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El coaching está de moda
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El coaching está de moda

Vivimos en un contexto cada vez más exigente. Prosperar parece pasar por ser un trabajador diligente, por aportar valor a una empresa. Tener éxito en la vida está relacionado con lo profesional, pero también con el estilo de vida e incluso con el aspecto físico.

Pero lo de conseguir el trabajo o el cuerpo perfecto tiene un enemigo común a batir: la falta de motivación. Y, en los últimos años, un método para combatirla se ha hecho muy popular: el coaching. En los negocios, como cita la página web de International Coaching Community, esta popularidad está relacionada con el ser “una de las maneras más rentables para hacer a la gente y a las organizaciones más eficaces”.

Habría que atender también a lo que dicen al respecto psicólogas como Silvia Russek, que cuenta a través de la web Crecimiento y bienestar emocional en qué puede residir esta falta de motivación: perseguir un objetivo porque es lo que la sociedad espera de uno mismo, no porque sea lo que realmente deseamos; ponerse metas inalcanzables o no saber cómo lograrlas.

Otra cuestión que habría que analizar para explicar la falta de motivación es la realidad del mercado laboral. Ya hace un año, solo uno de cada 20 nuevos contratos era fijos y a jornada completa, siendo el 61,9% a tiempo parcial. Medios de comunicación como 20 Minutos hablaban de “precarización laboral”, y recogían las declaraciones de expertos como Josep Maria Blanch, catedrático de Psicología Social Aplicada: la precariedad laboral produce desasosiego, más incluso que estar en paro.

Desde este punto de vista, parece más coherente trabajar por ofertar puestos dignos que el coaching, por mucho que éste resulte “más rentable”, atendiendo a International Coaching Community.

Cuestión de enfoque

Todo depende, en todo caso, del enfoque que se le quiera dar. Es cierto que, en muchas ocasiones, la técnica del coaching puede ser utilizada por las empresas como un incentivo salarial para fomentar el liderazgo de, por ejemplo, quienes debían asumir responsabilidades en tiempos de crisis.

Como explicaba la representante de Creade-Lee Hecth Harrison Pilar Sesé a Cinco Días, algunos programas tienen un coste tan alto (de los 500 euros de una sesión a los 5.000 euros de un programa completo de cuatro meses), que quienes lo reciben lo deberían ver como un incentivo, como una compensación salarial. Cuando hay que pagar tan alto precio, el coaching se dirige a los líderes, a aquellos en los que más se confía para un proyecto determinado.

Qué es realmente el coaching

Según International Coaching Community, el coaching es una herramienta para ayudar a las personas a “clarificar y controlar su vida”. No se trata, por lo tanto, de imponer qué hay que hacer, sino de evaluar qué hacen considerando cuáles son sus metas, sus valores o sus intenciones. Intenta ayudar, además a superar los bloqueos mentales que se puedan tener.

Conviene no confundir el coaching con la terapia o con la consulta psicológica. Éstas se centran, según la web, en entender el pasado para conocer su reflejo en el presente y tratar de mejorarlo, mientras que el coaching está enfocado en el mismo presente y en el futuro.

Tampoco tiene que ver con el adiestramiento o la capacitación, porque ello implica transferir unas habilidades y conocimientos que no son el objetivo. El coaching no enseña, no da respuestas. Lo que hace son preguntas, ayuda a que quienes reciben una sesión a que se explore a sí mismo y aprenda en el proceso, pero no enseña directamente.

Coaching deportivo y empresarial contado por un experto

Un especialista explica su método de coaching deportivo en la página http://javiercoterillo.es/coaching-deportivo/. Se trata de ayudar a la planificación deportiva y motivación, y lo primero que propone es no tomarse la no consecución de objetivos como un fracaso ni como una decepción, sino como una posibilidad de mejorar.

Coterillo asegura haber trabajado con deportistas de élite y profesionales para manejar la ansiedad por la competición y las decisiones, la motivación, la aceptación de los objetivos no conseguidos y la convivencia con el éxito. Tiene programas especiales para la desorientación y la falta de planificación en retiradas o cese de la actividad, o para combatir la inseguridad de las lesiones.

Sabido el qué, para conocer el cómo lo hace se puede ver un video de coaching deportivo en Youtube, titulado Exigencia y excelencia y realizado en el CAR de Madrid. La exigencia, explica, no da espacio para el fallo, tomar éste como un fracaso. Sin embargo, si se actúa desde la excelencia, desde que se da la mejor versión de uno mismo en cada ocasión, se da cabida a la posibilidad de no conseguir una meta, sin frustarse por ello. El coaching deportivo, por tanto, trata el cambio de perspectiva con consejos útiles.

Lo mismo propone con el coaching empresarial. A través de diferentes sesiones trata de ayudar a que las personas vean cómo los problemas se convierten en oportunidades de mejora. Trata el clima laboral tóxico, la desmotivación de los equipos o la falta de pasión por el cliente y/o por el trabajo. También intenta mejorar la buena transmisión y comunicación de objetivos para la buena conexión del equipo.