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Primer San Isidro de Carmena

Por Ángel del Río
lunes 16 de mayo de 2016, 10:41h

Con fuegos artificiales se pone broche a las fiestas de San Isidro, las primeras que Manuela Carmena vive como alcaldesa de la Villa y Corte, unos festejos que han tenido varias novedades: por primera vez el máximo representante municipal no estuvo en el acto de izado de la bandera en los Jardines del Descubrimiento, porque así lo quiso la alcaldesa, al hacer coincidir este acto con el de la entrega de las Medallas de Oro de Madrid, que siempre era a las doce del mediodía y que adelantó a las nueve y media de la mañana, cargándose dos actos de un tiro, quiero decir, imposibilitando premeditadamente su presencia en la citado de izado de la bandera y en la misa solemne del patrón en la colegiata de la calle de Toledo.

Los galardonados con las Medallas de Oro se merecían un recinto más solemne que el que se eligió, sacando el acto del Ayuntamiento y llevándolo al pabellón de los jardines de Cecilio Rodríguez, con la idea de reducir el número de asistentes, de los aproximadamente 900 a los 350 que ayer se apretaron por la escasez del aforo, lo que deslució un acto que debería haber sido brillante, y espero que para el año que viene rectifique y lo devuelva al espacio solemne del Ayuntamiento. Este cambio de hora permitió sustituir el ágape final, a base de canapés fríos y calientes, por un desayuno castizo de chocolate con churros y rosquillas del santo. Por cierto, bonito gesto el que tuvo Carmena agradeciendo la presencia de los ex alcaldes Manzano, Gallardón y Botella, a los que reconoció su trabajo y dijo que hay que seguir llamándoles alcaldes; después, quiso hacerse una foto con todos ellos.

Luego, en la pradera del santo, casi todo como siempre: baño de populismo con el pueblo devoto y romero, misa popular, degustación a base de cocidito madrileño y coincidencia de políticos de todas las tendencias y raleas, y es que este San Isidro ha sido también electoral; estamos a poco más de un mes de una nueva cita con las urnas, y hay que dejarse ver. Muchos se acordarán de las primeras fiestas patronales del gobierno de Podemos, sobre todo los hosteleros de la Plaza Mayor, abrumados por el quitar y poner de sus terrazas, que es su pan de estos días, por obra y gracia de los conciertos.

Me gustó mucho el pregón de Santiago Auserón, muy madrileño, entretenido, erudito y tremendamente cariñoso y agradecido con esta ciudad, que no es en la que nació, pero sí de la que se siente un madrileño más. Estupendo.

Ángel del Río

Cronista Oficial de Madrid y Getafe

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