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Estado de deterioro en algunas de las zonas comunes y patios del número 15 de la  calle Gobernador de Aranjuez.
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Estado de deterioro en algunas de las zonas comunes y patios del número 15 de la calle Gobernador de Aranjuez. (Foto: ACIPA)

Abandonados en el centro de Aranjuez: La Regalada se marchita

domingo 28 de octubre de 2018, 09:00h
Dos años después de reuniones y promesas cumplidas a medias, los vecinos de La Regalada diluyen los últimos resquicios de esperanza para conseguir soluciones que permitan frenar tanto la situación de deterioro que arrastra el edificio como el déficit higiénico con el que conviven. Una comunidad, ubicada en el centro de Aranjuez, en la que urge un plan por parte del Ayuntamiento, Patrimonio del Estado y Segipsa -ambos propietarios de los inmuebles-, para iniciar una recuperación de la armonía vecinal perdida en pro de la incertidumbre.

Los coches aparcados en las aceras que contornean la parcela son una de las pistas intuitivas de que el abandono no es total, pero poco falta. La suciedad y el mal estado en zonas comunes, portales y ventanas, unido al tapiado de muchas de las viviendas y locales comerciales concentrados allí, son algunos de los signos de ostracismo que alimentan la frustración de los, cada vez menos, vecinos de La Regalada.

Cada vez menos porque los inquilinos ya no están dispuestos a vivir allí. No les importa pagar más en otra zona si a cambio, se libran del abandono con el que conviven. Los que se quedan están convencidos de que no pueden rendirse ante la adversidad; para otros, simplemente, ya es demasiado tarde para cambiar de hogar.

La Regalada es historia de Aranjuez. Forma parte del Patrimonio del Estado desde hace aproximadamente un cuarto de siglo y se alza junto al Palacio Real, la Casa de Oficios y Caballeros y un hotel de alta categoría de la cadena NH Collection. Un lugar castizo que cuenta con zonas verdes, de paseo y de descanso. Sin embargo, el descanso escatima en un espacio tan laureado y beneficiado por la gracia monárquica española durante el paso de los siglos. La Regalada es lo opuesto. No hay suficiente descanso para un inmueble que se marchita con el paso de los años con unos culpables claros, para quienes viven y quieren encontrar el orgullo perdido del que es su hogar: los vecinos okupas e “incívicos” que lo pueblan.

El edificio, compuesto de varios portales separados entre sí y que confeccionan diversos puntos de acceso a las viviendas, comenzó a ser víctima de actos vandálicos y de ocupaciones allá por 2014, cuando las viviendas y locales comerciales comenzaron a cerrar o a tapiarse de manera exponencial.

“El año pasado echaron a varios okupas y en ese aspecto estamos tranquilos”, señala Benito Escobar, afectado y portavoz de los vecinos del inmueble, que añade que “hasta entonces, esto –La Regalada-, era una locura”. “Aunque todavía hay días que lo es”, matiza.

Benito expone sin preocupación quién son los culpables del déficit de convivencia e higiene. “A parte de los okupas, hay dos familias con contrato que tienen un montón de familiares aquí metido. Se meten con todo el mundo, amenazan a la gente mayor y lo destrozan todo; tienen un patio interior que es un vertedero”, lamenta.

Acceso común a las viviendas desde uno de los portales.

“No se puede vivir así”, dice un vecino que resiste en La Regalada después de 36 años viviendo allí. Benito ha tomado la iniciativa vecinal ante el problema, porque comprende que “aquí hay gente muy mayor, con pocas posibilidades de protestar activamente”. También sabe que la falta de higiene, el ruido, las amenazas o el deterioro están condenando a una comunidad en la que “cada vez vive menos gente”. “En este bloque, de 12 viviendas quedamos tres”, cuenta.

“Estamos sufriendo un abandono total”, confiesa Benito, que ha citado en varias ocasiones a los representantes de los distintos grupos políticos del Ayuntamiento de Aranjuez. “Ellos saben cómo está esto, es una pena que no arreglen nada”.

Benito, sí celebra que el Consistorio ribereño haya conseguido la expulsión de la mayoría de los okupas, pero reclama “mayor presión a las instituciones”. Insiste en que la “situación ahora está más relajada por la llegada del frío”, pero recuerda que los veranos son “difíciles de sobrellevar por problemas de ruido, escándalo y problemas con los perros que conviven con las dos familias”. Unos perros cuestionados por su estado de higiene y de alimentación que no dejan de preocupar a Benito: “los perros tienen sarna y cuando ocupan la calle en verano están siempre sueltos por ahí, los tienen en su patio ladrando y les enseñan a coger liebres con botellas de plástico, con el ruido que eso conlleva”.

Avances insuficientes

“Vienen los turistas y salen asustados; no sólo los alojados en el hotel, con quién ha existido algún conflicto alejado, también les sucede a los que simplemente pasean por la zona”, ratifica Jesús Mario Blanco, portavoz de la Agrupación Ciudadana Independiente para Aranjuez (ACIPA), y que está siguiendo la situación de cerca.

Blanco también reitera las quejas de Benito. “Algunos patios son auténticos vertederos e incluso algunos porteros automáticos fueron prendidos fuego”. No sólo eso, el portavoz también otorga especial atención al problema que causa tener cerrados todos los locales comerciales del inmueble, “se ha convertido en un lugar donde venir a hacer botellón”.Patio interior de uno de los bloques.

“Se han cometido avances para acabar con los okupas, pero quedan muchas cosas por solventar”, asume el portavoz de Acipa, que plasma como objetivo conseguir “un arreglo integral del inmueble junto con una solución ante los incívicos”.

Con la existencia de una opinión común entre los políticos, Blanco sólo lamenta que “la respuesta institucional sea decepcionante”, y con esto señala a la sociedad gestora Segipsa, por su “falta de reacción”. “No entendemos como no le sacan rendimiento a este bloque”, zanja.

Más tajante es Benito, que cegado por la incertidumbre, ya no confía en los dirigentes de la gestora. “Están esperando a que se muera la gente mayor...si no, yo no sé a qué esperan para hacer algo”.

“Podrían reactivar esto perfectamente. Aranjuez tiene universidad y la Academia de Oficiales de la Guardia Civil: reformas todo el inmueble, pones un alquiler decente y esto sería un lugar estupendo para los estudiantes”, propone.

Éxodo vecinal

Propietarios y alquilados se preguntan por Segipsa, la gestora estatal encargada del inmueble y que parece haber olvidado la existencia de dichas viviendas. “La incertidumbre de Segipsa también es desesperante. No sabemos que quiere hacer”, dice Benito, que desde la reunión que tuvo con la gestora, Patrimonio y Ayuntamiento en 2016 ya no ha vuelto saber de las intenciones de la gestora inmobiliaria.

Y mientras tanto, las más de 200 viviendas van entrando en el olvido y ahora, tan solo quedan unos 80 vecinos. “Segipsa va tapiando las casas que se van quedando vacías. Mueren sus inquilinos y lo cierran todo y esto algún día se va a hundir”. “El Ayuntamiento quiere repoblar los bloques como vivienda social, pero tenemos miedo de que sea gente conflictiva como esta”, reconoce el propietario.

El año que viene son las elecciones en Aranjuez, y ahí estará Benito, que asegura que “volverá a convocar una reunión con todas las partes, ya que esperaba que Segipsa se iba a pronunciar, pero no lo ha hecho”. Abril será el próximo paso para intentar acabar con la incertidumbre.

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