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La violencia filio-parental, una patología individual, relacional y social

jueves 18 de febrero de 2016, 16:39h

En el año 94 y en la revista Papeles del Psicólogo el firmante hizo saber de esta realidad, que en gran medida sigue oculta y callada por ser un tabú.

El trabajo profesional en un centro de reforma perteneciente al Ministerio de Justicia, su continuación en la Fiscalía y Juzgados de Menores, su desenvolvimiento como Primer Defensor del Menor, el presidir la Comisión Rectora del Programa recURRA-GINSO y La Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-Parental, nos ha permitido un trabajo empírico, próximo y directo, así como estudios e investigaciones, realizados desde enero de 2011 por los 102 profesionales de recURRA- GINSO y los profesionales de otras Instituciones de SEVIFIP.

Esta nueva patología social que desborda el ámbito familiar, involucrando al educativo, al social, al sanitario y al judicial, ha demandado, la formación de expertos y profesionales, siendo que en este momento impartimos módulos específicos en máster de la UNED y de la Universidad Complutense.

Atisbemos la etiología, el desarrollo, la evolución y el tratamiento de esta grave desviación relacional que daña a víctimas y a verdugos, que en ocasiones se confunden.

Erradiquemos tópicos que revictimizan a los padres al achacarles en principio falta de autóritas. Asimismo cuestionaremos que los jóvenes agresores están afectos de enfermedad mental.

Acerquémonos a una realidad que tiene muchos matices, muchos veres, que es poliédrica y que requiere para su globalización el conocimiento de un número de casos, estadísticamente significativos.

Resumamos en palabras y datos, muchos años de estudio, de trabajo, de escucha, de publicación y de divulgación.

Las memorias actuales de la Fiscalía General del Estado; los datos de las áreas de internamiento psiquiátrico infanto-juvenil de hospitales y las muchas referencias bibliográficas, que se encuentran en las que anexionamos, indican de forma incontestable un problema silencioso, que va a más.

El tratamiento de padres e hijos en conflicto requiere de una base teórica sistémica y tratamental, de orden multiprofesional que alcance cambios cognitivos y por ende conductuales. Piénsese que los hábitos disruptivos, están muy consolidados, que el rencor ha prendido.

Todo ello requiere terapia individual, terapia de pareja, terapia grupal y terapia familiar.

Abordemos desde la experiencia, el conocimiento que tenemos de esta grave realidad, que daña unas relaciones, que debieran de ser cálidas.

Analicemos distintos diagnósticos, los consumos que se entrecruzan, así como otros aspectos no menos significativos, tales como los mensajes erróneos que se trasmiten a la sociedad y las complejas interacciones conyugales y paterno-filiales.

1020 casos ambulatorios y 380 que han estado con nosotros de manera residencial como media un año, nos habilitan para tener criterios significativos, que deseamos compartir.

Podemos constatar a grandes trazos que:

En relación a los menores:

- El 63% de los jóvenes que violentan a sus padres son varones.

- La edad media de eclosión del problema es los 16 años y 8 meses.

- Un 24% tienen diagnósticos psicopatológicos, destacando el TDAH; trastornos obsesivos; trastorno límite de la personalidad; pensamientos inusitados y extraños.

- Un 38% consume de manera habitual y muy excesiva alcohol y cannabis.

- Un 34% genera problemas relacionales fuera del hogar.

- Un 72% presentan absentismo escolar.

- No se aprecian en la mayoría de ellos un proyecto existencial.

- Su relación con los hermanos suele ser conflictiva.

- Dudan que contestar a la pregunta “¿te quieren tus padres?”.

En relación a los padres, se aprecia:

- Un 40% son familias monoparentales.

- Un 28% son familias adoptivas.

- Existe un porcentaje no muy significativo de familias reconstituidas.

- Se aprecia en el progenitor varón una conducta “light”.

- Las madres muestran en los test, hostilidad.

- Algunos de estos padres (24%) tienen diagnósticos psicopatológicos.

- A la pregunta ¿os quiere vuestro hijo?, contestan “sí, a su manera”.

- Observamos que hay familias, donde los padres tienen buena relación, con varios hijos, pero no con uno, que en ocasiones no se siente querido desde una valoración que pareciera subjetiva.

- Apreciamos que padres e hijos quieren quererse, pero carecen de habilidades, instrumentos y pautas.

- Los hermanos califican al joven conflictivo, como “jeta y vividor” (no enfermo).

- Los abuelos, se encuentran en un permanente conflicto y dilema.

- Tanto padres como hijos se implican y mucho en el tratamiento, en las terapias, en el día a día.

- Ocasionalmente, realizamos acampadas con padres e hijos en conflicto, resultando muy bien valoradas.

- El seguimiento al año del alta terapéutica, nos confirma un éxito de un 72%.

El firmante de este escrito, fue invitado como Presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Violencia Filio-Parental al Consejo de Europa, para exponer a los parlamentarios europeos una problemática que alcanza a todos los países, pero en la que España es pionera en el tratamiento. Asimismo, hemos estado en Galway, Brighton compartiendo con investigadores universitarios.

Javier Urra
Académico de Número de la
Academia de Psicología de España.

Javier Urra

Primer Defensor del Menor

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