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Iker Casillas: 'No hay ninguna cuenta pendiente con el Real Madrid sabía que debía abandonar el barco y no hay que darle más vueltas'

Iker Casillas: "No hay ninguna cuenta pendiente con el Real Madrid sabía que debía abandonar el barco y no hay que darle más vueltas"

Este miércoles fue más que nunca en la tuya que en la mía. Porque Bertín Osborne y, como no, Fabiola y todo el equipo del programa debieron subirse al avión y trasladarse hasta Oporto. Donde les esperaban ni más ni menos que Iker Casillas, el invitado principal, y su pareja. La no menos famosa Sara Carbonero, que en esta ocasión tuvo un papel secundario.

Una conversación, como lo que es siempre “En la tuya o en la mía”, muy sencilla para su conductor. Que es madridista y “casillista” Otra cosa en la que coincidimos con el madrileño criado en Andalucía. El capitán de la selección, lamentablemente ya no del Real Madrid, no suele conceder entrevistas de este tipo. Con lo que el morbo era mayor.

Lo que está claro es que en Oporto siguen manteniendo el nivel de vida. Como no es para menos para un deportista de la enjundia de quien hablamos hoy. Y ya avisamos que no seremos objetivos. Somos de Casillas y por tanto lo más anti Mourinho que ustedes se puedan imaginar. Mucho más, por supuesto, que el mismo Iker para quien esa historia solo es pasado. Para mí no. El luso hizo mucho daño al madridismo. Y nunca se lo perdonaremos. Como que intentara crucificar al guardameta. Lo siento, me ha salido la vena “casillista”

Pero él ha pasado página y lo demostró en esta entrevista. Contó, como todos los que pasan por el programa, como fue su infancia. En La Elipa y después en Móstoles, tras vivir en Bilbao donde un zapatero le dijo que era una pena porque iba a ser futbolista y era una pena que no fuera del Athletic.

Con su padre guardia civil, corriendo mucho riesgo y ganando un poco más de dinero. A su padre le gustaban los equipos vascos, pero enseguida cambió de opinión. Y que como vio en MARCA, hasta eso nos une, que buscaban jugadores del 81 ahí se presentó. Iker quería ser portero desde pequeño. Y más coincidencias, Arconada fue su primer ejemplo. Al que conoció y con el que se lleva bien.

De estudiante era de los del día anterior. No sobresaliente pero siempre pasando cursos. Desde los ocho años y medio del Real Madrid, no como Mourinho, que gran diferencia. Su primer partido tan horrible que necesitó de un segunda partido para demostrar sus cualidades. O de seis o siete más. El único de su promoción que llegó arriba fue él. De 300 chavales, “esa es la realidad del fútbol”

90 euros al mes cuando estaba en el juvenil, vamos, que lo ha pasado mal y se acuerda de los miles y miles de chavales que se han quedado por el camino, sin poder cumplir sus sueños. Como el suyo, cumplido. Habló del Real Madrid con el mismo cariño que si siguiera siendo uno de ellos. Que lo es. A pesar de algunos ingratos. Y se queda con la disciplina y los que le formaron como persona. De ahí su puntualidad.

Estaba con su amigo Julito cuando le llamaron del primer equipo, en clase de diseño. Por una lesión de Cañizares, para irse a Noruega. Corriendo a casa para coger un traje. Era el 97. El taxi llegó con una cuenta superior a las 7000 pesetas al hotel. Que pagó el Real Madrid. Y luego rodeado de sus estrellas. Su primer compañero de habitación Víctor Sánchez del Amo, actual entrenador del Deportivo.

Y debuto en Bilbao. No podía ser en otro sitio. Meses después ganó la primera Champions en París, ante el Valencia. Antes ya llevaba campeonatos importantes a sus espaldas. Como el Mundial sub 20 en Nigeria. Donde conoció a Xavi Hernández, ganando al Brasil de Ronaldinho. Y de donde se querían marchar tras hoteles infames.

Hasta el 2000 siempre en metro. Y luchando con esa fama de tacaño que sus migos, que son muchos, refrendan. Hasta llegar al 2008 y esa tanda de penaltis ante Italia. Donde nació la historia de esa selección histórica. De ese Casillas que mantiene tan buena relación con Buffon que hasta se cambió los pantalones con él. De esa Eurocopa habló del susto de ver que había muchos jugadores nuevos. De la semifinal con Rusia y que ya estaban convencidos que ganarían la Eurocopa “Luis Aragonés, como los anteriores, fueron muy importantes. Como los entrenadores de las selecciones inferiores. Cuando se murió Luis estaba en Madrid y sabía que estaba mal. Fue un palo para mí, porque tenía una relación muy cercana conmigo”

Explicó lo que es ser un capitán “Tomar una decisión por el bien del vestuario” y a partir de ese momento como mejoró su relación con el mítico Luis Aragonés, a quien defiende a muerte.

Termine de leer el artículo completo en La vida es una tómbola.

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