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Carlos Andradas, rector de la Universidad Complutense
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Carlos Andradas, rector de la Universidad Complutense (Foto: Kike Rincón)

Carlos Andradas, rector de la Complutense: "Es una nueva era para la universidad"

lunes 14 de septiembre de 2015, 07:42h
Carlos Andradas (Reus, Tarragona, 1956) explica en esta entrevista cómo afronta su primer curso académico como rector de la Universidad Complutense, tras sustituir a José Carrillo en el cargo. Llega en una "nueva era" con nuevos Gobiernos en la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid, con los que los asuntos pendientes se antojan más sencillos. Para su mandato como rector, este catedrático de Álgebra se propone recuperar la actividad investigadora de la universidad y facilitar el acceso de alumnos a través de un aumento de las becas, con ayuda de la colaboración de empresas, modelo que pretende impulsar. La mejora de la situación económica ayudará a cumplir una de sus promesas de campaña, devolver los beneficios sociales a los empleados, si bien pretende reducir los sueldos del personal de administración y servicios que más cobra.

¿A qué está dedicando sus primeros días en la Complutense?

Lo primero que hicimos, antes de vacaciones, fue habilitar la promesa que teníamos con los estudiantes, que era un fondo económico de un millón de euros para paliar los efectos de las subidas de tasas, porque uno de nuestros lemas y objetivos era que ningún estudiante se quedara fuera de la Universidad Complutense por problemas económicos. Al mismo tiempo lanzamos una convocatoria también para másteres. Aparte de la beca que hemos creado para motivos económicos y sociales, hemos lanzado otra de becas excelencia para aquellos alumnos que tienen resultados superiores a una determinada nota, porque habíamos visto que perdíamos estudiantes de máster con buenos expedientes que se iban a hacerlos a otras universidades porque tenían programas de ayudas. También hemos empezado una ronda de diálogo con las Administraciones, el Ayuntamiento y la Comunidad. Es un nuevo modo de relación y una nueva era.

¿Va a ser suficiente el fondo?

No lo sabemos. Nos hemos guiado por estimaciones por fondos que hay en otras universidades y el que había en la Complutense de 600.000 euros, del que solo se ejecutó la mitad. También se mantendrá un fondo para situaciones sobrevenidas. Hemos analizado las causas. Una de ellas fue que salió más tarde del período de matrícula y hemos modificado las condiciones para las solicitudes con el fin de que más estudiantes pudieran acogerse a ellas. Este primer año es un poco tentativo y el año que viene iremos ajustando. Además, fruto con las conversaciones con la Comunidad, nos han hecho llegar que quieren poner un fondo económico-social para los estudiantes. Entonces, tendremos que ver un poco como combinamos todas las iniciativas y en función de eso iremos modulando tanto el tamaño como los requisitos.

La deuda de la Complutense, que además viene de una etapa que era vicerrector, es asumible? ¿Van mantener el plan de viabilidad?

Esa deuda está distribuida de distinta manera. Hay 60 millones que están como deuda financiera porque la universidad se acogió al Plan de Pago a Proveedores y en 2016 empezamos a pagar los plazos anuales. Digamos, que una de las primeras cosas que tenemos que hacer es ver cómo habilitamos en torno a 8 millones de euros en cada anualidad para el Plan de Pago a Proveedores. Lo haremos, estamos trabajando ya en la configuración de los presupuestos. Y en ese sentido, en el plazo de 10 años estará amortizada. Después hay otra parte que se ha amortizado como fruto, fundamentalmente, de las sentencias que la universidad complutense ha ido ganando por incumplimiento de los pagos que la Comunidad debería haber hecho en aquellos años y no hicieron. Precisamente, ese incumplimiento fue una de las causas por las cuales la deuda se produjo. Y hay otra parte que todavía está, hay en torno a 30 millones de facturas pendientes a proveedores, aunque fluctúa porque el ritmo de pago varía con el ritmo de ingresos, que en la universidad no son regulares. Y ahí una de las cosas en las que trabajando es reajustar un documento que se hizo, el plan económico financiero, en el que se contempla cómo ir disminuyendo el remanente de tesorería que ahora es negativo. Lo importante es que los presupuestos estén equilibrados.

¿De dónde va a salir esa financiación extra que necesita para pagar esos 8 millones del Plan de Pago, por ejemplo, o para hacer las inversiones que necesita la universidad?

Tenemos que aumentar los ingresos por actividad propia. La financiación de la universidad viene de tres capítulos, uno es la subvención de la Comunidad. Estamos en negociaciones con la Comunidad y yo creo que hay un sentimiento de que es posible un entendimiento. La propia presidenta ya ha anunciado que vamos a trabajar en un modelo de financiación estable. Por otra parte, está lo que ingresamos por tasas académicas y los ingresos por investigación. Estos son los ingresos por actividades propias y eso es lo que tenemos que estimular y aumentar. En investigación, potenciando la captación de recursos; que los profesores concurran en las convocatorias de los planes nacionales y de proyectos europeos. Y de nuevo ahí es verdad que en las convocatorias del plan nacional de los últimos años el dinero se redujo y ahora parece que los dineros dedicados a I+D van a ir recuperándose. Pero además de eso, queremos incentivar algo en lo que creemos que tenemos mucho margen de mejora que es en los ingresos que se hacen por contratos con empresas por investigaciones conjuntas, labores de asesoría, lo que se conoce como el artículo 83. Y ahí la Complutense está llamativamente por debajo del potencial que tiene. Estamos analizando las causas de por qué esto es así. Ya hemos modificado la normativa que rige ese tipo de contratos y lo llevaremos al Consejo de Gobierno próximamente. Y la otra actividad propia es la docencia, de la oficial ya hemos hablado, que por cierto han bajado las tasas un 10 por ciento y eso es una buena noticia y hay que seguir por ahí. O la formación permanente, que incluye los títulos propios y la formación continúa. A parte tenemos que ir explorando las vías de patrocinio, captación de fondos de empresas a través de cátedras extraordinarias y otras modalidades de colaboración.

¿Esperan más transferencias de la Comunidad para el año que viene?

No nos han dicho nada. Lo único es que las bajadas de tasas se van a compensar. Después, el presupuesto ordinario para el año que viene, ojalá se produzca, pero en lo que estamos trabajando es en un presupuesto continuista por parte de la Comunidad. Yo creo que tendrá que ir subiendo y en ese sentido va el modelo de financiación que se pretende diseñar, porque hacer un nuevo modelo para que no se mueva nada no tiene sentido. A ver qué nos ofrecen, pero yo espero que mejoremos algo respecto al año anterior.

Habla de mecenazgo, de patrocinios, y eso causa suspicacias en la universidad. ¿No pervierten su esencia?

No, yo creo que hay que ir perdiéndole el miedo a esto. La universidad, desde luego, tiene que cumplir una función social. Y es una universidad pública… Una de las cosas que siempre hemos dicho a la Comunidad de Madrid es que llamarse pública tiene que significar que la financiación básica, como dice la ley orgánica de universidades, tiene que ser suficiente para el desarrollo de la enseñanza, pero a partir de ahí es evidente que hay que intentar poder hacer más cosas que no perviertan, y esto es lo importante, ese sentido de universidad pública. Por ejemplo, ahora nosotros tenemos una financiación importante del Banco de Santander y eso no afecta para nada a lo que hacemos como universidad pública. No hay ninguna injerencia en cuanto a actividades, etcétera, sino que se dedica a programas complementarios. Es lo que queremos, tener dinero extra para renovar equipos, edificios, contratar investigadores, sacar becas. El miedo a captar fondos, patrocinios… yo creo que hay una idea equivocada de que nos van a obligar a hacer lo que ellos quieren. Pero una de las condiciones que ponemos es que la universidad es autónoma. A partir de ahí, explicamos lo que queremos hacer y, si para eso podemos captar fondos, estupendo.

La Complutense y otras universidades han conseguido ingresar dinero reclamado a la Comunidad en los tribunales. ¿Con el nuevo Gobierno regional habéis conseguido resolver algunos de esos conflictos fuera de los tribunales?

Las demandas que hay interpuestas, están interpuestas. Todas las que hemos interpuesto las hemos ganado, excepto la última que está en recurso de casación. Pero de las cuatro sentencias fundamentales que interpusimos hasta el 2011 que se han resuelto nos han dado la razón a la universidad. Además al rebujo de esto las otras universidades han seguido el mismo camino y hay sentencias a favor de todas. En nuestro caso, quedaba una sentencia pendiente por 43 millones y ya estamos en conversaciones con la Comunidad para proceda al abono. En ese sentido la actitud de la comunidad sí que ha cambiado y lo que nos ha trasladado es que el modo de relación con las universidades no quiere que sea a través de los tribunales. Que no haya una demanda de cosas que no se han hecho cuando aún estaba el anterior Gobierno no lo puedo asegurar. Ahora mismo el Gobierno judicial ha dicho que no va a entorpecer el pago.

¿De esos 530 millones que habían reclamado las universidades en los juzgados a la comunidad, cuánto se ha conseguido?

Yo creo que unos 400 millones contando lo que ya se ha abonado a la Complutense.

¿Qué balance hace del paso de la crisis en la universidad?

Ha sido un periodo muy duro por tres razones. Han disminuido los presupuestos ordinarios por parte de la Comunidad de Madrid y porcentualmente más de lo que disminuyó el presupuesto regional. Eso ha supuesto que obras de acondicionamiento, inversiones, etcétera no se hayan podido hacer. Han disminuido también los fondos de investigación a nivel nacional. Y, tres, ha afectado muchísimo a nivel de personal, porque una de las medidas han sido los límites al nivel de reposición, que ha estado en el 10 por ciento. Eso ha sido brutal, en concreto, para la Universidad Complutense. La tasa no ha afectado a todas las universidades por igual, depende de la demografía. En la Complutense tenemos un ritmo de jubilaciones de unos 100 profesores al año, es decir, que hemos perdido unos 500 profesores de los cuales solo podía reponer un 10 por ciento y este año un 50 por ciento. Hemos perdido en número netos 400 profesores y otros 300 en personal de administración y servicios (PAS). Ha sido una descapitalización muy fuerte como consecuencia muy directa de la crisis. Y eso no es solo por lo que supone de personal que no repones, sino el coste que tiene de jóvenes que tenían que haberse incorporado y no han podido, con ese efecto de renovación, de un nuevo impulso que tiene la entrada de gente joven.

Durante su mandato, ¿se va a poder recuperar lo perdido?

No, por eso, ha habido una pérdida neta y además se ha notado en los presupuestos. Si el dinero hubiese permanecido, pero el presupuesto se iba reduciendo según se iban perdiendo profesores. Ahora hay que intentar recuperar el presupuesto correspondiente a esas plazas e ir utilizándolas para incorporar a gente joven. ¿Cuál es la previsión? Desde luego, uno de nuestros objetivos es luchar contra la precariedad en el empleo, que es otra de las consecuencias de la crisis, es decir, que las personas que se han quedado en la universidad están en una situación muy precaria. Por lo tanto, hay que estabilizando a esas personas y al mismo tiempo ir abriendo a la incorporación de personas nuevas, doctores recientes, investigadores que podamos recuperar del extranjero con convocatorias internacionales, estabilización de las Ramón y Cajal, etcétera.

En campaña prometió devolver los beneficios sociales a los empleados. ¿Cuándo se va a hacer?

Lo tenemos en cartera. Lo que también decíamos es que será en la medida que la legislación lo permita y tendrá que ser una devolución gradual, pero estamos trabajando en ver qué podemos hacer. Como digo, ahora mismo hasta que no tangamos el presupuesto de 2016 de la Comunidad es difícil hacer cuentas, pero sí que queremos empezar a trabajar, porque se han perdido cosas, algunas por imperativo legal y otras porque había que ir recortando. Algunas de las cosas que estamos trabajando y ya hemos puesto encima de la mesa es luchar contra la desigualdad porque hay un desajuste bastante grande entre los sueldos de unas pocas personas en la cúpula del personal de administración y servicios. Lo que queremos es recortar esos sueldos en la medida que la ley lo permite, y es un tema complicado, pero eso repercutirlo en beneficios sociales para todo el colectivo del personal de la universidad.

¿De qué sueldos estamos hablando?

La filosofía que estamos intentado imponer es que el suelo de los profesores y el rector viene fijado por la ley de presupuestos, ese sería el más alto y a partir de ahí hacia abajo. Ahora hay sueldos que son más altos que el del rector, y algunos bastante más. Algunos nos preguntan por qué no bajamos el sueldo de los profesores, pero no podemos. El Ministerio de Administraciones Públicas fija las retribuciones y no podemos modificar nada, pero son más bajos que en el personal de administración y servicios.

¿Qué va a hacer la Complutense con el decreto del 3+2? ¿Va a implantar grados de tres años?

Yo adquirí un compromiso muy concreto y es que el 3+2 no lo vamos a implantar. Yo decía el 3+2 así y ahora no. El así se refería a mientras existiera esta política de tasa y esa distinción entre máster y grado, porque el 3+2 creo que obliga al estudiante a hacer un máster de dos años, con lo que estás obligando a hacer dos años a precios muy superiores a los del grado. Y ahora tampoco porque me parece que no es el momento, porque están saliendo las primeras promociones de cuatro años. Ahora lo que hay que hacer es un estudio de cómo se están comportando los grados de cuatro año y los tres años allí donde los tienen y sacar conclusiones. De momento, ninguna universidad ha puesto en marcha grados de tres años y ahora puede haber un cambio en el Gobierno central. Veremos cómo evolucionan las cosas.

¿Tiene que seguir habiendo capillas en la Complutense?

Nuestro modelo es una universidad laica. Entonces, que haya capillas me parece que no es lo más adecuado. Daremos paso primero para la transformación en espacios multiconfesionales y después utilizaremos esos espacios para otras cosas. Lo haremos desde luego con el máximo respeto y la máxima tranquilidad, hablando con todas las personas que haya que hablar.

Me está diciendo que está contento con el cambio que ha habido en el Gobierno regional, pero también hay un nuevo Gobierno municipal con el que la universidad tiene asuntos pendientes, como por ejemplo la apertura del faro de Moncloa. ¿Se ha desbloqueado algún asunto? ¿Qué relación quiere tener con el Ayuntamiento?

He tenido alguna conversación con la alcaldesa, Manuela Carmena, y la próxima semana tenemos una reunión de trabajo. Hemos invitado a ella y a miembros de su equipo para que se acerquen aquí a la universidad porque hay muchos temas en los que queremos colaborar. Primero, en el mantenimiento del campus, desde la limpieza, colectores, transporte, alumbrado, etcétera, cosas en las que yo creo que el Ayuntamiento tiene que implicarse mucho más; hasta temas mucho más concretos de colaboración en actividades culturales. El mensaje que yo he lanzado siempre es que la Complutense es una universidad urbana en el sentido de que el campus está dentro de la urbe de Madrid y queremos que como tal los ciudadanos puedan beneficiarse del campus. Por eso, queremos que el Ayuntamiento se implique mucho más y que constituya también un foco cultural dentro de la ciudad. También colaborar en acciones formativas, especialmente dirigidas a los jóvenes de la ciudad y en cosas científicas. Por ejemplo, tenemos convenios con el Ayuntamiento para el análisis y recogida de animales enfermos y otras muchas cosas que se pueden hacer en el ámbito medioambiental, contaminación, etcétera. El Ayuntamiento nos ha pedido algo que a mí parece muy positivo, que es crear un grupo de trabajo en evaluación de políticas públicas, es decir, que desde la universidad de forma independiente puedan evaluarse las políticas que se están desarrollando desde el Ayuntamiento. Hay muchos frentes en los que se puede colaborar.

¿Qué objetivos tiene como rector? ¿Dentro de cuatro años cómo le gustaría que estuviese la universidad?

Me gustaría que el nivel de investigación fuera más alto del que es, que tuviéramos, por ejemplo, varias ERC Starting Grants becadas por el European Research Council, que ahora tenemos muy poquitas, me gustaría que tuviéramos ya acreditada muchos centros de la facultad globalmente, no solo las titulaciones una a una, y eso exige que tengamos que poner en marcha desde la oficina de calidad reformas importantes. Me gustaría que algunos de los problemas que mencionaba antes, como el faro y en lo que tenemos que implicar al Ayuntamiento estuvieran resueltos. Y me gustaría también que el profesorado estuviera satisfecho, que los estudiantes se sintieran orgullos de estudiar aquí y el PAS lo mismo. Y también mejorar en el ránking global de universidades.

La Complutense no entra entre las primeras 200 universidades. ¿En qué puesto debería estar? ¿Qué falla?

Los índices que tiene son indicadores discutibles, yo creo que hay revisarlos un poco. Por ejemplo, uno de ellos es el número de premios Nobel. Y también es muy importante el presupuesto. A pesar de todo eso mejoraremos. Espero dentro de cuatro años si no estar entre los 100 primeros, sí entre los 150.

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