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La escopolamina

miércoles 19 de abril de 2017, 17:47h

En ocasiones se administra con benzodiacepinas y las secuelas duran algunas horas e incluso días.

Gonzalo Jiménez de Quesada español explorador y fundador en las Américas fue uno de los primeros que sufrió los efectos.

Se le llama también “Burundanga”, “el borrachero” o “pera del diablo”. En estado puro deja muchas secuelas neuropsicológicas.

En ocasiones se confunde con una intoxicación alcohólica.

Fue en Colombia y en la década de los 90, cuando se empezó a hablar de la escopolamina, se debatía sobre mitos y realidades. La discusión se centraba en la hipótesis bioquímica, cuál era la causa por la que las personas se dejaban doblegar la voluntad.

Se ha verificado que la víctima da las claves de sus tarjetas bancarias, dejan entrar en sus hogares a los delincuentes…

Esta droga es frecuentemente utilizada por las trabajadoras sexuales.

La variabilidad cognitiva explica los distintos efectos de la escopolamina en cada víctima. Siendo que hay un grupo importante de víctimas que se someten a sus victimarios, pero hay casos donde las víctimas y sin recordar se oponen a los robos, generando alto grado de agresividad, y es que depende de la dosis, las mezclas con otros fármacos, edad, género, tolerancia a los componentes, rasgos de personalidad, experiencias vividas (entre otros muchos).

Como decíamos, se acompaña a veces con benzodiacepinas, para que los efectos inhibitorios se prolonguen, de forma que la persona víctima tarde más tiempo en reaccionar, y el agresor cuenta con más información sustraída.

La víctima no recuerda lo que aconteció, está bajo la hipnosis bioquímica que se confunde con la embriaguez. Actúan los neurotransmisores GABA. Se producen las alucinaciones, pérdida del control muscular, el habla (en Colombia lo llaman enlagunar).

En octubre de 1999 mi colega y amigo psicólogo forense Leonardo Rodríguez Cely profesor en la universidad Javeriana de Bogotá sufrió los terribles efectos de la burundanga, que le fue administrada en una Coca-Cola, sintió mareo, efectos de luces en su visión, se despertó cinco (5) días después en la Clínica San Ignacio de la Javeriana. Se miró en el espejo, estaba lleno de moratones y con traumatismo nasal. Pensó que se había chocado con su coche.

Apreciemos el efecto prolongado en el sueño, un auténtico corto circuito cerebral por sobredosis de burundanga. Pasó dos días en cuidados intensivos.

Leonardo aprendió de credibilidad del testimonio. Le robaron el coche, pero no los documentos, su madre indicó que no los soltaba, estaba aferrado a la billetera. Llegó a casa sin saber cómo.

A la semana ya pudo leer, y seguir entrenando su cerebro. Fue evaluado por el instituto de toxicología.

Sufrió al percatarse de que las personas no creían lo que le había sucedido, muchos reímos y desconfiamos, incluso compañeros de la Asociación Iberoamericana de Psicología Jurídica, pensamos que una mala noche de juego o de compañía.

Con las pruebas tradicionales es difícil la detección de la escopolamina, se precisan análisis especializados.

La escopolamina genera vulnerabilidad, la víctima no coordina, no recuerda, se altera la memoria anterógrada.

La prevención resulta muy difícil, más allá de no tomar bebidas ofrecidas por extraños, atención si se frecuentan servicios sexuales.

Téngase presente que hay diversas modalidades, en bebidas, inhaladas y con pomadas. Lo que más se utiliza son polvos en bebidas. Se obtiene del borrachero, una sustancia cristalina.

Se compra a delincuentes.

El borrachero es una planta de clima frio, sus hojas son muy anchas, es utilizada con fines medicinales. Una semilla se encuentra en Colombia por 12.000 pesos (4 euros).

El solo contacto de las manos con la semilla, intoxica.

En distintos países, el nombre de la planta varía, por ejemplo en Ecuador es la hoja de la flor de campana.

En algunos países iberoamericanos es utilizada en el ámbito delictivo por las famosas bandas “duces sueños”.

Algunas víctimas caen ulteriormente en depresión y en un sentimiento de culpa que es injusto, pero real.

Téngase presente que las personas que conocen a la víctima no suelen advertir nada extraño en ellas, aunque vayan acompañadas de un desconocido.

En Argentina está preocupando mucho, pues se encuentran a chicas jóvenes que caminan por la calle sin rumbo y con la mirada perdida no pudiendo decir lo acontecido salvo que venían de locales bailables; una vez examinadas se comprueba que han tenido actividad sexual sin saber ni cómo, ni con quién, impidiendo poner en marcha un proceso jurídico penal. Algunas de estas víctimas sufrieron secuelas neurológicas.

Hay jóvenes que han consumido voluntariamente en busca de la fase alucinatoria. La dosis de 100 mg causa la muerte en adultos.

Los hay que adquieren esta droga por internet.

Lo cierto es que en las redadas no se encuentra escopolamina, y los compañeros médicos forenses dicen ver más casos por éxtasis líquido.

Los efectos de estos alcaloides son a largo plazo, y la víctima requiere dilatados tratamientos, dada su confusión.

Estamos hablando de la “sumisión química”, pues anula la voluntad, produce desinhibición y crea amnesia.

Estamos ante un tema delicado de tratar, pues existe el riesgo de generar un alarmismo excesivo, e incluso de propagar esta técnica delictiva.

Pocos casos llegan a los juzgados, y las estadísticas oficiales casi no recogen datos. Cosa bien distinta es la apreciación en los hospitales; desde Medicina Legal se estima que el 25% de las agresiones sexuales se deben a sumisión química, también en menores. Los hospitales han adoptado un protocolo para identificar estos casos. Y es que hay que actuar rápido, desaparece de la sangre en 3-5 horas, en la orina se elimina a las 12 horas.

El Código Penal Español y a diferencia de algunos países europeos no la considera un agravante, la incluye en el supuesto de abuso sexual sin consentimiento, pero sin violencia o intimidación.

Se utilizan cremas hidratantes o la entrega de folletos impregnados. Se refieren casos desde los hospitales de ancianos extraviados a los que habían robado, pero no recordaban nada.

En 2011 dos jóvenes murieron en una fiesta en Getafe, habían tomado burundanga. En 2012 un violador arrestado en Madrid se hacía pasar por chamán y sometía a sus víctimas con esta sustancia. En 2014 el pederasta de ciudad lineal daba a las niñas golosinas con orfidal, que contiene benzodiacepinas…

Esta droga inodora se mezcla ocasionalmente con valium, diazepam, rohypnol para potenciar su acción, produciendo ocasionalmente la muerte.

El uso clínico de esta sustancia es para el tratamiento del Parkinson y en cuidados paliativos.

Causa visión borrosa, dilatación de las pupilas, parálisis en la acomodación visual. Sequedad de mucosas. Taquicardia. Fiebre. Somnolencia. Retención urinaria. Hiperventilación. Hipertermia. Amnesia temporal. Estupor (estado de conciencia parcial). Trastorno mental (confusión, delirio, agitación, alucinaciones).

El firmante considera que el uso de la escopolamina debe ser un agravante, y ello pues pone a la persona en incapacidad de resistir.

Javier Urra

Primer Defensor del Menor

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  • La escopolamina

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    4843 | Adriana - 21/04/2017 @ 04:25:50 (GMT+1)
    Excelente artículo, sí señor. Efectivamente se considera abuso sexual y no agresión sexual. Habría que ver si a la jueza que me tocó a mí le habría parecido un simple abuso cuando te desgarran, ¡pero no, es verdad!, nos dijo que "los desgarros se producen normalmente en las relaciones sexuales consentidas", ¡jaja! Madre mía, si es que con juezas así (y jueces, que los hay también) y con la legislación vigente, no me extraña que andemos aún en pañales respecto a otros países.

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