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Dónde invertir: un ramillete de opciones rentables

martes 12 de marzo de 2019, 09:22h
El mundo de la inversión genera múltiples horizontes de posibilidades para aquellos que deciden dar el paso de intentar convertir sus ahorros en una fuente de rendimiento.
Dónde invertir: un ramillete de opciones rentables
(Foto: Pixabay)

Existe un nutrido menú de opciones sobre el que decidir dónde depositar el dinero. El resto es cuestión de conocer bien cada producto de inversión y cuáles son los riesgos que llevan aparejados. Aquí exponemos algunas de las alternativas más frecuentes, incluyendo los Productos de ahorro disponibles a través de Raisin.

La inversión inmobiliaria

Existen numerosas alternativas en este ámbito, aunque todo irá en función del capital disponible. A día de hoy, nos encontramos en un momento propicio para invertir en bienes inmuebles. Las cifras, a pesar de que mantienen su incremento, todavía arrastran niveles de años anteriores.

De hecho, el beneficio de las viviendas de alquiler se está viendo incrementado gracias al reclamo imperativo que habita en el mercado. En nuestro país, donde invertir es cosa de atrevidos, la previsión marca que el rendimiento medio puede llegar al 8%, un dato que ha dado lugar a pensar que la opción de invertir en vivienda minimiza riesgos frente a otras alternativas como los bonos del Estado.

Invertir directamente en bienes inmuebles lleva consigo el requisito imprescindible de contar con una alta cantidad de dinero o solicitar un préstamo hipotecario. Una tentativa, ésta última, que tal vez no contemplen algunos inversores. La ventaja principal a la hora de adquirir una vivienda queda clara, el propietario se hace con la posesión íntegra del inmueble, con todo lo que ello lleva aparejado.

Cabe recordar que el ramillete de opciones en este sector es amplio, donde invertir no sólo se reduce a la vivienda, aquí también caben posibilidades como oficinas, locales comerciales, plazas de aparcamiento, naves industriales, etcétera.

La renta variable

La inversión en renta variable consiste en comprar acciones, es decir, en la adquisición de un porcentaje de una sociedad. A partir de ahí, el funcionamiento es bien sencillo, el inversor se verá implicado en las victorias o derrotas económicas procedentes de la marcha de la empresa elegida donde invertir.

Esta modalidad de inversión lleva aparejado el beneficio resultante de prolongar lo invertido de manera largoplacista (durante más de cinco años), que es precisamente la circunstancia que origina números más jugosos.

El riesgo que conlleva la renta variable pasa por la oscilación que suelen sufrir las acciones. Las razones de este inconveniente hay que buscarlas en la salud de la empresa, en los giros del mercado o en las preferencias de los inversores. Debido a ello, este producto de inversión conlleva unos índices de riesgo más altos que los que pueden darse en otros donde invertir, pero al mismo tiempo es capaz de alcanzar óptimos movimientos de revalorización.

Asimismo, es posible disminuir la inseguridad adjunta al hecho de invertir en acciones. La argucia económica en este caso está en diversificar el número de empresas de las que adquirir participaciones.

La renta fija

La renta fija radica esencialmente en prestar una cantidad económica al Estado o a una empresa a cambio de recibir un interés en forma de dinero por esa inversión. La renta fija conlleva un interés fijo y predeterminado, como recompensa derivada de ese préstamo. Los Bonos, las Letras del Tesoro y los depósitos bancarios son sus representaciones más habituales.

Existen dos maneras de obtener beneficios a través de los productos de renta fija donde invertir. Por un lado, contamos con la fórmula convencional, que consiste en cobrar los intereses generados. Por otro lado, cabe la opción de hacer negocio con las acciones en el mercado secundario, vendiéndolas por ejemplo, antes de que finalice su plazo de vida.

Depósitos bancarios.

Si la pretensión del inversor pasa por minimizar absolutamente el riesgo, sin lugar a dudas, el mejor planteamiento es el que ofrecen los depósitos bancarios. La garantía que destilan está en la certeza de obtener rentabilidad sin perder el capital invertido.

La mecánica de un depósito no conlleva dificultad, el inversor coloca una cifra de dinero durante un tiempo determinado y bajo un interés específico. Una vez que concluye el contrato, el usuario recoge la integridad del dinero invertido más unos beneficios añadidos que irán en función de la rentabilidad.

En base a estas particularidades se dan dos motivos para pensar que efectivamente el depósito bancario es una de las inversiones más convenientes, tenemos la ventaja de conocer bien el procedimiento que encierra este producto, donde invertir es símbolo de garantía. Además de ello, se articula todo el proceso en torno a la expectación generada, ya que los beneficios percibidos serán los acordados de antemano con el banco.

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