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SAN ISIDRO

Uno de los naturales desmayados de Ferrera a su segundo toro.
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Uno de los naturales desmayados de Ferrera a su segundo toro.

Apoteosis artística de Ferrera: dos bellísimos faenones y tres orejas

domingo 02 de junio de 2019, 22:33h

Las dos faenas más creativas, inspiradas y artísticas, incluso desempolvando antiguas suertes en desuso las festoneó un inmenso Antonio Ferrera, que seguro ni él habría soñado y las saboreamos los afortunados espectadores del festejo de este sábado..Puro talento improvisado que conmocionó Madrid y le dispara a la cumbre con esas tres justas orejas que cortó para salir en volandas por la Puerta Grande. Su protagonismo tapó los intentos de Curro Díaz y Luis David, quienes también apuntaron cosas sueltas en un encierro de Zalduendo de poco juego excepto los dos de Ferrera, que era su día. En el espectáculo de rejoneo del domingo, con lleno, Leonardo Hernández cortó dos orejas y salió a hombros, una fue para Diego Ventura y fue apaludido el confirmante Juan Manuel Munera, ante toros de Cortés de Moura.

Locura en Las Ventas. Este sábado 1 de junio un artistazo barroco y hasta surrealista como Antonio Ferrera sorprendió a todos, se elevó por encima de sí mismo y parió las que seguro son las dos mejores faenas de su ya larga trayectoria profesional. Es como si él lo presintiera por la forma tan relajada como segura con la que se desenvolvió desde que se abrió de capote para recibir a 'Bonito' -perfecto nombre para un animal obediente y nobilísimo- con verónicas y distintos lances improvisados.

Tras salir del primer puyazo el animal, Ferrera desempolvó el otrora habitual quite de oro, que es sacarse al burel de frente por detrás girando sobre los talones y llevándolo pegado. Brindó rodilla en tierra y se echó la muleta al hombro, en otra bella estampa sepia para, desde el platillo, embeber a 'Bonito' en cinco naturales tan inmensos como desmayados. Al extremeño le sobraba el cuerpo, quizás el alma, y la ayuda del estoque simulado, que tiró.

De modo que los siguientes naturales eran aún más naturales y más prodigioso y profundo un cambio de mano, Siguió aportando sortilegio en muletazos sueltos de puro adorno antes de largarse a veinte metros del toro y continuar creando arte con la izquierda. Luego llegó el turno de citar de frente con idéntica pureza y 'Bonito' imantado a la muñeca mágica de Ferrera.

Tras nuevos adornos en forma de trincherillas, pases de la firma, del desprecio y todo lo que su inspiradísima mente iba pariendo, pura armonía y a la par pura heterodoxia, el extremeño redondeó la faena y el espectáculo a la hora de despenar a tan boyante colaborador, al que volvió a citar a muchos metros para esperarle y enterrar la espada ligeramente desprendida. Pero no había acabado la explosión, porque con el animal muy herido pero aún embistiendo, Ferrera le dio de despedia nuevos naturales y esperó su muerte rodilla en tierra.

Era una labor de dos indiscutibles trofeos para todos los afotunados testigos... menos para uno, el usía de rimbombante nombre, Rafael Ruiz de Medina Quevedo, un pésimo aficionado sin idea de esto, y que inexplicablemente se hizo el longuis y sólo afloró el pañuelo una vez. Con lo que se montó un broncazo de órdago, se le cantó eso de "Fuera del palco".y se obligó a Ferrera a dar dos apoteósicas vueltas al ruedo.

Justicia poética y estadística

Como todo lo acontecido no era fruto de la casualidad, sino de la causalidad, de la excelsa y barroca torería de Ferrera, el coletudo la repitió, aunque en menor nivel -igualarla era imposible- con el cuarto, un zambombo de más de 600 kilos sin ninguna casta, de cuyo pozo parecía imposible sacar nada. Pero 'Cítaro', que así se llamaba, no contaba con la técnica, aparte de la inspiración, de su matador, que ya improvisó dos bellísimas chicuelinas cuando el roro salía suelto y sin fijeza del primer puyazo.

Después lo recibió junto a las tablas del 9 y aconteció el milagro. A base de sobarlo, el extremeño se lució con nuevas series de naturales, la mayoría desmayados y con musa, de muleta baja y mandona. Primero de uno en uno y luego en cortas series, que remataba de nuevo con inspiradas trincherillas y hasta dos kikirikíes ya jugueteando con 'Cítaro', y ya con el público en pie. Repitió la suerte de matar al encuentro pero la tizona quedó más desprendida, lo que no fue óbice para que los tendidos se llenaran de pañuelos en petición del primer trofeo.

Y luego, como venganza, del inmerecido segundo, que quizás por mala concienca el usía concedió, con lo que echaba otro chafarrinón en su hoja de servicio. Eso sí, con este doble trofeo se cumplía una especie de justicia poética o, mejor, estadística, ya que en conjunto la sensacional actuación de Ferrera merecía tres orejas, pero dos y una, no una y dos.Da igual, la magia y la inspiración no se miden en trofeos, da igual. Sobre todo cuando torerazos como el extremeño dejaron en el ambiente de la cátedra el incienso litúrgico de la torería imposible.

El protagonismo de Ferrera. con mayor fortuna en el lote que sus compañeros de terna, eclipsó a estos, que se enfrentaron a sendos mansos y descastados sin remedio con los que salvo inspiración divina del extremeño era imposible lucimiento. Sí dejó en ambos Curro Díaz virutas sueltas, mayormente con la flámula y al unipase, de su concepto artístico. Lo intentó también Luis David, con el gazapón primero con el que llegó al público con algún circular y las inevitables bernadinas.

El que cerró tan señalado festejo del 1-J era una especie de mulo de amenazantes cuernos, con el que el mexicano inició su faena con estatuarios y cuando intentó los redondos fue cogido de manera tan espeluznante que todos temimos gravísimo percance. Los compañeros le llevaron a la enfemería - a la que volvió al final con dos pequeñas cornadas-, Ferrera pidió permiso para matar al toro... y en estas, cojitranco y hecho un 'ecce homo' salió Luis David de nuevo al ruedo para sacar, a base de testosterona, un par de series y las inevitables bernadinas, con la emoción de vele casi a merced del toro. Son unos héroes, qué duda cabe. Y algunos privilegiados como Ferrera, unos artistazos.

FICHA

Toros de ZALDUENDO, con trapío y descarados de pitones, justos de fuerzas, mansos y descastados aunque nobles en general, excepto el encastado y boyante 1º. ANTONIO FERRERA: oreja y dos vueltas al ruedo; dos orejas tras aviso. Salió a hombros. CURRO DÍAZ: ovación; ovación. LUIS DAVID: ovación; palmas tras aviso. Plaza de Las Ventas, 1 de junio, 19ª de Feria. Dos tercios de entrada.Enfermería: Luis David sufre dos heridas: una en región perineal izquierda con una trayectoria ascendente de 5 centímetros que contusiona uretra, y otra en región perianal de 5 centímetros. Contusiones y erosiones múltiples. Fue intervenido bajo anestesia generall. Pronóstico: Reservado

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