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La campaña del PSOE

Por Pedro Fernández Vicente
miércoles 08 de junio de 2016, 08:11h

Pedro Sánchez lucha contra viento y marea por evitar lo que ya parece inevitable, que Pablo Iglesias se salga con la suya de superarle en votos y en escaños. Pero todo tiene un motivo. Las cosas no suceden por casualidad y menos en política.

Es una pena que un partido como el PSOE se quede en la cuneta. España necesita un socialismo fuerte, capaz de hacer propuestas sociales y frenar el estancamiento que a veces propone la derecha. Pero el camino que ha elegido el candidato actual no es el apropiado o eso parece. Se equivoca en tantas cosas que cada vez más está a la baja. Pedro no ha jugado bien sus cartas, no ha sabido ser el líder que España necesitaba después del 20 de Diciembre y eso le pasará factura.

Es verdad que la culpa no es suya en exclusiva. Zapatero les ha dejado un partido hundido y en caída libre, tanto a él como a Rubalcaba. Dejó el país herido y generó el embrión para que Podemos creciera. Y ahí está. Pero ahora no es el momento de quejarse. Hay que analizar, buscar e intentar que ese socialismo que ya conocemos no se vaya por el desagüe por los planteamientos erróneos.

Yo, lo único que veo, desde que empezó el año electoral, allá por el mes de Septiembre, es a Sánchez hablando de la corrupción del PP. Considero un error centrar tanto mensaje en un defecto que él mismo comparte, la corrupción no es cosa del PP únicamente y posicionar la campaña, con tanto ahínco, en ese tema favorece a terceros. Le falta liderazgo. Un líder tiene que dar los pasos necesarios para hacer fuerte a España y a su partido y él ha negado ambas cosas. Hacer que su partido se afianzase, que tomase solidez social y desde ahí reconquistar la izquierda y no permitir que el movimiento comunista se hiciera con el mando como se está haciendo.

Sánchez se negó en rotundo, ni siquiera quiso hablar con el PP, pero un pacto a tres PP, PSOE y Ciudadanos, hubiese sido positivo para todos. Fue su ocasión de hacer fuerte a España ante los ojos del mundo. Demostrar que se había formado un gobierno capaz de afrontar los problemas que hay y los que pudieran venir, sin necesidad de que nos estén vigilando cada segundo. Y, al tiempo que se hacía fuerte a España, el PSOE podría haber mirado desde arriba a las fuerzas radicales de Iglesias para conquistar, desde su posición de fuerza, una izquierda que permanecía incierta y con deseos de un gran líder. Pero no fue así. Sánchez lideró la negativa contra el PP dentro de su partido. Se negó en rotundo a pactar y rechazó, incluso, lo más democrático que son las palabras. No quiso hablar con el PP y se metió en aquel agujero negro imposible de sacar adelante, que le llevó a inclinarse y pelotear tanto a Pablo Iglesias que el electorado lo ha interpretado de la única manera posible.

Es verdad que todavía faltan las elecciones del 26 de Junio pero hay pocas esperanzas de que el actual Secretario General mire hacia su derecha para la formación de un gobierno tripartito, porque la alternativa de la izquierda no será en ningún caso la potenciación del Partido Socialista.

La situación se ha puesto muy complicada. Pedro Sánchez necesita ayudas para sortear el ciclón Iglesias que se le viene encima y, como no reaccione, el PSOE dejará de ser alternativa y Sánchez el candidato.

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