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Siete falsas creencias sobre discapacidad y empleo
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Siete falsas creencias sobre discapacidad y empleo

lunes 04 de diciembre de 2017, 11:15h

Las personas con discapacidad se enfrentan a numerosas barreras para su integración laboral. Muchas de ellas, basadas en prejuicios y falsas creencias. Charlamos con Daniel Cembrero, Psicólogo y Coordinador del Área de Empleo y Formación de FEAFES, durante la I Jornada Técnica sobre Empleo y Discapacidad organizada estos días por el GRUPO INTEGRA en la Universidad de Valladolid.

  1. Las personas con discapacidad no pueden ni deben trabajar.
    No tomemos la parte por el todo. La discapacidad no nos define como personas, es solo una circunstancia más en nuestra vida. Las personas con discapacidad, igual que cualquier otro ciudadano, tienen habilidades, capacidades y destrezas. Muchas veces lo único que les falta es la oportunidad para poder demostrarlas.

  2. ¿Discapacitado o incapacitado?
    Una persona puede ser discapacitada pero no incapacitada para trabajar, e incapacitada para trabajar sin ser discapacitada. Entre las barreras para la plena integración laboral de las personas con discapacidad, encontramos las reticencias que puede tener el entorno familiar, así como los y las profesionales de salud mental que acompañan a las personas afectadas y que, por un afán protector y de comprensible preocupación, consideran que el día a día habitual de un trabajo puede impactar de manera negativa en la persona, y le hacen dudar de sus capacidades.

  3. Faltan mucho más al trabajo.
    En realidad, el absentismo entre los trabajadores con discapacidad resulta ser inferior a la media, según el VI Informe de Absentismo Adecco. Además, hay que tener en cuenta que, si la contratación ha sido congruente, la discapacidad no ha de suponer ningún obstáculo en el trabajo para el que han sido contratados. Así, el desempeño de su labor, no tiene ninguna relación con las visitas médicas que realicen. Sin embargo, el miedo a coger una baja, puede hacer que las personas con discapacidad que no deberían estar trabajando, por un momento coyuntural de su salud -como cualquier trabajador, se fuercen y lo hagan en malas condiciones.

  4. Necesitan medidas excepcionales para integrarse en una empresa o equipo.
    Resulta que 7 de cada 10 personas con discapacidad no necesita ningún tipo de adaptación para desempeñar sus tareas, porque la mayoría puede adaptarse a su puesto. Las medidas que deben tomarse cuando una persona con discapacidad no son diferentes a las de cualquier otro trabajador. Necesitan un periodo de adaptación con apoyo humano, como cualquier otro trabajador. En algunos casos, sí necesitaran adaptaciones al puesto (ritmo, redistribución o planificación de tarea, por ejemplo) pero en muchos otros, no.

  5. Las personas con una discapacidad relacionada con la salud mental, son tontas o violentas.
    Cuando se conoce a las personas por primera vez, es normal que nuestros prejuicios marquen las expectativas sobre esa persona. La etiqueta de discapacidad mental conlleva a menudo la idea de dependencia, inutilidad y carácter iracundo, pero nada más lejos de la realidad: son trabajadores capaces, que necesitan una oportunidad y un marco de desarrollo. Cuando en un proceso de selección se contrate a una persona con discapacidad mental, hay que pensar en la tarea que debe realizar y en cómo va a realizarla, nada más.

  6. Los trabajadores con discapacidad necesitan ayuda.
    Sí, como cualquier persona. En el trabajo, debemos ayudar a una persona con discapacidad, de igual manera que haremos con un compañero o compañera sin discapacidad. Pero, habitualmente, tendemos a sobreproteger o infravalorar a una persona con discapacidad sin preguntarle si necesita ayuda. ¿Por qué no la tratamos con normalidad?

  7. Rinden menos que el resto de trabajadores.
    Esto es lo que dijo Stephen Hawking: “Los discapacitados son personas que tienen que vencer muchas dificultades, y eso les obliga a ser creativos. Hoy, las barreras a eliminar no son solo físicas, sino de información y comunicación, y la investigación aplicada a soluciones nace del propio impulso de los discapacitados. Si se lograra cambiar la actitud hacia las personas con discapacidad en nuestras empresas, podrían convertirse en un potencial productivo e innovador de alcance insospechado”.

Como conclusión, es característico que las personas con discapacidad solo puedan acceder a empleos de baja cualificación, generalmente, en entornos protegidos; también que tengan dificultades para mantener un puesto de trabajo debido, por ejemplo, a que el entorno laboral no sea plenamente saludable o a la carencia de la adaptación del puesto de trabajo, lo cual se puede deber al desconocimiento sobre cómo hacerlo. Este tipo de situaciones pueden revertirse con voluntad y un buen asesoramiento, como el que ofrece el movimiento asociativo FEAFES (Federación SALUD MENTAL Castilla y León)

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