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El pacto escolar, necesidad del presente para un mejor futuro

viernes 22 de enero de 2016, 16:59h
Informes Pisa; Estudios Shangai, nos muestran qué: El nivel en la escolaridad española es mediocre. Y sin embargo, Ingenierías, Medicina, Escuela de Negocios, son reconocidos como magníficos fuera de nuestro país

La educación: compromiso cívico y por ende político

Ha habido siete leyes en apenas tres décadas. Una Torre de Babel.

Los pilares de la educación son los docentes. Precisamos que sean: buenos profesionales, cultos, vocacionales y reconocidos (social y económicamente).

La inversión en educación debe aumentar de un 4 a un 6 % como mínimo.

Coincido con José Antonio Marina en crear un DIR (Docente Interino Residente), al igual que el MIR o el PIR.

Estudiemos los modelos de Finlandia o Singapur, pero seamos nosotros mismos.

Es esencial la figura del tutor.

La educación debe vertebrar con criterios comunes los diecisiete sistemas formativos.

El profesor junto a la potestas debe ostentar autóritas.

Fomentemos la cultura del esfuerzo y la cooperación. Eduquemos no solo desde la razón sino desde el autodominio, reconvirtiendo las emociones en sentimientos.

Formemos pedagógicamente al profesorado. Dotemos a los centros de psicólogos.

El pacto de la educación debe abordar: el fracaso escolar (en ocasiones abandono); los conflictos escolares, significando el acoso escolar; la motivación y compromiso del alumnado; el apoyo mutuo padres-profesores; la atención a la diversidad; la forma de elegir a los mejores y más comprometidos directores; la selección de inspectores; las sanciones eficaces a los alumnos; el compromiso obligado de los progenitores.

Así como la dimensión social de la educación; la evaluación para mejorar la calidad; un plan estratégico de formación profesional; la internacionalización de las Universidades y el apoyo al alumnado con dificultades de aprendizaje y al de mayor capacidad.

Relativo a la Universidad, el profesorado debe ser Doctor. Buen docente, investigador y transferir conocimientos (para lo que habrá de trabajar fuera de la Universidad). Debe fomentar la competencia entre Universidades (desde la transparencia).

Recordemos que un verdadero acuerdo por la educación se firmó en 1977 (pactos de la Moncloa). Preconstitucional.

España en muchos indicadores está entre los 10 países más desarrollados del mundo (sanidad, infraestructura, consumo). En educación estamos el 30.

En los últimos treinta años todas las Leyes Orgánicas Educativas, han sido aprobadas teniendo al principal partido en la oposición en contra. Se demanda el estatuto docente.

La indisciplina es un gran problema en el aula. Se requieren respuestas sancionadoras. Con respecto a los hechos graves (de mayores de 14 años) la implicación de la Fiscalía resulta alentadora.

No debe desaparecer la trascendencia de la Filosofía; el Lenguaje; la Historia.

Potenciemos la memoria. Enseñemos a exponer en público (a ser un buen orador, a comunicar). Enseñemos a escribir con riqueza de lenguaje (lo que exige leer, también a los clásicos).

Eduquemos en aceptar la frustración; a diferir gratificaciones (autodominio). A manejarse en la duda; en la incertidumbre; a resolver dilemas.

Trasmitamos ética; deontología; moral; conciencia. Forjemos la voluntad. Incitemos la vocación. Eduquemos en la capacidad crítica.

Propiciemos el contacto con la naturaleza y la práctica del deporte.

Fortalezcamos el carácter, la resiliencia. Hablemos de la muerte, del dolor, del sufrimiento.

Potenciemos el humor (también reírse de uno mismo).

Eduquemos contra la violencia (a la pareja; a los compañeros; contra uno mismo). Vacunas y antídotos emocionales.

Compartamos proyecto de vida, pasión, optimismo, esperanza.

Demos valor al conocimiento.

El pacto es un proyecto de Estado, es político, pero con cobertura económica. Dejemos a los docentes que hagan su trabajo, que primordialmente es enseñar y no atosigarles con burocracia.

Impliquemos a las familias. Inculquemos respeto; disciplina; deberes, como parte asociado a los derechos; responsabilidad como sostén de la libertad.

Clarifiquemos los conocimientos y destrezas imprescindibles en cada etapa escolar. Y aportemos apoyo personalizado.

Ilusionemos al alumnado con el compromiso de su propio aprendizaje (conscientes que en la educación hacen falta dos: el que enseña y el que desea aprender. Y hay puertas que se abren desde dentro).

Habrá que promoverse una mayor relación entre la Formación Profesional de grado superior, la Universidad y las empresas, para mejorar los procesos de investigación e innovación.

Respecto al profesorado, debemos mejorar la selección, la incorporación, el reconocimiento a los más comprometidos, y la incentivación del perfeccionamiento profesional de los docentes.

Ahondemos en la calidad educativa. Valoremos la renovación pedagógica. Analicemos los métodos del profesor.

Incidamos en los programas de diversificación curricular y en la intervención socio comunitaria.

No diseñemos los fines de la educación con objetivos meramente economicistas.

Desarrollemos la creatividad (precisamos docentes creativos).

Formemos en habilidades sociales como participar de la inteligencia colectiva y traslademos la importancia del “tú”, de los “otros”.

Hagamos un uso pedagógico de las herramientas tecnológicas.

Potenciemos la inteligencia inclusiva. El pensamiento lateral, la interacción de conocimientos.

Formemos ciudadanos concernidos.

El reto se llama ciencia; educación; y cultura.

El pacto educativo debe ser un contrato social. Un pacto con horizonte de generaciones. Los aspectos ideológicos: religión; historia; peso de las distintas lenguas, exige un acuerdo de alta política parlamentaria.

La educación por su importancia vital para el País debe ser de competencia estatal como Defensa o Asuntos Exteriores.

Facilitemos espacios y tiempos para la práctica reflexiva de los docentes. Proyectemos las escuelas del mañana. Eduquemos para el futuro.

Enseñemos a sentir pensando y pensar sintiendo.

Aunemos educación y emprendimiento. Para hacer atractivo el aprendizaje debe desbordarse el espacio del aula.

El profesor y sin prescindir de erudición ha de ofrecer herramientas para que el alumno descubra y active sus talentos. Abramos las puertas al arte. Facilitemos vivir experiencias, palpar la vida. Propiciemos la capacidad de acción.

Padres y profesores deben plantearse como tienen que ser, para realmente transmitir, enseñar.

Enseñemos a aprender de lo aprendido. Fomentemos los retos, la curiosidad, la experimentación.

Apoyemos el debate, la oralidad, ofrecer alternativas, pensar modelos. Precisamos aulas interactivas, invitemos a generar conexiones de conocimientos.

Facilitemos el dominio de lenguas y las habilidades comunicativas.

Impulsemos la capacidad de emprendimiento.

Legislemos en favor de la conciliación de la vida laboral y familiar, para que los padres dispongan de más tiempo con sus hijos.

No olvidemos la importancia del juego y el descanso.

“La educación es la base de la felicidad de las naciones, de las familias y de los individuos: la educación hace buenos padres, buenos hijos y buenos ciudadanos”, (Carlomagno).

Nos lo dijo Aristófenes “Educar no es como llenar un vaso, es como encender un fuego”.

No se puede educar al por mayor, se precisa educación individual.

Solo por la educación se asciende a la libertad. No desacreditemos el esfuerzo.

Seamos activistas educativos, practiquemos el arte de educar, despertemos la curiosidad.

Ayudemos a aprender a ser lo que se es capaz de ser. Enseñemos desde la cabeza y el corazón.

Somos lo que la educación hace de nosotros. Y recordemos que el mejor maestro es el que más nos trasmitió.

El primer objetivo de esta sociedad debe ser la educación, es la clave del futuro. Todo, todo lo demás, debe estar subordinado a esta convicción, a este compromiso.

Javier Urra
Académico de Número de la
Academia de Psicología de España.

Javier Urra

Primer Defensor del Menor

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