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Seguridad en el mundo IoT: los peligros para los entornos poco tecnológicos

Seguridad en el mundo IoT: los peligros para los entornos poco tecnológicos

sábado 12 de octubre de 2019, 12:42h

El Internet de las cosas (o Internet of Things, IoT, por sus siglas en inglés) supone uno de los grandes avances tecnológicos destinados a revolucionar la vida cotidiana.

Consiste, básicamente, en la interconexión de los distintos elementos que empleamos en nuestro día a día para facilitarnos las tareas. Pero, ¿qué ocurre cuando estos sistemas se implementan en entornos en exceso analógicos o poco expertos? Malware, agujeros de seguridad, robo de datos... Las redes VPN pueden funcionar aquí como escudo antihackers.

El Internet de las cosas tiene muchas más aplicaciones de las que podemos imaginar. Ya no se trata solo de que la nevera, la calefacción o la televisión conozcan nuestras necesidades y deseos y se anticipen a ellos para hacernos más cómodo el día a día. Hoy, el IoT tiene por delante, sobre todo, desafíos de tamaño industrial no exentos de riesgos.

Ocurre, por ejemplo, en sectores primarios. Pensemos en la agricultura: el smart farming designa la introducción de estas mejoras digitales en explotaciones hortofrutícolas con el objetivo de optimizar la cantidad y la calidad de la producción. Drones, geolocalización, inteligencia artificial, softwares para la recolección y tratamiento preciso de datos… Las granjas autónomas son ya más ciencia que ficción y representan una de las últimas ambiciones de esta onda innovadora.

Pero, ¿están preparados todos los entornos empresariales ante los riesgos que implica la generalización del IoT y, por tanto, ante una mayor exposición a los ciberataques? ¿Lo estamos, asimismo, todos los usuarios? ¿Qué ocurriría para la cadena de producción si uno de sus eslabones esenciales sufriese un sabotaje? Conocer la otra cara, la de la seguridad, es, en este contexto, un punto insorteable para poder dar el salto con garantías en cualquier sector más allá del nivel de las grandes corporaciones multinacionales.

(H3) Riesgos y consejos para protegerse

Ya sea el mundo rural, en una planta de tratamiento de residuos o en una oficina de coworking, las amenazas son similares: el colapso del sistema, su manipulación y el robo de datos personales y confidenciales, ya a pequeña escala, ya en operaciones orquestadas de forma coordinada. Escudos como las redes privadas virtuales (por sus siglas en inglés, VPN, de Virtual Private Network) funcionan como cauces seguros para protegerse de ese tipo de intromisiones.

Su mecanismo es sencillo de explicar: camuflan el acceso a internet por el que se conectan nuestros dispositivos y programas para imposibilitar su detección. En términos más específicos, ocultan la IP y la ubicación y encriptan el contenido que se maneja. Con estas redes, usuarios de cualquier punto de España aparecen en el mapa virtual como si residiesen en otro continente, haciéndose ilocalizables para los hackers ansiosos de rastrear su actividad.

La instalación de una VPN puede contratarse a través de empresas especializadas y para ello no se necesitan conocimientos técnicos. Entre las ventajas, reducen las fisuras en la seguridad a las que terminan expuestos determinados prototipos o usuarios inexpertos y ofrecen un blindaje común para todos los elementos interconectados.

Y este no es el único consejo que se puede dar para asegurar nuestras comunicaciones. Siempre que sea posible, hay que optar por dispositivos con una probada resistencia de fábrica. También, conviene mantener las aplicaciones actualizadas y realizar una configuración ajustada a las necesidades de cada uno. Todo, para que ni nuestro negocio ni nosotros mismos acabemos en manos indeseadas.