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Todo sobre la copa menstrual: ¿cómo se usa? ¿Dónde se puede comprar?

martes 03 de septiembre de 2019, 11:34h

Estamos ante una de las mayores revoluciones en higiene íntima y cuidado femenino. Aunque la copa menstrual lleva varios años asentada en el mercado, su uso ha comenzado a ganar adeptas en los últimos años gracias a que es totalmente segura, duradera y, sobre todo, muy económica. Si no has tenido ocasión de probarla aún, te contamos para qué vale, cómo se coloca, cómo se limpia y dónde puedes adquirirla con total garantía. Estamos seguras de que no te arrepentirás.

¿Qué es la copa menstrual?

La copa menstrual es un producto de higiene íntima femenina que se emplea durante la menstruación. Es una alternativa a los tampones y las compresas. Su mecanismo es sencillo: funciona a modo de recipiente que acumula el flujo. Existe desde hace casi un siglo, pero su popularidad es relativamente reciente.

¿Dónde se vende?

Te interesa saber dónde comprar la copa menstrual. Las encontrarás, por ejemplo, en las farmacias y en ellas podrás consultar dudas, pero no solo se venden en ellas. Aunque evidentemente no se trata de un artículo sexual, eso no impide que amplias gamas de este producto se comercialicen en establecimientos como tiendas eróticas o sex shop online. En estos últimos, además, ofrecen material complementario audiovisual a modo de guías de uso y muchas tienen servicios de consulta directo que podrán aconsejarte.

¿De qué material está hecha?

Las más habituales son de silicona médica, lo que las hace inocuas y suaves. No llevan, por tanto, químicos tipo blanqueantes. También, algunos fabricantes escogen el látex (muy maleable pero que puede producir reacciones alérgicas) o ciertos tipos de plástico.

¿Hay tallas?

Sí, aunque su razón de ser no tiene tanto que ver con el tamaño sino con la capacidad. Dependiendo del producto, suele haber al menos de dos tipos: una pequeña y una grande. Las mujeres menores de 30 años que no hayan tenido hijos, normalmente deben llevar las unidades más pequeñas. También, las usuarias de más de esa edad sin hijos que mantengan su suelo pélvico fortalecido con ejercicios como las bolas chinas. Para el resto, se recomiendan tamaños más grandes.

¿Cómo se limpia?

Al adquirirla, debe esterilizarse en agua hirviendo durante diez minutos o un cuarto de hora por primera vez y conservarse en la bolsa que viene en la cajita. Antes de usarla, además, hay que volverla a poner a hervir de tres a cinco minutos, en función de cada marca. Haya llegado a su máximo de horas seguidas de uso o no (hasta medio día), cada vez que te la extraigas, límpiala con agua y jabón neutro. Cuando te despidas de la regla hasta el mes siguiente, vuelve a higienizarla con agua hirviendo y guárdala de nuevo en su bolsa en algún lugar limpio. La higiene es la parte más importante y, si te da más seguridad, puedes adquirir vasos esterilizadores como los de la marca Clin o disolver pastillas efervescentes esterilizadoras en agua.

¿Cuántas horas se puede llevar puesta?

Aunque lo acabamos de apuntar, hay muchas mujeres que preguntan por ello y merece una respuesta diferenciada: depende de la marca pero, por lo general, no hay que llevarla más de 12 horas seguidas. Una vez vaciada, puedes volver a ponértela. Lo recomendable es que no apures tanto el plazo y que la vayas cambiando cada cuatro o seis horas.

¿Se puede reutilizar tantas veces como una quiera?

Por supuesto. Esa es, podemos decirlo, su característica fundamental. La vida útil de una unidad ronda la década. De ello se deriva la que sin duda es la segunda gran ventaja de su uso: el ahorro económico. Una copa certificada cuesta alrededor de los 25 euros, aunque puedes encontrarlas rebajadas y por menos dinero… ¡Compara esa cantidad con tu gasto anual en compresas o tampones! Además, si tienes conciencia verde, ya te habrás dado cuenta de que su utilización comporta un mayor cuidado del medio ambiente. Las copas menstruales son el artículo de su género más ecológico. Al ser reciclables, ni generas desechos, ni tienes que estar pendiente de qué hacer con ellos. Olvídate de existe eso del usar y tirar.

Pero, ¿cómo se coloca?

Es cuestión de acostumbrarse y la experiencia te recordará a tu primer tampón, pero nada más. Solamente hay que doblar a la mitad la copa para poder introducirla en la vagina. Una vez dentro, se abrirá hasta que haga vacío, lo que evitará fugas. Tira un poco del rabito y, si está bien puesta, no se moverá ni aunque practiques deporte, bailes, saltes…

¿Y si molesta ese rabito?

Córtalo. Usa unas tijeras para reducir su tamaño hasta que deje de molestarte. Eso sí, no lo dejes al ras porque entonces no podrás extraerla.

¿Cómo se saca?

Como hace ventosa, no podrás sacarla simplemente tirando del rabito. Es necesario que metas un poco los dedos para que, haciendo pinza, entre aire y se pueda extraer. Ten cuidado con que no se vierta y busca un lugar en el que estés cómoda para poder realizar la operación.

¿Se nota?

Una copa que está bien colocada no debe ser ni perceptible. Si hay molestias como roces, probablemente sea porque no está en su sitio.

¿Vale para todo el periodo?

Sí, se puede emplear independientemente de la fase en la que te encuentres. Incluso, puedes ponértela antes de que te sepas que te va a bajar la regla para que ya estés preparada. Por supuesto, no debe usarse si se padece alguna infección.

¿Es más higiénica que otros métodos?

No queremos decir que el resto de métodos no lo sean, pero sí está garantizado que la copa menstrual es totalmente higiénica. Eso sí, hay que ocuparse de mantenerla.

¿A partir de qué edad se puede usar?

No hay ninguna restricción por edad. Se puede usar desde la primera regla y, por cierto, no tiene nada que ver con la virginidad. Hoy, la copa menstrual tiene fieles usuarias desde la adolescencia hasta la madurez… ¡Por algo será!

¿Hay alguna restricción que deba saber?

Si tienes dudas, consulta con tu ginecóloga. Normalmente, solo se desaconseja para las primeras semanas posteriores al parto y, por supuesto, ante determinadas afecciones vaginales.

Pero, entonces… ¿es sana?

¡Claro! Con un cuidado adecuado, por ejemplo, evita padecer el Síndrome de Shock Tóxico, una enfermedad que es consecuencia de una infección por bacterias que se ha asociado al empleo de los tampones de gran absorción.