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Paco Caño: ordenando la memoria

miércoles 20 de abril de 2016, 10:38h

El pasado lunes 18 de abril ha fallecido en Madrid a la edad de 69 años, Francisco Caño, Paco para los amigos, victima de una cruel enfermedad (cáncer de pulmón).

Con una humanidad que servirá de ejemplo a las generaciones venideras, Paco dedicó cada segundo de su vida a luchar contra la injusticia social y por la dignidad de las personas que menos tienen. Por hacer de Madrid y de sus barrios populares lugares más habitables, solidarios y abiertos. Lo hizo desde el Partido Comunista de España, desde Izquierda Unida, desde CC.OO. y, por supuesto, desde la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) y desde su barrio, de la mano de la Asociación de Vecinos Villa Rosa, de la que fuera fundador y auténtico alma mater.

Paco Caño lo fue todo en el movimiento vecinal. De hecho, no es posible hablar de las asociaciones vecinales de Madrid sin mentarlo y reconocerlo. La Asociación de Villa Rosa fue una de las veinte entidades que en 1977 dio vida a la FRAVM, organización que hoy cuenta con 270 agrupaciones y más de 114.000 socios y socias. Vinculado desde aquellos primeros años a la “Fede”, el 10 de enero de 2005 reemplazó al histórico Prisciliano Castro como presidente de la entidad, cargo que ocuparía hasta el 23 de mayo de 2007, cuando Nacho Murgui, hoy concejal y responsable del Área de Gobierno de Coordinación Territorial y Asociaciones del Ayuntamiento de Madrid, recogió su testigo.

Durante sus algo mas de dos años de su mandato, con el acuerdo de las asociaciones vecinales, el Consistorio de la capital desarrolló importantes Planes Especiales de Inversiones y Actuaciones en barrios desfavorecidos de distritos como Villaverde, Puente y Villa de Vallecas, San Blas, Vicálvaro, Tetuán, Carabanchel y Latina.

Hablar del movimiento vecinal madrileño es hablar de Paco Caño: de su entrega sin límites, de su tesón, de su paciencia infinita, de su coherencia. Persona de convicciones férreas aunque profundamente abierto y tolerante, se dejó la piel para lograr la unidad del movimiento vecinal y de este con otros como el sindical y el conservacionista.

Gran impulsor de los huertos urbanos comunitarios, al frente de la Comisión de Medio Ambiente y Consumo de la FRAVM trasladó a las asociaciones vecinales las visiones y demandas del ecologismo social. Detrás de la incorporación al movimiento ciudadano de cuestiones como la lucha contra la polución atmosférica y la contaminación electromagnética, la gestión ecológica de residuos o los grupos de consumo responsable, se halla también la huella del infatigable Paco. (Esta es una parte de su biografía dada a conocer por la FRAVM).

Yo por mi parte conocí a Paco Caño hace muchos años, en la década de los 70 del siglo pasado. Él militando activamente en las asociaciones de vecinos y yo en el sindicalismo de clase, en tiempos difíciles para los vecinos y para los trabajadores y que era necesario aglutinar las fuerzas de ambas instituciones para conseguir logros para los mas desfavorecidos.

Por aquel entonces, los dos jóvenes, los dos estábamos en el mismo lado de la tapia y así hemos continuado. No con todas las personas que coincidías hace 40 años siguen igual. Como decía un amigo, compañero del metal: “unas personas evolucionan y otras degeneran”. En el caso de Paco su evolución ha sido constante, pero sin abandonar el “hilo rojo”, ese hilo rojo que le ha hecho luchar toda su vida por las causas más justas.

En la última época y por azares del destino hemos coincidido en el Patronato de la Fundación Abogados de Atocha desde su creación hace algo más de 10 años y de nuevo el espíritu de Paco ha coincidido con la filosofía y el espíritu de la Fundación que no es ni más ni menos que conservar y dar a conocer la memoria de los Abogados Laboralistas asesinados en Atocha 55 hace el próximo 2017, 40 años.

Lo recuerdo en la mayoría de las ocasiones con un libro bajo el brazo pues aprovechaba cualquier viaje en metro o en autobús para ilustrarse. Buen conversador y con una buena memoria era una auténtica historia del movimiento vecinal madrileño para cualquiera que lo quisiera escuchar. Esa cualidad lo convirtió en todo un maestro para jóvenes activistas vecinales.

Una de las ultimas ocasiones que charle ampliamente con él, al margen de las reuniones del Patronato de la Fundación, hará unos seis meses, por supuesto de política, fue en una sede que la FRAVM tiene en la calle San Damian, en el barrio de Lavapiés, lugar donde en los últimos tiempos Paco se tiraba horas y horas con una clara, concreta y decidida ilusión: ordenar la memoria histórica de la FRAVM. Un legado que quería dejar a disposición a las actuales y futuras generaciones del movimiento vecinal, “pues lo hecho y además si esta escrito”, escrito queda. Y no digo más…

Ayer, en su último adiós en el Tanatorio de la Paz lo comentaba con alguna compañera de la Federación de Vecinos y con Manoli, su compañera de fatigas: Paco era una persona sencilla, afable y siempre dispuesta a dar la cara por lo que consideraba justo, sin esconderse, pero a su vez sin protagonismo, pues su autentico afán era conseguir mejoras para los vecinos de Madrid y para ello él consideraba necesario la unidad y el consenso vecinal, sin renunciar a sus ideales. Que razón tenía!

Descansa en paz Paco Caño, los vecinos de Madrid y tus amigos personales, políticos y sindicales te recordaremos siempre. Desde la Fundación Abogados de Atocha decirte que siempre estarás en nuestra memoria.

FRANCISCO NARANJO LLANOS

Director de la Fundación Abogados de Atocha

Francisco Naranjo

Director de la Fundación Abogados de Atocha y sindicalista de CCOO

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