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Instituto Padre Piquer
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Tiempo de diálogo educativo

Por Alfonso González Hermoso de Mendoza
miércoles 24 de junio de 2015, 18:43h

Educación y dialogo son sinónimos. Y deberían serlo tanto en la relación profesor, alumno y familia, como en la construcción del sistema educativo que da soporte a la actividad de cada uno de los 26.000 centros educativos existentes en España. Los centros han iniciado el camino que lleva a que nuestros hijos puedan ser ciudadanos competentes en el siglo XXI. Sin embargo, cada día su realidad está más lejos de la regulación oficial, así como de las discusiones que sobre la educación trascienden a los medios de comunicación desde el escenario político, aunque tengan que sufrirlas.

Todo apunta a que están cambiando los tiempos, a que ha llegado el momento de liberar a la educación de su utilización para fines de enfrentamiento partidista y de mercadotecnia electoral. Es mucho más lo que nos une que lo que nos separa, y hemos dado reiteradas muestras de que somos una sociedad generosa y tolerante. Pero sobre todo está el convencimiento de que la urgente transformación que demanda nuestra sociedad no puede hacerse sin contar con la educación; y la transformación de la educación demanda necesariamente la implicación de toda la sociedad.

Desde la Asociación Educación Abierta consideramos que una educación abierta es aquella que incluye a todas las personas, a lo largo de toda su vida, y en cualquier lugar o situación, es un proyecto híbrido para construir una sociedad centrada en el aprendizaje. Una educación abierta es una educación personalizada, expandida y competencial, en donde las nuevas tecnologías y las evidencias científicas modulan los procesos de aprendizaje en un entorno en permanente cambio. Una educación abierta es una educación cosmopolita, y a la vez capaz de dar respuesta a las tradiciones e identidades locales.

Una educación abierta parte de la convicción de que la mayor riqueza de una comunidad es su diversidad. En una educación abierta la transformación se gesta y expresa de abajo hacia arriba, de la práctica al sistema. Desde el empoderamiento del profesorado y el diálogo. En una educación abierta se evalúa al alumno, al profesor, al centro y al sistema con el objetivo de aprender y mejorar. Una educación abierta confía en la escuela como garante de igualdad y libertad. La escuela es el espacio garante del diálogo y la sostenibilidad. Una educación abierta es un proyecto común. Sólo es posible hablar de educación abierta si hay una efectiva implicación de toda la comunidad en su consecución. 

El futuro de la educación es abierto. Se trata de promover un nuevo entorno de aprendizaje, para toda la vida, más centrado en el alumno que en el profesor. Los alumnos quieren participar en el diseño de su itinerario educativo, y desarrollar sus competencias personales y profesionales a lo largo de toda su vida sobre la base de los objetivos que desean alcanzar.

El cambio hacia la educación abierta es necesario y sentido como tal por la mayor parte de la comunidad educativa. El intercambio de conocimientos es probablemente la característica más básica de la educación. La nueva oportunidad es aprovechar la ubicuidad de internet y las nuevas tecnologías sociales para que todas las personas, con independencia de su origen y de su situación económica, puedan acceder, desde cualquier lugar y en cualquier momento, a los mejores contenidos y aprender colaborativamente a lo largo de sus vidas.

Una nueva educación, para unos nuevos alumnos. Las últimas generaciones no aceptarán fácilmente los sistemas de aprendizaje de épocas pasadas. Viven conectados; son interactivos; se actualizan permanentemente. Su modelo de aprendizaje es el de la web social, esto es, aprenden en colaboración, esperan conversaciones abiertas.

Unos nuevos docentes, para una nueva educación. En la educación abierta la labor del docente es, si cabe, más importante aún que en la actualidad. El papel del nuevo y renovado docente es imprescindible, ya que es el profesor es el único que con su entusiasmo por la materia, escuchando más, fomentando la colaboración y creando un clima emocionalmente seguro y positivo en el aula virtual, puede hacer posible el nuevo paradigma de participación, colaboración y aprendizaje colectivo.

Una educación para toda la vida. El gran reto de la educación abierta es romper la exclusiva vinculación entre el hecho de aprender y una etapa de la vida y un lugar determinado. Son tiempos para cuestionar, son tiempos para dialogar. Debemos ser conscientes del fracaso que supondrá cualquier reforma educativa si nos limitamos simplemente a reparar algunas de las piezas rotas de nuestras escuelas actuales. Es realmente necesario revisar a fondo los principios y las creencias que soportan nuestros modelos de enseñanza y aprendizaje. Son muchos los centros que ya lo están haciendo pero no podemos iniciar el siglo XXI creando exclusión desde la educación. Todos debemos participar en este proceso. En otras palabras, lo que necesitamos no es una reforma, sino una verdadera transformación educativa.

Desde la Asociación Educación Abierta hemos hecho una propuesta para propiciar el dialogo, siguiendo los criterios de la Comisión Europea. Ahora necesitamos conocer tu opinión y tu experiencia, sólo así podremos alcanzar "una educación abierta", en la que quepamos todos y que este construida por todos. Gracias.

Alfonso González Hermoso de Mendoza es presidente de la Asociación Educación Abierta

Más información: 

La actuación clave para la transformación del sistema educativo

Educación abierta: el cambio posible

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