos y bebidas poco recomendables para la salud, como la comida basura o los refrescos. Es una parte de la salud muy importante ya que la obesidad puede causar enfermedades cardiovasculares que ponen tarde o temprano en riesgo nuestra vida. Para evitar la obesidad es fundamental llevar una correcta alimentación y hacer algo de ejercicio. Hay que evitar caer en el sedentarismo. A medida que vamos cumpliendo años, vamos moviéndonos menos. La edad nos invita a llevar a cabo actividades cada vez más cómodas. Sirva este ejemplo de muestra: cuando somos adolescentes, por lo general, nos fascina la idea de hacer deporte o ir de acampada durmiendo en una tienda de campaña. Según vamos sumando años, cada vez nos apetece menos esos planes, hasta que llega un día en el que nos negamos en rotundo y solo decidimos salir de casa si es para ir a un hotel o un alojamiento en el que dispongamos de una mullida cama donde dormir y descansar. Y si es posible que tena ascensor, mejor.

El balón intragástrico, un tratamiento en auge, también entre los famosos

Hasta hace poco, el Balón Intra-gástrico (BIG) era un método cuyo precio resultaba prohibitivo para el gran público, pero poco a poco gracias a la alta demanda y al desarrollo de materiales y sistemas de fabricación, el montante final de este tratamiento de reducción de estomago ya no queda solamente reservado para la "jet set", el tipo de paciente que tradicionalmente ha accedido a estos procedimientos médicos. Hay que pensar, no obstante, que las personas con exposición pública están constantemente expuestos a la opinión de los demás y viven o dependen en gran medida de su aspecto físico, por lo que cuidarse no es una cuestión de simple coquetería.

En contraposición a la simple búsqueda de salud que la inmensa mayoría de pacientes buscan en el BIG, contrasta que algunas de estas "celebrities" lo hacen únicamente por el plano estético, es decir, sin necesitarlo realmente desde el punto de vista médico. Es ahí donde el balón gástrico se muestra como el mejor método, ya que es menos invasivo que otras cirugías bariátricas como el sleeve gástrico o la cirugía laparoscópica.

En nuestro país, por ejemplo, son varios los famosos que se han decidido por la opción del balón intragástrico para controlar su peso. El presentador Jordi González o la periodista Mila Ximénez se han servido de esta técnica para perder peso. Kiko Rivera consiguió cambiar su imagen gracias al balón intragástrico. El cocinero David de Jorge, que llegó a pesar 237 kilos, combinó el balón con una reducción de estómago. Además de ellos, otros famosos como Víctor Sandoval, Anabel Pantoja o la cantante estadounidense Mariah Carey han confesado haber recurrido al balón intragástrico. Muchos otros lo habrán hecho a buen seguro, pero en secreto.

¿En que consiste exactamente el balón intragástrico?

Hemos preguntado a la Dra. Llorca, especialista de la Unidad de Digestivo y Nutrición en el centro médico Colón15 para que nos hable de ello: "La técnica del balón intragástrico -BIG- es un procedimiento médico de cirugía bariátrica, que es aquella relativa a las cuestiones del peso corporal. Es una técnica restrictiva. Esto quiere decir que su finalidad es disminuir la cavidad gástrica, por lo que el paciente, al tener menor capacidad en el estómago se sentirá saciado antes y en cada comida ingerirá una cantidad de alimentos menor de la habitual. A través de una endoscopia se introduce el balón gástrico, un globo de silicona, que posteriormente se hincha, por lo que ocupa un espacio y crea una reducción de estómago artificial. Realmente se reduce la capacidad del estómago, pero sin que se llegue a realizar ninguna modificación quirúrgica, algo que sí ocurre con otros métodos de reducción de estomago."

En la mayoría de lps casos el balón intragástrico se extrae pasados unos 6 meses –los plazos pueden variar un poco dependiendo de cada paciente-, periodo de tiempo en el que ya deben haberse visto resultados. Se calcula que a los 5 meses aproximadamente, el organismo reconoce el estímulo falso y empieza a disminuir su efecto. Algunos médicos sacan el balón y, dos meses más tarde, vuelven a introducir otro, pero no es un procedimiento que se realice siempre.

Otra de las opciones es colocar un balón gástrico ajustable que puede permanecer en el estómago en torno a 1 año completo, ya que se puede reajustar su dimensión a medida que el balón va perdiendo efecto.

No obstante, no todo es colocarse este dispoitivo y despreocuparse. Algo en lo que que la Dra. Llorca hace hincapié: "Esta técnica debe acompañarse de una correcta dieta y de una rutina de ejercicios que refuercen el efecto del balón intragástrico. De poco servirá la intervención si luego nos excedemos en la ingesta de azúcares y de alimentos ultraprocesados o si seguimos llevando un estilo de vida sedentario en el que no asumamos ningún gasto calórico."