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Madrileños en el terremoto de Nepal: "Junto a mi casa, un muro cayó y mató a siete personas"

martes 05 de mayo de 2015, 07:30h
Dos madrileños que vivieron en primera persona el terremoto de Nepal narran a Madridiario el suceso y cómo, durante varios días, tuvieron que buscar la forma de sobrevivir en medio de un país devastado.
  • Terremoto de Nepal.

    Terremoto de Nepal.
    Juan Paytubí

  • Terremoto de Nepal.

    Terremoto de Nepal.
    Julio Martínez

  • Terremoto de Nepal.

    Terremoto de Nepal.
    Juan Paytubí

Para Julio Martínez, un cupón regalo fue un billete de lotería vital. Su novia había ganado el campeonato de fútbol del centro universitario donde ambos estudian y el premio era un desayuno buffet en un hotel de lujo. "De repente, todo empezó a temblar. Comenzaron a romperse platos y a caerse azulejos. Yo me escondí bajo una mesa y María -su pareja- se refugió junto a una columna. Nos salvó estar en el hotel. Si hubiésemos estado en casa hubiese sido peor. De hecho, junto a mi residencia se cayó un muro y mató a siete personas", comenta. Martínez aprende desde hace tres años estudios budistas y reside en Katmandú, donde hace pocos meses le visitó el equipo de Madrileños por el Mundo, de Telemadrid.

Juan Paytubí y su novia Tania estaban frente a un supermercado del barrio de Tamel, en Katmandú. Estaban de turismo en Nepal y los días previos habían hecho senderismo por Langtang. "Nunca se me olvidará la manera que tenía el suelo de moverse bajo nuestros pies, era como pisar una lona ¿Cómo algo tan rígido como el suelo se puede mover de esa manera? Tania me dijo que se mareaba pero era un terremoto", narra. Salieron a una calle estrecha dando tumbos como un par de borrachos. Los enmarañados postes eléctricos y los edificios se movían de forma amenazante. La gente se abrazaba hasta hacerse daño mientras el mundo se desmoronaba.

Fueron solo 60 segundos de sacudidas. 60 segundos que han costado más de 7.300 vidas y han arrasado Nepal. Se sabía que antes o después ocurriría, como pronosticaban los sismólogos. Lo que nadie esperaba es que las infraestructuras resistieran tan poco que ocasionaron semejante tragedia.

De repente, el caos. Gente corriendo, las motos se cruzaban entre la multitud. Los tenderos cerraban sus comercios a toda prisa. Juan y Tania volvieron sobre sus pasos para ver si sus amigos estaban bien. La viga que sustentaba el techo de la tienda que ojeaban instantes antes se había partido y uno de los muros se había venido abajo. Por fortuna, no hubo víctimas. "Cogidos de la mano, andamos rápido, sin perder de vista los edificios, hacia una amplia carretera. Entramos en el edificio del vicepresidente de Nepal. El suelo no paraba de moverse, ahora sabemos que desde el primero al segundo pasaron ocho minutos, y otros tantos del segundo al tercero. Y así, sucesivamente", prosigue.

María y Julio salieron de sus escondites. De los edificios cercanos (que tienen acuerdo con el hotel, ya que es un edificio protegido contra terremotos) llegaban decenas de personas. "Había mucha incertidumbre. Los teléfonos no funcionaban. Por suerte, antes de que se cortase el wifi, escribí a mis padres para decirles que estaba a salvo", explica Julio. En el hotel, les dieron comida y les ofrecieron dormir en el jardín. "Los occidentales acampamos en una pista de tenis. Hicimos grupos para conseguir agua, medicinas y comida. Esa noche dormimos tapados con manteles de restaurante. Los clientes durmieron en el recibidor del edificio", continúa.

Fue una noche casi en vela. Los temblores se reproducían de forma sistemática. El estruendo subterráneo comenzaba a estabilizarse. En cuanto pudieron, ambas parejas se apresuraron a ir a sus residencias a recoger lo imprescindible. Juan y Tania fueron a ver si unos amigos nepalíes estaban bien. "Su hijo mayor no había vuelto y estaban nerviosos, pero nos atendieron como si fuésemos de la familia". Durmieron sobre alfombras. La gente estaba en la calle, triste y juntándose en grupos para ayudar o consolarse. Algunos, al concluir los temblores, se comportaban como si no pasase nada.

A la mañana siguiente, Julio llamó al consulado español. La embajada está en Delhi y los operarios de la delegación de Nepal son nepalíes que no trabajaban en domingo. Juan fue al aeropuerto a tratar de adelantar el vuelo. El Ministerio de Asuntos Exteriores había habilitado un hotel de cinco estrellas (Dwaricas) para organizar a los españoles localizados. "La cónsul hizo un trabajo tremendo. Creo que estuvo dos días sin dormir moviendo a todos los políticos y personalidades nepalíes e indias que conocía para sacarnos de allí", explica Julio.

Los temblores continuaban y la lluvia oscurecía el desastre. La radio nepalí auguraba nuevos y más poderosos terremotos que destruirían la ciudad. Pero los nepalíes mostraban en cada calle su solidaridad. Juan y Tania pasaron la noche en una iglesia cristiana antes de ir al consulado. Querían llevarles a Delhi y, de allí, a Madrid. Ellos querían continuar su viaje hacia Tailandia, así que tendrían que esperar en ese infierno hasta el día 29 de abril. Varios españoles salieron a ayudar en las labores de rescate. Julio tenía pensado volver el 5 de mayo a Madrid, pero optó por salir cuanto antes. El lunes les llamó el consulado para organizar su regreso y voló a Delhi en el primer avión del Gobierno. Era eso o dormir 10 días prácticamente en la calle, sin garantías de agua o comida.

"En Durbar Square, las calles están cerradas, al igual que los comercios. El nudo en la garganta al verlo era constante. Vimos edificios enteros destruidos y otros que se mantenían intactos, como la casa de Kumari, sin ningún motivo especial", incide Juan, que ha hecho una auténtica campaña para promover la ayuda a Nepal en estos momentos. "En las ciudades, el impacto ha sido grande pero me preocupan los pueblos de las montañas. Allí está todo arrasado", apostilla Julio. Y concluye: "Tengo pensado volver en cuatro meses a terminar mis estudios. Espero que, para entonces, todo haya mejorado y Nepal haya podido salir adelante".

VEA AQUÍ LAS FOTOS MÁS IMPACTANTES DEL TERREMOTO DE NEPAL

Madrileños por el Mundo: Nepal (noviembre de 2014)

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