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Cooperación, una política pública necesaria en la Comunidad de Madrid

Las ONG de desarrollo madrileñas acumulan más de veinte años de experiencia en cooperación internacional, proyectando una imagen de nuestra región solidaria y comprometida con las desigualdades globales. En la Red de ONGD de Madrid agrupamos a un centenar de organizaciones con sede en nuestra Comunidad, y apostamos por unas políticas sociales que sirvan para asegurar los derechos humanos de todas las personas. Una de esas políticas, que lleva bastantes años abandonada, es la política de cooperación internacional. Para nosotras, una política más que necesaria.

Cuando se ha cumplido ya la mitad de la legislatura conviene hacer una primera evaluación de cómo se ha estado abordando su recuperación. Empezamos esta legislatura con ilusión. Los principales partidos de la oposición, PSOE, Ciudadanos y Podemos nos habían expresado su apoyo durante la campaña electoral, comprometiéndose a recuperar los recursos dedicados a cooperación internacional hasta alcanzar un 0,4% del presupuesto regional al final de la legislatura, así como volver a poner en marcha los Planes Generales y Anuales, que articulasen esta política del gobierno, y el Consejo de Cooperación como espacio de encuentro, discusión y análisis de los actores implicados en este ámbito. El nuevo gobierno que se conformó tras las elecciones parecía tener un talente más dialogante y un compromiso más claro por la cooperación. Por último, el crecimiento económico estos últimos años hacía prever que las razones que se habían esgrimido para liquidar esta política pública habían llegado a su fin.

Tras la recuperación de los Planes de Cooperación, que el gobierno finalmente elaboró, en contra de lo anunciado, sin consenso de las ONGD, pero sí presionado por ellas; y una convocatoria pública de proyectos de cooperación por primera vez desde hace cinco años, las ONGD seguimos reclamando:

  • Un decidido y significativo aumento de la partida de cooperación que no se quede en algo retórico. Una partida de 2,25 millones de euros para acciones de cooperación en 2017, es sin duda un enorme incremento con respecto a los 250.000 euros de 2015, pero no deja de representar un 0,012% del presupuesto regional. Y si tenemos en cuenta que para el 2020 el Plan General de Cooperación contempla una partida de tan solo 4,4 millones de euros, hablar de incrementos no deja de ser frustrante.
  • A la espera de que se aprueben definitivamente los Presupuestos para 2018, las ONGD solicitamos incrementos porcentuales del presupuesto de la región para Ayuda Oficial al Desarrollo de manera que se pase del actual 0,02% al 0,4% al final de la legislatura. Entendemos que este compromiso es fácilmente asumible desde el gobierno de una región que presume de su importante crecimiento económico. Es hora de socializar los beneficios de ese crecimiento.
  • Un respaldo a las acciones de sensibilización y educación para una ciudadanía global, dirigidas al fortalecimiento del sentimiento solidario de la población madrileña y de su pensamiento crítico y comprometido ante los retos globales a los que nos enfrentamos. En este sentido, denunciamos los escasos 28.250 euros destinados a proyectos de educación en la convocatoria de proyectos de este año. Para la Red de ONGD de Madrid es necesario priorizar esta línea con mayor una dotación presupuestaria.
  • La recuperación de dos instrumentos indispensables contemplados en la Ley 13/1999 de Cooperación, como son el Consejo de cooperación, espacio de encuentro entre la administración y los agentes sociales implicados en este ámbito, propiciando una nueva estructura consensuada con las ONGD más acorde al nuevo enfoque de estas políticas; y la Comisión Regional de Cooperación al Desarrollo, órgano encargado de la necesaria coordinación con los Ayuntamientos de la región para dotar de coherencia a la política madrileña de cooperación internacional.
  • Un compromiso claro y explícito del gobierno con la cooperación internacional al desarrollo. Al contrario de lo que se piensa, apostar por la cooperación internacional tendrá más beneficios que costes para un Gobierno que, de esta manera, canalizaría y fortalecería el sentimiento de solidaridad de la población, cumpliendo con sus compromisos internacionales y extendiendo su marca solidaria en los países con los coopera.

Además, hay dos cuestiones de actualidad que la Comunidad no puede obviar y que debe atender sin demora:

  • La situación de las personas refugiadas bloqueadas en las fronteras europeas. Sin detraer partidas destinadas a cooperación internacional, la Comunidad debe ofrecer los medios necesarios para el acogimiento de personas refugiadas y brindar ayuda para atender a la población refugiada con suficientes garantías en los campos donde se encuentra asentada.
  • La implementación de la Agenda 2030. Se han cumplido dos años desde su firma y el gobierno de la Comunidad, al contrario que otros gobiernos autonómicos y locales, no ha hecho nada para su puesta en marcha en la región. Es necesario crear un organismo al máximo nivel que, dependiendo de presidencia y con el concurso de todas las consejerías, ponga en marcha la Agenda 2030 en la Comunidad de Madrid. Ésta, debe además actuar en coordinación tanto con otras administraciones locales como con el gobierno central, al que debe ofrecer datos fiables y contrastables de los objetivos que se van alcanzando en la región, para que este pueda cumplir con el compromiso de informar a las Naciones Unidas en julio de 2018 sobre los avances de España en la Agenda.

Mucho que hacer pero todavía con tiempo para hacerlo.

Sonsoles Garcia-Nieto Rivero es presidenta de la Red de ONGD de Madrid

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