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Jóvenes, al teatro

miércoles 24 de enero de 2018, 13:07h

En la década de los sesenta y setenta del siglo pasado un joven a quien le gustara el teatro y no pudiera pagar el precio oficial de las butacas solo tenía oportunidad de ver las obras en cartel si se apuntaba a la clac.

Este sistema, que desapareció en los años 80, consistía en preguntar primero en la taquilla donde estaba la clac del teatro y después acudir a un bar cercano a la sala donde un empleado sacaba de una caja un cartoncillo con el que uno tenía derecho a ocupar un asiento en el patio de butacas a un precio mucho más bajo que en taquilla. El acomodador, al indicarte tu butaca, te señalaba dónde se sentaba el jefe de la clac y lo único que tenías que hacer era aplaudir cuando él levantaba un brazo, algo que podía ocurrir tres o cuatro veces durante la representación y que, por lo general, arrastraba al resto del público. Que aplaudieras con más o menos fervor era algo que pertenecía a tu esfera privada.

Hoy, sin embargo, las cosas son mucho más fáciles. Hace unos años, las autoridades se dieron cuenta de que quienes acudían a obras de teatro y conciertos en las salas de titularidad pública tenía la misma edad que los que siguen yendo a misa los domingos, es decir en torno a los 70 años de media. No ocurre lo mismo, afortunadamente, con las salas alternativas donde pasa justo lo contrario. La conclusión que sacaron las Administraciones fue que la razón por la que los jóvenes no acudían eran los altos precios y empezaron a crear carnés para jóvenes a diestro y siniestro. La última administración que se ha sumado a este sistema ha sido el Ayuntamiento de Madrid que el pasado mes de octubre aprobó, a instancias del PSOE, una partida de 4 millones de euros, para que quienes tengan entre 16 y 26 años puedan entrar gratis en todos aquellos espectáculos programados por el Área de Cultura en las Naves de Matadero, Teatro Español, Teatro Fernán Gómez, Conde Duque, Teatro Circo Price y Cineteca. Para ello es necesario estar empadronado en la capital, registrarse telemáticamente e ir entre semana, sin posibilidad de repetir la asistencia a un mismo espectáculo.

El JOBO, curioso nombre que se le ha dado a este abono, se suma así al Carné Joven de la Comunidad de Madrid que incluye a los jóvenes entre 14 y 30, a los descuentos que hace el teatro Real para menores de 30 años, al Minuto joven para los menores de 30 años que aplican las salas del Centro Dramático Nacional y a los descuentos que tantos y tantos teatros ofrecen en un intento de captar al público del futuro.

Al margen de que pediría que hubiera un acuerdo general sobre la edad en la que uno deja de ser joven, sea bienvenido este nuevo carné que, gratuitamente, abre a los jóvenes las puertas de las salas municipales y, además, sin la obligación de aplaudir si la obra no les gusta.

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