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César Strawberry.
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César Strawberry. (Foto: Diariocrítico)

César Strawberry: "Tengo constancia de que me vigilan desde dos años antes de detenerme"

miércoles 01 de febrero de 2017, 18:23h
¿Quién le iba a decir a César Strawberry que sus canciones le auguraban este destino? 'Te espían, te siguen, vigilan tu casa; la seguridad de todos exige un sacrificio, pero, ¿qué tendré que ver yo con ningún bandido?; por no seguir las pautas que te marcaba el maestro, te toca redimir ahora semejante atrevimiento; es preferible la injusticia al desorden', son frases extraídas de temas de 'Def con Dos', algunos de hace más de 20 años, que ahora encuentran sentido profético para el cantante.

César Strawberry llega a nuestra redacción ataviado con su icónico sombrero negro, gafas de sol, y ropa oscura, que contrastan con el tono, entre grisáceo y blanquecino de su peculiar barba. En cuanto nos saludamos, Strawberry sustituye los cristales opacos por unas gafas de pasta, seguro que ya saben de qué color. Su mirada y su forma de expresarse reflejan la serenidad de quien tiene la conciencia tranquila, y pese al miedo, no se plantea dejar de luchar contra "la dictadura en diferido" en la que vivimos. Más de 20 años de carrera musical, son también los mismos que llevan 'conviviendo' "el personaje provocador e irónico, que puede ser torpe y zafio", César Strawberry, y "el introvertido, en cierto modo inseguro", pero valiente y comprometido, César Montaña.

Es a César Montaña a quien se le atribuye un delito de enaltecimiento del terrorismo y humillación de las víctimas, por unos tuits publicados por César Strawberry en Twitter; tuits por lo que ha sido condenado a un año de cárcel por el Tribunal Supremo, en una sentencia "ejemplarizante", que el artista recurrirá en el Tribunal Constitucional, o si fuera necesario, en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo. La condena, la conocida como ‘Ley Mordaza’, los derechos y libertades en nuestro país, o la “doble vara de medir” de la Justicia respecto a la libertad de expresión, son algunas de las claves de la conversación que Diariocrítico ha mantenido con el cantante y escritor.

¿Cómo has vivido este periplo judicial, desde que fuiste detenido en 2015, absuelto por la Audiencia Nacional, y luego condenado por el Supremo por esos tuits, que según la sentencia, "alimentan el discurso del odio, legitiman el terrorismo como solución de los conflictos y obligan a la víctima al recuerdo de la lacerante vivencia de la amenaza, el secuestro o el asesinato de un familiar cercano"?

En realidad sería cómo lo estoy viviendo, porque esto no ha terminado. Empecé a vivirlo con perplejidad e incredulidad absolutas, hasta con humor, no me lo podía creer. Cuando el agente de la Guardia Civil me enseñó su identificación y me dijo que venía a detenerme le dije: ‘Venga ya, ¿estás de coña?’, y el agente se río, pero me dijo que era en serio. Con respecto a lo que me ha ocurrido, he comprobado cómo hay canciones de ‘Def con Dos’ alarmantemente proféticas como 'Que no te cojan', 'Ultramemia' o 'Los días pasan mal', pero sobre todo una, 'Mundo chungo', que parece que la policía se estudió el videoclip para proceder a mi detención. En mi cabeza, realidad y ficción se entremezclan, y me sigue costando creer que me quieran meter en la cárcel por esto. Es una pesadilla en la que tus peores fantasmas, te vienen a buscar a casa, esa idea de que ‘El Gran Hermano’ aún te vigila. Tengo una ficha policial, una condena de cárcel, y me ha costado mucho mantener los pies en el suelo y no volverme loco. Esto me ha obligado a hacer un ejercicio de autoconocimiento que no había hecho nunca, de autocontrol y de lucha contra los miedos. Todo esto es una maniobra del poder para seguir institucionalizando el miedo, y busca amedrentar a diferentes sectores de la vida pública, a través de leyes como la Ley Mordaza. Esta actuación responde a la criminalización de mi perfil público, aplicándome lo que se conoce como el derecho penal del enemigo, que no es otra cosa que decir que no les gusta tu perfil y que algo malo habrás hecho. Tengo constancia de que me vigilan desde dos años de mi detención y han estado hurgando en mi vida para encontrar la forma de criminalizarme porque no les gusta lo que hago y digo, ni como lo hago y digo. Quieren lanzar un mensaje ejemplarizante, tal y como se deduce de la sentencia, a la sociedad y a toda la gente que se pueda identificar con mi perfil. El problema que se están encontrando es que mi perfil no es sectario, ideologizado, sino muy amplio. Yo no soy lector de un solo libro ni seguidor de un dogma, entonces hay mucha gente que, al conocer esta sentencia, se siente amenazada por una caza de brujas tan torpe y descarada.

Esta condena llega después de la absolución de Guillermo Zapata y los titiriteros, ¿pensabas que serías también absuelto?

Cuando te haces una idea de cómo funciona esta dictadura encubierta, porque no hay otra forma de definirla, empecé a deducir que me iban a condenar por un simple problema de intercambio de cromos. Con esto quiero decir que, como iban a lanzar el mensaje de que el poder estaba siendo demasiado blando con la libertad de expresión al absolver a Rita Maestre, a Guillermo Zapata y a los titiriteros, pues conmigo han querido decir que esto no va a ser un libertinaje. ¡Ya me podía haber tocado antes, en la terna de absoluciones! Resulta inquietante para el Estado de derecho que la sentencia recoja claramente que se quiere ejemplarizar con ella. Eso supone una discriminación y una vulneración de mis derechos fundamentales que está despertando una gran alarma social. Esta alarma social llega al punto de que he podido ver cómo medios, abiertamente hostiles a mi perfil, han tenido que publicar artículos insistiendo en la arbitrariedad de esta sentencia, como por ejemplo ‘OkDiario’. Cuando crees en la libertad de expresión, crees en la libertad de expresión de cualquiera, no solo de quienes están de acuerdo contigo, entonces, igual que existe ‘OkDiario’, existe ‘Mongolia’, que, para mí son parecidos. En este caso, me ha sorprendido que ‘OkDiario’ ha publicado un artículo que critica la sentencia, y el diario ‘ABC’, publicó un perfil sobre el pasado ‘tuitero’ irreverente del fiscal Carlos Bautista. Estos son solo ejemplos de artículos publicados en medios que no esperaba, y eso refleja la enorme alarma social que provoca la arbitrariedad de este veredicto de condena, que da un giro al veredicto absolutorio de la Audiencia Nacional. Se le da un giro a la absolución de la Audiencia Nacional, que es el tribunal más duro de España, donde pude explicar el contexto y la intencionalidad de esos tuits, que quedan enmarcados dentro de una trayectoria de más de 20 años, una trayectoria contracultural, de cultura independiente, o cultura pop. A lo largo de esa trayectoria hemos hecho desde bandas sonoras de películas que hablaban de terrorismo, como ‘Acción Mutante’, hasta ‘El Día de la Bestia’ o ‘Fast and Furious’. Además, yo he editado 5 libros y escrito artículos de prensa, en los que además queda perfectamente reflejado el personaje César Strawberry. César Strawberry es un personaje provocador e irónico, que puede ser zafio y torpe. Yo no defiendo esos tuits por su ‘elegancia’, pero uno puede ser torpe y zafio, y no por ello tienes que acabar en la cárcel. Creo que la zafiedad y el mal gusto son un derecho, y en muchos casos un género. En el caso de la cultura pop, por ejemplo, no se puede entender un escritor como Charles Bukowski, si no hay cierto gusto por el mal gusto, o entender personajes como Divine y las películas de John Waters. Eso se llama cultura pop, y el punk viene de ahí, entonces, ¿qué es lo que están persiguiendo con esta sentencia; que no exista la cultura pop? Hay una arbitrariedad clarísima en esa sentencia, y es que juzga la literalidad de esos tuits sin tener en cuenta el contexto, y el marco jurídico europeo exige que, ante un supuesto delito de opinión, hay que contextualizar en qué ámbito se ha manifestado, que es lo que yo hice en la Audiencia Nacional. A la Audiencia Nacional le valió y dictó una absolución, y ahora el Supremo opta por otro criterio, empapado de ideología, que genera alarma social porque provoca desamparo y arbitrariedad en una de las instituciones fundamentales de una democracia como es el Tribunal Supremo, respecto a la libertad de expresión.

Dado que estás seguro de que tu sentencia es ejemplarizante, ¿por qué crees que se ha ‘elegido’ tu caso como un aviso a navegantes?

Básicamente, creo que es por la ignorancia absoluta y la banalidad con la que, en este caso, las fuerzas de seguridad iniciaron una investigación innecesaria, a través de un sistema que vulnera los derechos de cualquiera, que es la investigación prospectiva, que consiste en lanzar la red, y ya veré qué pesco. Como te decía, yo había detectado presencias extrañas, que luego confirmé que era vigilancia policial, dos años antes de ser detenido, y eso me hace deducir que esto viene desde entonces; ya estás señalado mientras buscan por dónde cogerte. Como las letras de mis canciones no tienen nada de delictivo y quedaría al nivel de Putin con ‘Pussy Riot’, pues terminan yendo a Twitter. Abrí la cuenta en Twitter a finales de 2012, después de más de dos décadas de carrera, con mi nombre artístico: César Strawberry. Ya he dicho que César Strawberry es un personaje que, como tal, tiene que mantener una coherencia en un tono irreverente, provocador, sarcástico, con crítica social y muy ‘mala leche’. En ese contexto es en el que se producen esos tuits que, sin embargo, luego se atribuyeron a César Montaña, que no tiene nada que ver. Hay un César Montaña detrás de César Strawberry, que no lleva este gorro y que hace cosas que nadie tiene por qué saber porque pertenecen a mi vida privada. Sin embargo, es curioso cómo se extiende esa criminalización a la persona, sin tener en cuenta que forma parte de un discurso creativo, como decía la sentencia de la Audiencia Nacional, que estaba alejado de cualquier discurso del odio y que tenía una intencionalidad creativa y de crítica social. Así lo consideró también el juez José de la Mata, después la Sala Primera, el presidente de Jueces para la Democracia, Joaquim Bosch, Perfecto Andrés, el voto particular en la AN o Miguel Pasquau, conocido magistrado que también es profesor de Universidad. He enumerado a varios magistrados que consideran que no hay delito en esos tuits, entonces, ¿qué quiere decir esa sentencia, que esos magistrados defienden el discurso del odio? Esa sentencia del Supremo es muy peligrosa y sienta un precedente con cualquier opinión que, a juicio de determinadas personas, tiene una intencionalidad lesiva. Que se me atribuya el discurso del odio es algo tan disparatado, y más con el perfil moderado que siempre he tenido. Dentro de lo provocador, siempre he tenido un perfil muy moderado, de hecho, a menudo, se me ha reprochado precisamente eso, que era demasiado moderado. En 2005, recuerdo que nos llegó un telegrama de José Luis Rodríguez Zapatero, felicitándonos porque nos dieron el premio de la música de la SGAE al mejor grupo de rock independiente, y ahora me pregunto, ¿cómo pasas de eso, de un reconocimiento social, a convertirte en objetivo de una caza de brujas como ésta en pleno siglo XXI? Esto, en mi opinión, es un paso más en la consolidación de la política del miedo y de la dictadura en diferido en la que estamos viviendo. Que se me acuse de discurso del odio resulta hasta irónico porque yo tengo una canción muy conocida y celebrada que se llama ‘Odio a los mártires del rock’, y al final, esta persecución, me está convirtiendo en un mártir del rock; todo es extremadamente grotesco.

Aunque, en tu caso, el motivo no son las letras de las canciones, no eres el primer rapero que se ve envuelto en un proceso judicial, bien por lo que dicen sus temas o por lo que se manifiesta en las redes sociales

En este ambiente de impunidad de la Fiscalía, se puede hacer lo que se quiera con cualquiera, porque hay arbitrariedad pura y dura, sometida a un criterio político de ultra conservadurismo muy concreto. Me extraña que no hayan ido por mis canciones, lo que me lleva a deducir que es que no hay forma de hacerlo. También existe un precedente de jurisprudencia que es el caso de Soziedad Alkoholika, un grupo que pasó por tres juicios por canciones que también se consideraba que alimentaban el discurso del odio, y consiguieron 3 absoluciones, por lo que entiendo que eso sentó jurisprudencia para que no intenten ‘pillarme’ por las letras. Puedo entender que determinadas frases de canciones resulten disparatadas, algunas me resultan disparatadas también a mí, por ejemplo, algunas letras de Pablo Hasél, pero no creo que, en ningún caso, eso deba estar penado con la cárcel. Creo que se puede reprobar a nivel de buen gusto, o que la sociedad puede manifestar su desacuerdo, pero que un delito de opinión te pueda llevar a la cárcel, es algo que sólo se produce en las dictaduras y estados autoritarios. Esto lo dijo el propio juez Pedraz en uno de los archivos previos al juicio contra Zapata, cuando manifestó que sólo las dictaduras equiparan las palabras con los hechos, y eso es completamente cierto. La palabra no es un dogma que implica que vayas a hacer todo aquello que dices. Entonces, ¿en qué queda ficción? ¿Arnold Schwarzenegger, Sylvester Stallone o Jean-Claude Van Damme, cuando salen en sus películas están defendiendo el asesinar a gente? Por supuesto que no, están representando un papel. Es como el caso de los titiriteros, intentar criminalizar la ficción, es algo propio de la Santa Inquisición. Me parece peligrosísimo para una democracia que esto esté pasando.

¿Está en peligro la libertad de expresión en el rap?

No creo que vayan a acabar con las ganas que tiene la gente de expresarse, lo que sí puede pasar es que la gente sea más sutil a la hora de lanzar mensajes en sus canciones, algo que no me parece mal porque todo lo que sea huir de la tautología y ser más sutil, que es lo que siempre ha hecho ‘Def con Dos’. Nosotros hemos jugados con el doble sentido, hemos lanzado mensajes contradictorios para sorprender a la gente y que se plantee otras cosas, hemos intentado mandar mensajes, aparentemente, muy rompedores, pero que en realidad muestran que nos reímos de nosotros mismos, que es lo que siempre hemos potenciado, el relativizar la capacidad ofensa.

¿Qué hay de César Montaña en César Strawberry?

Evidentemente, hay muchísimo de César Montaña en Strawberry. Mi personaje me resuelve problemas de comunicación, problemas que arrastro de la infancia. Creo que cada persona se crea su propio personaje social para defenderse en función de sus carencias a nivel de sociabilidad. En mi caso, ante la exposición pública que requería la música, me creé un personaje que me defendiera porque soy tímido, con cierto complejo de inferioridad y muy aquejado por el complejo de culpa. En César Strawberry he encontrado todo lo que me faltaba y lo he implementado para crearme un corta fuegos en la exposición pública que supone el ‘show business’ porque si no, acabas loco. Todo el mundo te juzga, a mí me llevan juzgando toda la vida, y más cuando no brindas a la gente un lenguaje clarito y un dogma. ‘Def con Dos’ tiene un mensaje ecléctico, que siempre juega al despiste, y eso le cuesta entenderlo a la gente, y hace que empaticen contigo o que te odien; o te creas un personaje, o no hay Dios que lo aguante.

¿Crees que la Justicia tiene una doble vara de medir con las manifestaciones u opiniones, en función de lo que se ataca o se critica?

Claro, es que hay problema discriminatorio en las actuaciones judiciales españolas, en la interpretación que se hace de la legislación. Hay un doble rasero de, una doble vara de medir, a la hora de juzgar las opiniones de unos y otros. Primero, en el juicio tuve que escuchar cosas como que el fiscal Carlos Bautista me compare con Adolf Eichmann. Adolf Eichmann, 6 millones de judíos asesinados, César Strawberry, 6 tuits. Esa afirmación del fiscal creo que potencia el discurso del odio del que me quiere acusar. La Fiscalía dice que actúa, en mi caso, para defender a las víctimas, pero en el juicio, mi defensa explicó que Eduardo Madina en ningún momento se había sentido ofendido, y que incluso mostró su solidaridad por esta persecución, y el fiscal vino a decir que no importaba lo que pensara o dijera Madina. Eso deja claro que existe un criterio discriminatorio a la hora de tratar el dolor de unas personas y el de otras, y que existe una doble vara de medir. Ya no existe el más mínimo recato en admitir que la Fiscalía actúa absolutamente empapada de ideología ultra conservadora. Antes, se intentaba hacer igual, pero se intentaba mantener la apariencia de equidad, pero ahora no es así. Creo que esto hace mucho daño a las víctimas, porque instrumentalizar su dolor es algo extremadamente perverso. Cualquier persona que haya sufrido atentados, secuestros, o torturas, merece toda la solidaridad de la sociedad, pero no sólo un sector de las víctimas tiene que recibir esa solidaridad, sino todos de forma ecuánime. Es imposible reparar el dolor, pero por lo menos debe haber un reconocimiento equitativo, y no una doble vara de medir. Siempre ha habido injusticias y errores judiciales, pero mi caso resulta especialmente sorprendente y arquetípico porque, mayoritariamente, la gente no ve esos tuits como delictivos; existe un sentido común que está por encima de todo, y equilibra el sistema de valores del ciudadano medio. Entonces, llega la alarma cuando la gente se da cuenta de que cualquiera, por cualquier cosa, puede ser enviado a la cárcel, por lo menos un año. Esto es algo habitual en dictaduras como Arabia Saudí o en el régimen de Erdogan, pero de un país que presume de desarrollo, no se entiende que pase. Me alegra que esa perplejidad que me produce la condena, se haya extendido a más gente, porque estas persecuciones son un calvario, que te trastoca la vida, te vuelve loco y te convierte en una persona a la que señalar por la calle. Yo doy gracias a no tener hijos que tengan que ir al colegio y les digan que han visto a su padre en la televisión y que es un terrorista, esto es demoledor. En realidad, lo que se busca, y se ha buscado con el caso Maestre, el caso Zapata o el caso Facu Díaz, es la pena de banquillo, la denuncia de castigo. Es ponerte en la picota para que la gente te señale y te diga lo que quiera. Lo que buscan es el acto de contrición pública preventiva, que hace que, por el miedo que pasas, acabas reconociendo culpas que no tienes. Es lo que le ha pasado a Rita Maestre, que tuvo que pedir perdón, fruto del miedo por esa exposición pública, y fue al juicio casi vestida de monja seglar, que es algo que no entiendo. No lo entiendo porque yo también tengo miedo, en mi caso más porque me han condenado, pero Maestre no tenía que haberse disculpado y Zapata no tenía que haber dimitido. Se somete a la gente a un acto de contrición pública y una obligación de disculpas preventivas, y con eso, la ‘gran caverna’ ya se queda contenta, y el sistema sigue funcionando porque te han hecho tener miedo y reconocerlo públicamente.

¿Volverías a escribir esos tuits sabiendo lo que ocurre?

Podría matizarlos para que el grupo de guardias civiles que vigila mis comunicaciones, no vieran en ellos el modo de criminalizar mi perfil, pero en ningún caso, considero que den pie a una condena como esta. Sólo una Fiscalía ideologizada ve delito en ellos, el resto de la gente no ha dicho nada, ni siquiera las propias víctimas a las que aluden. Son chistes sobre políticos, en el caso del que habla de Ortega Lara, que dice que habría que secuestrarle ahora, eso se produce un mes después de que él anunciara que sería candidato del partido ultra derechista VOX, no se refieren a Ortega Lara víctima de secuestro por parte de ETA. El tuit llegó después de que Ortega Lara dijera que Zapatero seguía la hoja de ruta de ETA, y esa afirmación la hizo extensible después a Mariano Rajoy por el ‘caso Bolinaga’. Yo critico esa postura de una persona que acusa a un presidente del Gobierno de seguir la hoja de ruta de ETA, pero siento la más absoluta empatía por su dolor, igual que por el dolor de cualquier otra persona que haya padecido terrorismo o violencia.

¿Dónde debería estar el límite entre la libertad de expresión y el delito?

En mi opinión, el límite debería estar exclusivamente en la amenaza fehaciente y reiterada contra la seguridad física de una persona; insisto, reiterada. Yo veo comentarios que no han sido considerados delito, como un concejal del PP de Paredes de la Nava (Palencia), que escribió en Facebook que, a ver si alguien le daba un tiro en la nuca a Pablo Iglesias, evidentemente, entiendo que ese concejal está haciendo una ironía política sobre otro político pero, ¿por qué si eso lo dice otra persona se le manda a la cárcel? Creo que hay que fomentar el derecho a escuchar cosas que no te gusten; se debe limitar el derecho a la ofensa porque no entiendo que se defienda el derecho a la ofensa de los grandes dogmas, y luego, el pastafarismo, religión satírica creada como cobijo del laicismo, no reciba el mismo trato. A mí me ofende mucho que se defiendan los dogmas, por ejemplo, pero no creo que haya que prohibir los dogmas. Hace falta equidad en el criterio judicial y social. El problema está en la hiper legislación de todo, cuando crece el Código Penal, crece el nivel de represión, y cuando nos demos cuenta, veremos que es una trampa de langosta de la que no podemos salir.

Estás grabando nuevo disco, ¿habrá alusiones y críticas a la clase política o se te han quitado las ganas?

No, lo que me han dado es ganas de hablar más y más claro. Tengo 53 años, he mantenido una línea muy coherente durante toda vida, y no amo tanto la vida como para temer que me la puedan quitar por dejar de hablar, lo tengo clarísimo. Opino como Voltaire, daría mi vida por defender tu derecho a hablar, lo siento, soy así. Probablemente sea un defecto pero, para eso también he construido una vida que me permite tener esta actitud, por ejemplo, he renunciado a tener hijos, para los que podría ser un grave perjuicio que yo mantuviera esta actitud. Somos lo que hacemos, que decían los griegos; yo soy lo que hago, entonces no pueden pretender quitarme la identidad y que salga a pedir un perdón preventivo por algo que no he cometido. No dejaré de decir tampoco que esto es una persecución inquisitorial, una caza de brujas en la que se me ha cogido como ‘chivo expiatorio’, y esto lo seguiré diciendo hasta el final.

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