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Reformas en casa: qué tener en cuenta

martes 04 de octubre de 2016, 09:00h
Si crees que ha llegado el momento de reformar tu casa es momento de poner sobre la mesa un plan de acción que te permita afrontar el cambio con todas las garantías de éxito posible.
Reformas en casa: qué tener en cuenta
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Realizar obras para mejorar el aspecto de nuestra vivienda no siempre es tarea fácil, por lo que hay que tener bien claro algunos aspectos que pueden marcar la diferencia entre hacer las cosas bien o simplemente improvisar. Si por tu cabeza pasa darle un nuevo look a tu piso, a una de sus habitaciones o al baño, has de tener en cuenta algunos detalles importantes.

Antes de lanzarse a por una reforma hay que pensar qué se quiere conseguir con ella. Por ejemplo, si lo que deseas es cambiar las ventanas por unas más modernas y eficaces, primero analiza si lo que hay que resolver es la escasa entrada de luz, que aporten más calor o quizá tener un mejor acceso al jardín. Son obviedades que en la mayoría de los casos se pasan por alto y a las que acabas cayendo en la cuenta una vez la reforma ha tenido lugar. Básicamente se trata de aportar un enfoque holístico en el que antes de nada hay que tener en consideración las paredes, suelos, techos, ventanas, puertas, electricidad, calefacción y fontanería. Partiendo de esta base, hay que analizar qué reformas realizar.

Solicitar el presupuesto

Uno de los lugares con más encanto respecto a sus lujosos diseños es la capital española. Por ello, si lo que precisas es un presupuesto para reforma en Madrid no dudes en solicitar ayuda de profesionales. Ya sea para una reforma integral en Madrid o una reforma piso en Madrid, es necesario que te acompañes de cuanta más gente mejor. Y es que a largo plazo, contar con un arquitecto o un ingeniero para cualquier tipo de reforma, ahorra dinero. A la hora de solicitar un presupuesto siempre es mejor contar con la experiencia de un experto en la materia que te asesorará y te indicará las ventajas e inconvenientes de lo que vas a llevar a cabo.

Otro aspecto no menos importante es tomarse el tiempo necesario a la hora de escoger un diseño. Las prisas son siempre malas consejeras, por lo que nada como sentarse con la empresa de reformas contratada y analizar concienzudamente la situación. Ha pasado en muchas ocasiones que la gente se emociona, empieza la reforma y posteriormente se da cuenta que no puede pagarla. Por eso es conveniente no precipitarse. Esto incluye asuntos como la de los permisos de obra, que en caso de no disponer de ellos podría derivar en una multa o en un problema si algún día decides vender tu casa. Siempre es bueno, ante las dudas, preguntar sobre las licencias al órgano correspondiente.

Lo que hay que tener en cuenta

Si vas a iniciar una reforma, ésta es más que probable que genere ruidos y molestias, además, como es lógico, de posibles efectos en la estructura del inmueble. Si vives en un edificio, es conveniente informar a la comunidad de los horarios y plazos de la obra por si surgiera algún inconveniente. Si se trata de alguna reforma como pintar las paredes, cambiar las ventanas o una ‘chapucilla’ cualquiera, no es necesario, pero si la reforma es de gran entidad, es mejor pedir permiso para evitarse sorpresas inesperadas. Por ello, si quieres dormir tranquilo y no tener que lidiar con quebraderos de cabeza, es de vital trascendencia comunicar tus intenciones al vecindario.

Cuando finalmente hayas elegido el presupuesto que más se amolda a tu economía, es ineludible incluirlo como anexo en el contrato de obras. Esto quiere decir que la reforma debe tener una fecha de inicio y otra de finalización y que en caso de incumplirla, los profesionales que la lleven a cabo deberán indemnizarte o pagar una penalización por cada día de retraso. Aunque sea una reforma de menor calado, siempre es importante tener referencias positivas de quienes la vayan a llevar a cabo. Asegúrate que cuenten con un seguro de responsabilidad civil profesional que les cubra si hubiese un accidente y que la factura tenga el incluido el IVA, ya que de esta manera podrás deducirte las obras y reclamar si la reforma no finaliza como se pactó.