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Gallardón: cese temporal de la relación

Por Ángel del Río
miércoles 24 de septiembre de 2014, 11:50h

Alberto Ruíz Gallardón dice que se va de la política. No me lo creo. Sinceramente creo que no abandonará la política, más bien lo interpreto como un cese temporal de la relación con la política.

Corría el año 1983 cuando un jovencísimo Alberto, hijo de respetable José María Ruiz Gallardón, entraba en la política activa como concejal del Ayuntamiento de Madrid por Alianza Popular, en la candidatura que encabezaba Jorge Verstrynge. Pronto se advirtió que se trataba de una persona muy preparada y con una tremenda vocación por la vida pública, que a muchos les pareció una ambición exacerbada. Tras su paso por el Ayuntamiento de Madrid, fue candidato del PP a la Comunidad madrileña, aunque tuvo que pasar primero por la oposición antes de ganar las elecciones y convertirse en presidente del gobierno autonómico, y más tarde, en alcalde de Madrid, hasta llegar al cargo que ahora ha dejado de ministro de Justicia.

A nadie se le oculta que Gallardón siempre quiso llegar a lo más alto de la política, y se convirtió en alternativa, no proclamada dentro de su partido, para ser aspirante a presidente del gobierno, antes y durante la estancia de José María Aznar en la Moncloa. Nunca perdió de su horizonte político ese paisaje cercano del palacio monclovita, y Mariano Rajoy vio en él al rival en la sombra, por lo que puso en marcha una táctica que le dio resultado: quitar al enemigo de enfrente para tenerlo al lado. Y le involucró en las tareas y responsabilidad del gobierno común, nombrándole ministro de Justicia. Aún así, a Gallardón no se le puede perder de vista, porque es siempre una alternativa larvada. Ahora Rajoy puede creer que le ha rematado políticamente, que le ha llevado hasta un callejón sin salida, cuando la responsabilidad sobre la reforma de la ley del aborto es una decisión colegiada de todo el gobierno, y cuya retirada le va a procurar al PP una hemorragia de votos, por mucha "abriolada" que se le quiera poner como adobo.

Creo que Gallardón no abandona la política después de haberse dado un atracón de coherencia; y si no, al tiempo. Ya veremos qué pasa si en 2016 Rajoy sufre un grave traspié electoral. Puede que entonces a Gallardón se le carguen las baterías de su ilusión primaria de llegar a ser presidente del gobierno de España.

Vivir en Madrid

Ángel del Río

Cronista Oficial de Madrid y Getafe

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