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'El alcalde de Zalamea'
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'El alcalde de Zalamea' (Foto: Antonio Castro)

'El alcalde de Zalamea': con respeto...

lunes 19 de octubre de 2015, 14:01h
Pedro Crespo vuelve al escenario de La Comedia con un montaje de ‘El alcalde de Zalamea’ firmado por Helena Pimenta. Álvaro Tato ha hecho una versión limpia que llegará, supongo, fácilmente a todos los espectadores. Sobre todo a los cientos de estudiantes que ya tienen entradas reservadas. La acción discurre ligera sin restar un ápice a la intensidad del drama.

¡Qué placer escuchar –y entender- el verso de nuestro Siglo de Oro! Bien por el compacto elenco y extraordinario por la acústica de La Comedia, que la teníamos olvidada. Helena Pimenta se acerca a Calderón con respeto (‘con respeto le llevad a las casas en efeto del concejo, y con respeto un par de grillos le echad y una cadena…’) No arriesga más que en una concepción plástica neutra, con un solo espacio perfectamente útil para todo el drama. Estupenda la transición entre la confesión de Isabel y la proclamación de Pedro Crespo, saliendo de una terrible situación y entrando en otra de villana dignidad. Una hermosa iluminación de Gómez Cornejo y vestuario perfecto –como siempre- de Pedro Moreno visten las distintas etapas de la acción.

El reparto es eficiente y, en muchos momentos, brillante. Nuria Gallardo da vida a Isabel. Su monólogo narrando el rapto y violación fue estremecedor. Una gran ovación lo premió a su término. Ese momento, y el encuentro subsiguiente con su padre, es el más emocionante e intenso de la función. Nuria se confirma como la gran actriz dramática de nuestra escena. Ricardo Calvo, Enrique Borrás, Guillermo Marín fueron los grandes alcaldes del final del XIX y del siglo XX. Fernán Gómez eligió a Pedro Crespo para despedirse del teatro en 1980. Durante el siglo XIX ‘El alcalde de Zalamea’ fue habitual en el repertorio del Príncipe/Español. No es arriesgado afirmar que en el histórico corral se interpretara las primeras veces, en la primera mitad del siglo XVII. Carlos Latorre, Catalina o Vico lo interpretaron en ese escenario.

Esta fue la última obra representada en el teatro Español bajo la II República. Ahora Carmelo Gómez vuelve al Clásico con este personaje, lleno de aristas porque debe transitar entre la tozudez y la nobleza rural, entre el deseo de venganza y la estricta aplicación de la justicia. Carmelo es un actor poderoso que se enfrenta con seguridad a los grandes momentos del texto. Son estupendos sus diálogos con Joaquín Notario. Bellísima la voz de Rita Barber con las canciones que salpican la representación.

Ésta es una producción brillante que entronca con el estilo imprimido por Marsillach en los primeros años de la compañía nacional. Teatro de siempre para un público del siglo XXI. Los espectadores veteranos (denominémonos así…) reconocemos las tiradas de verso que hemos escuchado tantas veces. Pero siempre hay un público juvenil que entra en contacto con nuestros clásicos con textos como este o como ‘La vida es sueño’. Seguramente estos jóvenes también sentirán la emoción de comprobar cómo la justicia debe ser una y limpia, la aplique quien la aplique. Y eso que la pobre Isabel, además de violada, acaba en un convento.

'El alcalde de Zalamea'
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'El alcalde de Zalamea' (Foto: Ant)
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