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El teatro Luchana: pierde el cine

jueves 12 de febrero de 2015, 14:18h
Los cines Luchana, en el número 38 de esa calle, se están transformando en teatro gracias a los empresarios de 'La Escalera de Jacob', Ventura Gil y Jorge de las Heras. En el proyecto participan los actores Fran Perea, Juan Diego, el escritor Sanchis Sinisterra y el coreógrafo Víctor Ullate. Esta nueva empresa tiene en alquiler los viejos cines por un periodo inicial de diez años.
  • Teatro Luchana

    Teatro Luchana
    Antonio Castro

  • Teatro Lope de Vega

    Teatro Lope de Vega
    Antonio Castro

  • Teatro Gran Vía

    Teatro Gran Vía
    Antonio Castro

El complejo contará con cuatro salas de entre 100 y 340 espectadores. Ofrecerá numerosas representaciones todos los días con precios asequibles, entre 6 y 15 euros por representación. Para los espacios comunes de espera y circulación de espectadores se contará con la participación del restaurador Pedro Gómez. La presentación está prevista para el próximo 27 de marzo.

El cine Luchana se construyó por iniciativa del empresario Juan Calatrava. Fueron los arquitectos Monasterio y Alemany y Aurelio Botella. Se inauguró el 4 de marzo de 1946 con la película 'Conserje de hotel', de Cantinflas. Se programaba juntamente con el Progreso. En 1955 sufrió una primera reforma para incorporar adelantos en la proyección. Una segunda obra, más compleja, se llevó a cabo en 1979 para dividirlo en tres salas de proyección, inaugurándose el 24 de septiembre de ese año. En abril de 2012 cerró las puertas. En los últimos años mantuvo las tres salas.

De cine a teatro
Desde que el cinematógrafo se consolidó como espectáculo de masas, lo habitual ha sido que locales dedicados al teatro pasaran a ser cines. Durante el siglo XX fueron demasiados los que cambiaron el telón por la pantalla. Pero en las últimas décadas hemos asistido al fenómeno contrario: cines que se habilitan o recuperan escenario y pasan a ofrecer representaciones teatrales. En la segunda mitad del siglo pasado tuvimos los primeros ejemplos. Cines como el Pez y el Panorama se convirtieron en los teatros Alfil y Arniches en la década de los ochenta. El que fuera cine Barceló (1931), en la plaza del mismo nombre, tuvo una corta etapa teatral, inaugurada con el musical 'Aplausos' en enero de 1975. Solo sobrevivió tres años. Después se transformó en discoteca. El teatro Fígaro (1932) se convirtió en cine tras la Guerra Civil. Pero en 1969, gracias a Nuria Espert, su esposo Armando Moreno y García Ramos, volvió al teatro con 'Las criadas'. Y ahí sigue después de 45 años. El primitivo Progreso (1932) de Tirso de Molina volvió a ser teatro en 1987 gracias a José Tamayo, que lo renombró como Nuevo Apolo.

Algunos de los grandes locales de la Gran Vía han tenido trayectos de ida y vuelta. Casi todos tuvieron unos primeros años de actividad escénica, pasándose al cine. Con el desarrollo del gran musical, volvieron a levantar sus telones y ahí siguen. El Lope de Vega (1949) tras décadas de cine, volvió al teatro el 7 de agosto de 1997. El Coliseum (1932) hizo lo mismo en 2001. El Gran Vía (1947) y el Rialto (1930) se recobraron para la escena en 2004 y 2005 respectivamente, el primero con dos salas. El Rialto se reinauguró con la primera versión de "Hoy no me puedo levantar".

Ha desaparecido el cine Avenida (1929) en el que Enrique Cornejo abrió una sala teatral en el piso superior. Se inauguró en 1998 y no llegó a los dos años de vida. El mismo empresario también convirtió en teatro, en 1993, una de las salas del Real Cinema (1921), que estuvo abierta hasta 2007. Actualmente este edificio de la plaza de Isabel II permanece totalmente cerrado.

Ahora es el turno del cine Luchana que, tras dos años de cierre, se está convirtiendo en un nuevo teatro que levantará el telón, si se cumplen los plazos, el próximo 27 de marzo, Día Mundial del Teatro.

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