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Todo tiene un límite

Por Alfonso Serrano
miércoles 15 de noviembre de 2017, 10:33h

Antes de entrar en unos meses de intenso e importante debate sobre los presupuestos de 2018 en Madrid, desgraciadamente la actualidad en la Asamblea de Madrid pasa por la enésima polémica de Podemos en la cámara autonómica.

El pasado pleno fue noticia por dos lamentables hechos. El primero fueron los insultos, coacciones y claras amenazas que, invitados de Podemos, profirieron contra los diputados que no secundamos la toma en consideración de una propuesta de ley sobre vivienda con grandes visos de inconstitucionalidad, lo cual provocó la suspensión temporal del Pleno. Evidentemente cada persona es responsable de sus actos pero, a pesar de que no es la primera vez que, desde mi escaño, asisto a la connivencia entre Podemos y sus invitados que gritan o insultan a quienes no piensan como ellos, lo más grave no es eso, sino que estos diputados de Podemos jaleaban y aplaudían a quienes insultaban y amenazaban a compañeros de la Asamblea.

Pero antes de ese punto la tensión había subido por la insidiosa intervención de una diputada de Podemos contra la Presidenta y, prácticamente todo el Partido Popular. No es la primera vez, de hecho no recuerdo ya cuantas veces hemos tenido que soportar insultos, descalificaciones y falsedades sobre la honradez o la ética de nuestro grupo. Pero todo tiene un límite. Es cierto que la dialéctica parlamentaria con Podemos no es cordial. Pero no sólo con el PP, su desprecio al PSOE o su actitud de “perdonavidas” con Ciudadanos es algo habitual. Pero las formas y la contención sufrieron un punto y aparte con el cambio de Portavoz. Ya no es cuestión del respeto que el Sr. López se ganó en la Asamblea o sus capacidades parlamentarias frente a la mediocridad de la Sra. Ruiz Huerta que viene repitiendo la misma intervención injuriosa y pobre desde su fallida moción de censura. Es que el cambio de Portavoz supuso la victoria del ala más radical de Podemos, algo que se constata en cada pleno. Y parece que ante un proceso de elaboración de listas, que en la formación morada está más cerca que en otras formaciones, algunos pretenden posicionarse aumentando el nivel de radicalidad, de insultos y de ataques verbales. El problema, en este caso, es que quienes estamos además en la Comisión de Investigación, somos testigos cada 15 días de cómo la cortesía, el respeto, la educación o la verdad brilla por su ausencia en el turno de Podemos, hasta el punto de que una mujer, trabajadora del Canal y, esposa de un alcalde del PSOE, es vinculada al PP y su carrera puesta en duda, lo que la ha llevado a expresar una queja formal en defensa de su honor.

Por eso repito, no es una disputa entre Podemos y PP. Hay un estrategia clara de violentar algo tan sagrado como la institución que nos representa a los madrileños, de utilizarla y retorcerla para montar shows y performance para su propia parroquia. Y cualquier demócrata debe tener muy claro esta línea roja. Hay quienes ante esta polémica juegan en la equidistancia y piden que todos nos respetemos y que, salvo ellos, todos son igual de malos. No. No se puede equiparar a quien agrede con quien se defiende de dicha agresión, incluso cuando, agotada la paciencia, se defiende atacando. No, no es lo mismo.

La práctica parlamentaria hace lógico que en numerosas ocasiones, PSOE, Podemos y Ciudadanos actúen de manera coordinada como oposición ante el Gobierno en minoría del Partido Popular. Pero hay cuestiones de respeto a la Asamblea, a sus propios diputados, a nuestro trabajo y a nuestra honradez que transcienden el ventajismo político. Flaco favor haremos a la calidad de nuestra democracia y al respeto que los madrileños nos tengan por nuestro trabajo.

Alfonso Serrano Sánchez-Capuchino
Portavoz adjunto del Grupo Popular en la Asamblea de Madrid

Alfonso Serrano

Vicesecretario de Sectorial del PP de la Comunidad de Madrid

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