www.madridiario.es

Caiga quien caiga

martes 25 de noviembre de 2014, 07:59h

No se quien ha sido la lumbrera, él o ella, quien decidió desde las cúpulas del poder poner bajo arresto e incomunicación a Francisco Nicolás, dando ese espectáculo al que estamos asistiendo, con difusión casi televisada y viendo lo que estamos viendo, quien sea el que tomo tan delicada decisión, se ha cubierto de gloria.

Estas cosas me da que no se deben hacer así. Y la pregunta del millón es: ¿por qué ha pasado todo esto?

A quién se buscaba desacreditar con todos estos hechos, mucho más allá del hoy ya famoso joven?.

Que un joven arribista simpatizante de un partido político, cualquiera, se le vaya algo la pinza me da que es algo más que habitual; la cercanía con el poder y sus famosos les confunde y trastorna. De hecho, todos conocemos alguna persona que se pirra por estar cerca de ellos, conocerlos y acudir allí donde les puedan hablar, acercarse o hacerse fotos.

Dice la sabiduría popular, así como del Libro de la Guerra, que al enemigo siempre hay que dejarle una vía de escape, porque si le pones contra las cuerdas y le acorralas sin salida, la reacción puede ser imprevisible.

Y ahí parece que se ha llegado. Encerrado, sin salida, con sus padres afectados, y una España entera acosándole mediáticamente, ha ocurrido lo que vimos el pasado jueves y viernes siendo todos testigos en prime time.

Un solo ciudadano ha puesto en jaque a los mayores y más prestigiosos organismos del estado. Y eso nos lleva a otra lamentable y segura portada internacional en la que pierde una vez más la maltrecha imagen de nuestro país.

He leído a un "todólogo" escrito que este chico era el "Snowden español". Ni por lo más remoto. Aquí no se entera la mayoría de que va nada de lo que esta pasando. Edward Snowden si era un espía informático profesional americano al que no le gustó algo de lo que, en secreto, hacía su gobierno, y cantó hasta la Macarena, pero fuera, huyendo de la ley y de su país, probablemente de por vida.

Este chico local nuestro me da que de espía no tiene nada, como ha confirmado el CNI. Pinta que se creía que por estar en el medio de solo algunos, a los que debió confundir con su aplomo y prepotencia, era ya como uno de ellos.

Lo que hoy parece cierto es que le puede costar caro. No se puede poner patas arriba las instituciones más serias de la nación y quedar impune a ningún nivel, si no se demuestra. Y esperamos que el sumario hoy, bajo secreto, clarifique algo.

Pero hoy mi inquietud como comunicadora es la siguiente: ¿por qué hay que llevarle a un plató para exponerle tanto y entrevistarle solo a medias?

La entrevista más vista en ese programa ha dejado en nuestro recuerdo entrevistadores que no lograron arrancarle un solo dato nuevo, ni una aclaración del escándalo encadenado.

Ser joven no es un valor, solo es una circunstancia temporal que se pasa con los años, y sobreproteger a un entrevistado solo por su edad me parece o un pacto, o una debilidad. Tenemos un gran historial de delincuentes menores que actúan y son juzgados como adultos cuando el delito no distingue edades.

Me pareció indolente, estando bajo secreto de sumario, esa exposición brutal para sacarle tan escaso resultado, a pesar del enorme tiempo empleado.

Y nada de este culebrón se mantiene mucho en el tiempo. Ahora nos enteramos que puede ser que sus abogados estén pensando en abandonar este caso, por no consultarles este salto al vacío sin red que ha dado el Pequeño Nicolás, observando la magnitud que este asunto esta empezando a tomar y el vértigo que produce. Tres comunicados en apenas dos días: Casa Real, Vicepresidencia del Gobierno y CNI.

Es más que evidente que este chico no es quien pregona ser, aunque algo de cierto hay en su exposición que le da cierta credibilidad sin mucho análisis profundo, desmentida ya por tres comunicados; pero lo que más está tomando cuerpo es que, debido a su afán de intervención en campos que no le competían, debe haber molestado mucho a alguien que, lejos de usar algo de mano izquierda para parar su escalada absurda de agente 007 buscando su lucro, ha producido tal Tsunami que va a erosionar de nuevo la ya maltrecha imagen del Gobierno, el estado, y mucho al propio chico de la cara de no haber roto un plato en su vida, con esos ojos azules de chico bueno. Veremos en que acaba este momento lamentable.

Aquí todos pierden, a excepción de los que explotan el mercado de la carne televisiva, que pagando el precio que cueste, la miseria sale a la luz en directo expuesta al mundo, caiga quien caiga.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios