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Sueños del rey Ricardo III: sin Shakespeare

viernes 07 de noviembre de 2014, 10:52h
No esperen ver a Shakespeare en el teatro Español. 'Sueños y visiones del rey Ricardo III' es una invención de José Sanchis Sinisterra. Se supone que asistimos a una noche de pesadillas sufridas por el rey la víspera de la batalla de Bosworth. Ya saben: aquella de mi reino por un caballo. Se le aparecen todos sus asesinados, y son muchos.
  • 'Sueños y visiones del rey Ricardo III'
    Antonio Castro

  • 'Sueños y visiones del rey Ricardo III'
    Antonio Castro

  • 'Sueños y visiones del rey Ricardo III'
    Antonio Castro

El autor ha tenido que hacer tal trabajo de síntesis que cuesta trabajo seguir la historia si no la conoce el espectador previamente. Hay tal retahíla de nombres, parentescos y asesinados, que te acabas perdiendo. Yo, por lo menos. Queda la belleza de algunos monólogos, sobre todo los femeninos.

Que es de noche, resulta evidente desde el principio. El director plantea un montaje tenebrista o, mejor, a oscuras. Luz mínima para un escenario negro, velado por enormes tules negros -que no desaparecen nunca- y con muchos de los actores vestidos de ¡negro! Hay que escudriñar hasta la fatiga para intentar ver algo desde la butaca. Lo de los tules queda bonito para las proyecciones, pero estorba para el resto. A mí por lo menos. Es una pena porque el vestuario se intuye hermoso.

Que el público se ría varias veces viendo esta gran tragedia de un monstruo es significativo. Tal vez algunos espectadores crean que están ante una versión de 'La venganza de don Mendo'. No es difícil creerlo.

Hay cinco minutos de gran teatro. Los que permanece en escena Asunción Balaguer lanzando maldiciones a diestra y siniestra. ¡Qué lección, a sus ochenta y nueve años, de saber decir un texto! Su mutis fue justamente aplaudido. Por cierto, mañana día 8 es su cumpleaños: felicidades. Hay otro momento interesante con la reunión de las tres reinas repudiadas, representadas por Balaguer, Terele Pávez y Ana Torrent. El resto es perfectamente olvidable.

¡Qué pena escuchar teatro amplificado en el Español! Después de 431 años los micrófonos ya han entrado allí. Mala señal.

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