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Rotura de ligamento cruzado anterior: lesión común que afecta las rodillas

lunes 12 de noviembre de 2018, 13:01h
Un movimiento brusco en la rodilla o una torcedura, ya sea practicando deporte como en situaciones domésticas, puede ocasionar que se produzca una lesión en la misma.
Rotura de ligamento cruzado anterior: lesión común que afecta las rodillas
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Entre las áreas más comunes que tienden a lesionarse en la rodilla destacan los ligamentos, y cuando alguno de ellos se rompe, en su totalidad o parcialmente, acompaña un fuerte dolor e inmovilidad en esta articulación que puede derivar en una intervención quirúrgica dependiendo de las condiciones del paciente. Así, es necesario conocer la anatomía y el funcionamiento de esta articulación, teniendo en cuenta todos los tratamientos y recomendaciones con respecto al tema.

Un ligamento muy delicado

Las rodillas constan de cuatro ligamentos, dos de ellos son conocidos como ligamento lateral interno y el lateral externo, mientras que los otros son el cruzado posterior y el ligamento cruzado anterior. Este último tiene como función conectar parte de la tibia y el fémur, y es fundamental para el buen funcionamiento de toda la articulación, pues hace posible su movilidad y estabilidad.

Por lo general, la rotura ligamento cruzado anterior suele producirse al llevar a cabo algún movimiento brusco con alguna de las rodillas o recibir un fuerte impacto sobre ellas. Es una lesión muy común entre personas que practican distintos deportes, especialmente el baloncesto o el fútbol, en los que es necesario correr y desplazarse rápidamente. Al ser actividades en las que el tren inferior está en constante movimiento, una mala postura o rotación de la rodilla pueden poner en riesgo su buen funcionamiento.

Así, cuando el ligamento cruzado anterior se rompe, el paciente no solo siente un dolor muy intenso en la rodilla afectada sino que además, esta tiende a inflamarse inmediatamente. No obstante, para hacer un diagnóstico más completo es importante hacer pruebas de Rayos X, que ayudarán a determinar con exactitud la gravedad de la lesión y si ha afectado a otras partes como el menisco. Con una prueba de estabilidad también se puede detectar si existen indicios de rotura total o parcial de los ligamentos.

La necesidad de una intervención quirúrgica

Los pacientes que sufren de rotura de ligamento cruzado anterior deben tener en cuenta que esta es una lesión que requiere de una pronta atención médica para un diagnóstico efectivo y una intervención de forma rápida y eficaz. De esta manera, una de las soluciones más efectivas para los pacientes es someterse a una cirugía en la que se procede a sustituir el ligamento roto por un tendón, lo cual se realiza mediante una artroscopia.

Aunque por lo general los deportistas deciden operar la zona afectada con el fin de recuperar la movilidad de la rodilla lo antes posible, también hay quienes prefieren evitar la cirugía y comienzan a realizar ejercicios especiales con los que pueden rehabilitar esta área. Su estilo de vida se torna un poco más sedentario, sin practicar ninguna actividad que requiera la ejecución de movimientos que puedan desgastar las rodillas o producir lesiones mucho más graves a largo plazo.

El cuidado durante la recuperación

Tras un proceso quirúrgico para tratar la rotura de ligamento cruzado anterior hay que cuidar algunos detalles que son fundamentales durante el proceso de recuperación:

  • El uso de una férula y muletas durante un mes permite que la rodilla pueda recuperarse de una manera mucho más satisfactoria, ya que asegura que todo permanezca en su lugar y evita que el paciente se exponga a otros factores que puedan perjudicar aún más esa zona.
  • Tras retirar la férula es importante comenzar a realizar movimientos suaves con la rodilla, como leves flexiones y caminatas breves.
  • En unos meses el paciente podrá llevar a cabo otros ejercicios que requieran un poco más de fuerza, tales como trotar y hacer sentadillas.
  • Después de un período en el que las pruebas de Rayos X y otros estudios médicos muestren que esta área haya mejorado por completo, el paciente podrá practicar nuevamente su disciplina deportiva, aunque deberá ser precavido y estar atento ante cualquier anomalía para evitar que se produzcan nuevas lesiones.

Es de gran importancia que aquellos pacientes que hayan sido tratados o intervenidos tomen ciertas precauciones, como realizar un calentamiento previo a actividades deportivas, hacer ejercicios para fortalecer los músculos y tonificar las piernas, e igualmente usar un buen calzado que se adecue a la actividad que se llevará a cabo.