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Votantes y votantas

lunes 21 de diciembre de 2015, 01:16h

Tanto hablar del final del final del bipartidismo y ahí sigue, moribundo tal vez, pero como un enfermo que no acaba de perder su salud. PP y PSOE han ganado y perdido simultáneamente. El primero ha ganado, desde luego, pero hay que ver cómo. El segundo ha menguado pero no tanto como era de suponer o se vaticinaba. Ha cauterizado con mérito la herida abierta por Podemos, que a su vez aparece como vencedor desde su privilegiada posición de principiante que poco tenía que perder. Al final Ciudadanos ha sido una bisagra prematuramente oxidada cuando no, ahora que vuelve la saga galáctica, el “Episodio I. La Amenaza fantasma”. Desde su posición de ganador, el PP reclama sus derechos de campeón, por ejemplo formar gobierno con la estola de haberle sacado suficiente ventaja al segundo, pero cabría preguntarse si se mantiene esa legitimidad teniendo en cuenta su tremenda pérdida de escaños con respecto a 2011, casi los obtenidos por Podemos, qué curioso.

Pero tal vez deberíamos preguntarnos si de verdad queremos olvidar el bipartidismo y abrazar el multipartidismo. Muchos ya le echan de menos sin tapujos, prematuramente agobiados por el batiburrillo en el que nos adentraremos a partir de ahora, un guirigay que deja corto el vivido tras las autonómicas. Ya hay quien ha pedido presupuesto con las imprentas y empresas publicitarias. Las urnas puede que no se guarden en el armario. Muchos por si acaso se han acostado con ellas usándolas de almohada. Vamos a ver cómo se apañan los partidos para ejercitarse en el noble arte del diálogo al que tanto apelan. Formar gobierno va a ser tan difícil como encontrar un rincón en el camarote de los Marx.

Ha quedado claro que Pablo Iglesias maneja mejor los idiomas. No solo el catalán. El inglés, desde luego, a juzgar por las apariciones tras el escrutinio. Por cierto, y no es poca satisfacción, que tras el 20D, nos queda algún que otro consuelo que también afecta al idioma: Por fin dejaremos de escuchar a los candidatos con esa insistente letanía que alimenta la confusión de su lenguaje. Hasta la próxima –a saber si muy cercana- ocasión nos olvidaremos de esos hirientes, al menos para el oído, “Nosotros y nosotras” “Juntos y juntas” y un larguísimo etcétera. Eso sí ¿Por qué nadie se ha atrevido a decir por las mismas –y mismos- “votantes y votantas”?

También el panorama queda despejado para que los que todavía puedan y quieran se entreguen ya por fin a los excesos de estas fiestas sin el temor de estar en baja forma para acudir a su colegio electoral. Los indecisos se retiran a sus refugios de montaña para reagruparse y acordar nuevas y probablemente urgentes estrategias.

Queridos votantes y votantas, mucho ánimo. Estos han sido unos comicios estratégicamente situados en el calendario. Antes y después de ellos, y de ellas, se encuentra la Lotería. Por fin se entiende el anuncio de este año.

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