www.madridiario.es

Que usted y yo lo veamos

jueves 12 de febrero de 2015, 08:32h

Por fin han decidido borrar las últimas cicatrices que aún desfiguran el rostro urbano de Madrid. Bien está lo que bien termina, pero mucho me temo que las prometidas operaciones de Chamartín y Campamento nos pillen muy mayores a demasiados madrileños contemporáneos. En los tiempos de Joaquín Leguina ya se pretendía recuperar, colonizar y urbanizar los enormes despoblados que rodeaban la ciudad en aquella etapa gubernamental. Es muy posible que ahora se cierre Madrid como él y sus colaboradores imaginaban. Aquellos descampados de tierra yerma, que fueron en otros tiempos campos de labor o de pastoreo, separaban las barriadas periféricas de los pueblecitos vecinos engullidos por la expansión metropolitana de la capital.

A lo largo de las primeras décadas que siguieron a nuestra guerra civil, convertidos en nuevos distritos, se incorporaron a la cartografía municipal las localidades de Fuencarral, Hortaleza, Chamartín de la Rosa, Vicalvaro, Vallecas y Carabanchel, aportando a Madrid sus caseríos, sus suelos baldíos y sus pequeñas explotaciones agrarias. Al mismo tiempo, otros poblachones cercanos, repoblados con oleadas de emigrantes escapados de las regiones más deprimidas del país, se ensancharon y crecieron sin parar, atrapándose los unos a los otros en las llanuras que siempre compartieron, prolongándose abrazados hasta los mismísimos bordes de Madrid.

La dictadura fomentó activamente la desvertebración de nuestro callejero. Los ejércitos de Franco acamparon en los límites naturales de la Villa y en esas posiciones se quedaron cuando terminó la contienda. Sobre las trincheras edificaron amplísimos acuartelamientos, tan alejados de nuestras fronteras que de nada hubieran servido en una confrontación con nuestros posibles enemigos exteriores, pero perfectamente ubicados para controlar y reprimir cualquier movimiento popular que pudiera producirse. Ahí continúan todavía, obsoletos e inservibles, abandonados y medio demolidos, ocupando un espacio vital que los ciudadanos y sus dirigentes vienen reclamando desde hace muchos años. Los franquistas no querían cerca de su general aglomeraciones populosas ni arrabales repletos de obreros, por eso diseminaron las fabricas y dispersaron a las pobres gentes que llegaban a Madrid.

Mucho ha llovido desde entonces y mucho es lo que se ha hecho para remediar tanta devastación. Los sucesivos gobiernos municipales, impulsados por los proyectos que el Alcalde Enrique Tierno dejó en el aire, han intentado cerrar Madrid por sus cuatro costados, reconvirtiendo aquellos poblados de chabolas y casitas bajas, levantadas clandestinamente por los que nada tenían, en barrios bien equipados y perfectamente comunicados. La piqueta acabó con aquellos asentamientos y edificó en su lugar viviendas dignas. Para conseguirlo empeñaron en la transformación mucho trabajo, talento, planes progresistas de desarrollo y muchísimo dinero. Poco a poco, el cambio llegó al Pozo, Pan Bendito, Entrevías, Los Altos de Usera, Orcasitas, Peña Grande y Peña Chica, La Coma, el gran San Blas y Manoteras. Las escombreras y los desmontes que asolaban aquellos lugares se convirtieron en equipamientos sociales y espléndidos parques públicos.

Junto a los nuevos polígonos de expansión urbana, diseñados para acrecentar Madrid armónicamente, sin quebraduras ni vacios esteparios, las intervenciones previstas en Chamartín y Campamento recuperarán para todos los madrileños extensiones fundamentas. Sobre las vías de la Estación de Chamartín, soterradas convenientemente, crecerá un nuevo complejo de edificios públicos y privados, equipamientos colectivos, zonas verdes y amplias avenidas arboladas. Sobre las ruinas de las fortificaciones militares de Campamento se instalará una nueva superficie dedicada al ocio y a la convivencia ciudadana. Así pasará a la historia, definitivamente, aquel Madrid tercermundista, superpuesto e inacabado que tantos padecimos. Aunque nos lo fíen para largo, que usted y yo lo veamos.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)


Normas de uso

Esta es la opinión de los internautas, no de Madridiario

No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.

La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.

Tu dirección de email no será publicada.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.